Me encantó este libro, me descartó emociones y unas lágrimas que sinceramente no las veía venir, también yo sentí despedirme de Silvestre y de Brimir pero también de Javier....
Me encantó como el autor ha plasmado (la vida que comparte en sus redes sociales - sólo una linda ventana obviamente) en el libro.
Puedo sentir, leer el amor y gran respeto por sus animales (compañeros fieles de vida), por su amor a la naturaleza, a la natación, a la exploración, puedo percibir la más sincera preocupación por el futuro, su conexión a sus bellas amistades, al privilegio que le ha otorgado la vida y el amor a su bello hogar ahora la Sierrazuela.
Me encanta la naturaleza a la que dedica con honestidad la sexualidad "so raw"...real sin tapujos morales y a la vez el hablar de algo tan íntimo como el suicidio en una lucha social con tantos matices que discernir.
Igor describe situaciones únicas que están sucediendo ahora en el mundo, nos enseña un cuadro de un futuro no muy lejano el cual muchos ignoramos. Al mismo tiempo nos permite sentir y experimentar facetas humanas sinceras, dualidades que a veces deben chocar entre sí para encontrar acuerdos.