Segundo Alfa de Chicago que me enamora, que me seduce y que me deja con ganas de más. Las 589 páginas han volado, me lo he leído en dos días. Andrea tiene ese poder, esa capacidad de hacer que sus novelas vuelen entre mis manos. Consigue que sientas todo lo que los personajes están sintiendo como si te estuviera sucediendo a ti mismo.
En esta entrega conoceremos a Asher, otro de los socios del despacho y otro de los exitosos y atractivos Alfa de Chicago.
La novela arranca con Abby: ella está estudiando en la Universidad y necesita un trabajo para compaginarlo con los estudios y exámenes, así que se presenta para el puesto de niñera del hijo de Asher, Tom. Acude a la entrevista nerviosa y con un haba de la suerte en el bolsillo del pantalón que le da su amiga Holly como amuleto.
Asher vive por y para el trabajo, lleva una vida muy programada y su manera de evadirse de todo lo que le rodea es trabajando. Es muy estricto y un crack de los negocios. Cuando su exmujer y madre de su hijo Tom fallece trágicamente, se ve en la necesidad de buscar una niñera para que esté en casa y cuide de su hijo mientras él trabaja.
Entonces es cuando Abby entra en sus vidas.
Abby, con su frescura, juventud y su lengua afilada que suelta todo lo que piensa sin pensar en las consecuencias, revolucionará la perfecta vida de Asher.
Hará un buen equipo con Tom, ya que con su cariño y dedicación hace más llevadero el dolor y añoranza que siente el niño por la pérdida de su madre.
Un día lluvioso recogen a un gatito negro con unos ojos preciosos de color azul que será un aliciente para el niño y un tormento para su padre.
Cuando ella intenta que Asher se involucre más en la vida y actividades del niño empezará un tira y afloja y una tensión que nos mantiene a la expectativa durante toda la lectura.
Asher arrastra fantasmas del pasado que no lo dejan avanzar, unos traumas que deberá superar y salir de esa oscuridad en la que está escondido.
¿Le ayudará Abby a salir de ese túnel?
¿Os he dicho que aparece un tía materna de Tom, Melissa, que es el mismísimo diablo?
Aquí os dejo con los interrogantes para que descubráis por vosotros mismos el desenlace.
Es una novela muy emotiva, con muchos mensajes sobre la vida y lo que de verdad importa. Y también sobre la envidia, que puede llegar a ser enfermiza.
Como nos tiene acostumbrados la autora, la narrativa es excelente y el ritmo va en aumento conforme vas avanzando.
Los demás personajes son fantásticos (menos la tía) y me ha gustado muchísimo saber más de Samuel y Haley.
Os recomiendo su lectura, ya que es muy amena, tiene momentos muy divertidos y mucha sensibilidad.
Enhorabuena, Andrea, estoy deseando leer al siguiente Alfa de Chicago.