What do you think?
Rate this book


El Cuarto Camino recoge las conferencias y reuniones, que durante 25 años de estudio fueron llevadas a cabo por Ouspensky, discípulo de Gurdjieff.
Ouspensky, al igual que Gurdjieff, asegura que el hombre es víctima de una absoluta fragmentación que hace que su vida esté controlada, alternativamente, por numerosos yoes que entran en permanente conflicto; El yo que se despierta por la mañana dispuesto a realizar determinadas tareas, pronto es desplazado por otro que pretende cambiar el curso del día, y así sucesivamente, de modo tal que esta inestabilidad nos mantiene en un mundo dividido desde nuestro propio centro.
A lo largo de este libro, encontramos los diferentes estados del ser. Básicamente el hombre transita por dos estados: El del sueño y el de la vigilia. Sin embargo, durante la etapa de vigilia el hombre permanece la mayor parte del tiempo dormido; su conciencia adormecida y fragmentada le impide alcanzar una unidad de espíritu y una unidad de acción. Ante tal imposibilidad, Ouspensky nos presenta una guía que puede conducirnos al mundo consciente, a la conciencia de nosotros mismos, a través de etapas que requieren de ciertas disciplinas y ejercicios que son descriptos con una sencillez absoluta.
En estas páginas, las esclarecedoras respuestas de Ouspensky satisfarán nuestras inquietudes permanentes: ¿cómo modificar este mundo donde predominan el engaño y las emociones negativas?, ¿qué es el hombre?, ¿acaso hace falta una escuela donde el trabajo se desarrolle en conjunto o basta con la evolución individual?, ¿es posible que aunque se pertenezca a dicha escuela, uno no se encuentre en el camino?, ¿en qué se diferencian la teoría de la reencarnación y la recurrencia?, ¿por qué no hay que abandonarse a la autocompasión ni ejercer el control meramente mecánico sino tan sólo el control creciente?, ¿qué es la religión?...
470 pages, Paperback
First published June 17, 1957
"We can understand what mechanicalness is and all the horror of mechanicalness only when we do something horrible and fully realize that it was mechanicalness in us that made us do it."
"We think we are what we are. Unfortunately we are not what we are but what we have become; we are not natural beings. We are too asleep, we lie too much, we live too much in imagination, we identify too much. We think we have to do with real beings, but in reality we have to do with imaginary beings. Almost all we know about ourselves is imaginary. Beneath all this agglomeration man is quite different. We have many imaginary things we must throw off before we can come to real things. So long as we live in imaginary things, we cannot see the value of the real; and only when we come to real things in ourselves can we see what is real outside us. We have too much accidental growth in us."