Santiago es un joven, perdido, pero también a veces Santiago es la ciudad. Antes de empezar dudé si el título y el color de la tapa fuera una mera coincidencia, pero no, nunca lo fue. Ideal para leerlo en los viajes en metro, una historia contada de forma poco convencional que avanza a ritmo vertiginoso y atrapa al santiaguino tanto como a Santiago.