1900. París celebra la Exposición Universal y en Pequín los bóxers asedian las legaciones extranjeras durante 55 días. Muere asesinado el rey Humberto de Italia y el emperador Francisco José cumple setenta años. En Inglaterra sigue reinando Victoria I, muy anciana ya, en Sudáfrica se eterniza la guerra de los bóers yen Roma Su Santidad León XIII inaugura el Año Santo. Picasso hace su primer viaje a París, Proust visita Venecia, Oscar Wilde muere en París y Nietzsche en Weimar. Rilke y Lou Andreas-Salomé recorren Rusia, Renoir, Cézanne y el aduanero Rousseau están pintando, Freud escribe su libro sobre la interpretación de los sueños, Lenin vuelve del exilio, Alfonso XIII cumple catorce años, Sarah Bernhardt maravilla al mundo, Búfalo Bill está de gira por Europa con su espectáculo sobre el Far West. El pequeño Charles Chaplin lucha difícilmente por sobrevivir en Londres, todos dicen que el patriarca de Venecia, el cardenal Giuseppe Sarto, es un verdadero santo; el Kaiser quiere una gran flota, la reina Guillermina de Holanda se va a casar, hay hambre en la India, se prueba por primera vez el Zeppelin. 1900.
Traductor de varios autores franceses -y algún que otro anglosajón-, poeta -El corazón de Dios, un breve poemario en el que mantiene un sincero y cercano diálogo con Dios-, ensayista -ora sobre el propio oficio de escribir, en Cuaderno de escritura, por ejemplo, ora sobre su amada literatura francesa, en varios textos, como por ejemplo Leer a Saint-Simon-, narrador -el libro de relatos Fortunas y adversidades de Sherlock Holmes, las novelas Antes del invierno y El teatro de la guerra o el elegíaco, curioso y pertinente canto a su ciudad Barcelona y sus vidas le acreditan sobradamente-, Carlos Pujol fue un escritor de aquellos invisibles que, sin ruido, pero sin perder aplomo, mantuvo un alto nivel de exigencia literaria siempre.
Doctor en Filología Románica (1962) y durante quince años profesor de literatura francesa en la Universidad de Barcelona, en el 1977 Carlos Pujol renunció a la docencia voluntariamente para dedicarse en cuerpo y alma a la escritura. Así pues, crítico literario, traductor, poeta, novelista y autor de varios ensayos su obra es un pozo de sabiduría y goce de las letras. El más de centenar de traducciones de algunos de los mejores literatos de todos los tiempos -Shakespeare, Racine, Ronsard, Baudelaire, Verlaine, Stevenson, Proust, Hemingway y Simenon- acreditan ese dominio del lenguaje.
En la actualidad colaboraba en el diario ABC y el año pasado, justamente, publicó su última novela, Los fugitivos
El llibre ens parla de la vida de diferents personatges a la fi del s. XIX, alguns ja consagrats al final de la seva vida, i d’altres que eren completament anònims en l’any 1.900 però que tindran un paper molt important en la història del s. XX. Un llibre original amb una narrativa dinàmica.