Es una cuestión curiosa, el material es buenísimo, pero le falta "algo", algo muy difícil de definir. Me recuerda mucho al Dige'm agossarat de mi adorado Buenafuente.
Cuando leo un libro de monólogos, y como en este, el material es bueno, te sonríes, pero falta algo, falta el cómico contando el monólogo, haciendo pausas, lanzando miradas, haciendo un gesto en un momento preciso, que convierte un buen material en un monologo IMPRESIONANTE.