Pocos poetas poseen una voz tan personal, poderosa e influyente como Walt Whitman. Así lo afirma Juan Marqués en su presentación: «el poeta de West Hills consiguió, sencillamente, decirlo todo. Whitman inauguró un mundo, afirmó o insinuó en él todo lo que deseaba o necesitaba afirmar o insinuar del nuestro y después lo clausuró, obteniendo y brindándonos un producto perfecto, macizo, sin grietas. Lo que cantaba de sí mismo lo cantó de todos nosotros, lo que dijo de América lo extendía a todos los rincones del universo».
Hemos seleccionado para esta antología veintiséis poemas del célebre Canto de mí mismo, con una nueva traducción de Antonio Rivero Taravillo y un impresionante trabajo gráfico de Kike de la Rubia.
«Ese Walt Whitman del que le hablé es lo que más me interesa actualmente. Acabo de leer su segundo libro y me ha sentado mejor que ningún otro libro en mucho tiempo.» Henry David Thoreau
Walter Whitman Jr. was an American poet, essayist, and journalist. He is considered one of the most influential poets in American literature. Whitman incorporated both transcendentalism and realism in his writings and is often called the father of free verse. His work was controversial in his time, particularly his 1855 poetry collection Leaves of Grass, which was described by some as obscene for its overt sensuality. Whitman was born in Huntington on Long Island, and lived in Brooklyn as a child and through much of his career. At the age of 11, he left formal schooling to go to work. He worked as a journalist, a teacher, and a government clerk. Whitman's major poetry collection, Leaves of Grass, first published in 1855, was financed with his own money and became well known. The work was an attempt to reach out to the common person with an American epic. Whitman continued expanding and revising Leaves of Grass until his death in 1892. During the American Civil War, he went to Washington, D.C., and worked in hospitals caring for the wounded. His poetry often focused on both loss and healing. On the assassination of Abraham Lincoln, whom Whitman greatly admired, he authored two poems, "O Captain! My Captain!" and "When Lilacs Last in the Dooryard Bloom'd", and gave a series of lectures on Lincoln. After suffering a stroke towards the end of his life, Whitman moved to Camden, New Jersey, where his health further declined. When he died at the age of 72, his funeral was a public event. Whitman's influence on poetry remains strong. Art historian Mary Berenson wrote, "You cannot really understand America without Walt Whitman, without Leaves of Grass... He has expressed that civilization, 'up to date,' as he would say, and no student of the philosophy of history can do without him." Modernist poet Ezra Pound called Whitman "America's poet... He is America."
La forma que tiene de ver y vivir al mundo, a la naturaleza, a la otredad, es simplemente mágica. Cuando leo su obra, siento que todo va a estar bien, que no somos nada pero que a la vez somos todo. La realidad es que su poesía me trasmite paz y esperanza.
Si bien los trascendentalistas nos han dado a conocer el mundo -su mundo, no lo neguemos- desde un punto de vista naturalista, bello, un lugar donde el alma se identifica y se compenetra con la naturaleza, solo Walt Whitman nos ha podido hacer ver que el cuerpo humano también lo puede ser. Y de eso trata este largo poema convertido en un bello libro ilustrado en la edición que publica Nórdica.
Whitman nos habla desde su espíritu. Como él mismo dice: se canta a sí mismo y se celebra. Nos embauca en una canción, casi infinita, no solo sobre lo que su cuerpo percibe a través de los sentidos, sino también de lo que vive y lo que experimentan su alma y su mente a través de él. Su cuerpo es, aquí, además de una metáfora, también una alegoría de la vida y la propia muerte. A través de sus versos observamos cómo el cuerpo cambia con el paso de los años, cómo el mismo cuerpo avanza sin que nosotros lo modifiquemos. Es así, el cuerpo, como la propia naturaleza, se extiende, se expande, se muere.
El cuerpo, aquí, también es un mediador de las relaciones humanas. El autor enfatiza su deseo por el cuerpo de la mujer, así como la importancia de la vista, el tacto y del contacto. Es el toque y la observación de la carne, como si esta fuera una expresión misma de la naturaleza humana; pero Whitman la traspasa, la trasciende, llegando asimismo al espíritu de las demás personas. En ese espíritu se ve reflejado, pues es aquel lo que sin querer nos une. El espíritu de la naturaleza y el del hombre. Para él, aunque cada cosa exista por separado, todo es uno. Los cuerpos, entonces, son múltiplos del ser. Múltiplos que se entrelazan y se unen.
Y qué decir de las ilustraciones de Kike de la Rubia. Estas nos adentran en ese mundo que Whitman relata, a través de colores, formas y composiciones en un espacio, que, aunque parezca limitado, pertenece al infinito, como le es afín a la naturaleza. Los protagonistas de las ilustraciones representan vidas humildes, dedicadas a la agricultura, así como al contacto que podemos tener con el reino animal o a simples placeres mundanos como pueden ser beber una copa de vino o nadar en un lago. Se hace difícil ver las ilustraciones y no observarlas, pues en ellas encontramos vidas a las que no estamos acostumbrados, vidas que si bien nuestros antepasados -como lo podían ser mis abuelos y bisabuelos- vivían, nosotros no conocemos.
Este libro es, por tanto, más que unos simples versos, una oda al cuerpo y a la vida terrena. Una oda a lo que podríamos denominar como tercera dimensión. Sentimos no solo lo que percibimos a través de nuestros sentidos, sino también del espacio y el tiempo. Así, pues, Whitman logra comunicarnos cómo desde su percepción podemos hallar poesía, belleza y sosiego; pues se convierte en una lectura calma, tranquila, pero por no por ello llana; pues se exalta a sí mismo, como también lo hacen los colores, las formas y la misma naturaleza, que tanto Kike como Whitman muestran.
Para el autor, la vida, la existencia, se convierte en milagro. Y nosotros no solo observamos este milagro, sino que también lo vivimos a través de él. Es difícil escapar a algo que nos ata, como lo hace con nosotros nuestro mismo cuerpo.
Son, entonces, estos versos, la misma naturaleza. Creándose y comunicándose a través de Whitman. Son, entonces, estos versos, el mismo milagro del que Whitman nos habla. Son, entonces, estos versos, la misma vida.
El exquisito naturalismo metafísico que se extrae de estos textos se siente fresco, vivo y audaz. Me quedaron dando vuelta varios fragmentos de los que destaco los que comienzan con "Creo que podría ir a vivir con los animales..." y "Sé que poseo lo mejor del tiempo y del espacio...".
Tiene poemas muy hermosos y me encanta cómo habla de sí mismo, de su interior y de su físico. También hay algo magnífico en su forma de retratar lo intangible, lo enérgico, tanto lo banal como lo eterno.
mi favorito hoy y siempre esta es una de mis ediciones favoritas (de todas las que tengo) porque los dibujitos son PRECIOSOS y además te trae los poemas en inglés también asiq 10/10