Angelina Beloff fue una dibujante rusa de renombre, mantuvo una relación amorosa con el muralista mexicano Diego Rivera, pero, después de que el chatito regresa a México, Quiela nos relata abatida la vida en París sin su amante, recurriendo con murria a las memorias que crearon juntos durante una década. A partir de cartas no correspondidas, observamos el desarrollo de sus emociones y decisiones.
Desde la primera epístola, Quiela exhibe su vulnerabilidad ante la ausencia del Diego: “Siento que yo también podría borrarme con facilidad”, un eufemismo– basado en sus últimas ilustraciones– a la desaparición o, inclusive, a la muerte.
La dependencia emocional es más palpable en las siguientes cartas, construyendo en el paralelismo “yo adentro del silencio, yo adentro de ti que eres la ausencia” la estructura social en la que ella y sus coetáneos se dinamizan; elles en un inicio preguntando por Diego sin obtener respuestas; elles alejándose de Angelina al no obtener lo deseado.
A pesar de ser patente su depresión, ocasionalmente se observan destellos de autovalidación. Descrito bellamente por Poniatowska en una paradoja anafórica contextualizada en una visita de Angelina al Museo Louvre, relata:
“Lloré mientras veía los cuadros, lloré también por estar sola, lloré por ti y por mí, pero me alivió llorar porque comprender, finalmente, es un embelesamiento y me estaba proporcionando una de las grandes alegrías de mi vida”.
Transcurridos unos meses, en su última carta, renuncia completamente a Diego tras el conocimiento de su nueva amante –referencia implícita a Lupe Martín, una escritora mexicana que posó para Rivera, recreando “El canto” para su mural “La creación”; se casaron en 1922 y tuvieron dos hijas–. El término de la obra es sublime. Con gracia e ironía, Poniatowska finaliza con un apóstrofe que zanja rotundamente el fuerte apego a Rivera.
La senda literaria está embellecida por la grata mano de Elena Poniatowska que, con majestuosidad, muestra la habilidad de contrastar las emociones de Quiela a lo largo del tortuoso año. El uso de las estrategias narrativas, la dicción y el pensamiento elevan la lectura y generan una íntima relación con les lectores. La emblemática autora logró convertir unas prestigiadas cartas sin respuestas en una sombría mente artística que nos deslumbra por su complejidad.