El feminismo plantea una idea poderosa: la historia la cuentan los hombres. Sin embargo, eso no significa que las ideas a lo largo de la historia no tengan un componente universal y humano que trascienda el género, como las reflexiones sobre el sentido de la vida, el amor y la muerte. Este planteamiento también nos lleva a cuestionar si lo que entendemos como universalidad ha sido moldeado principalmente por una perspectiva masculina. Es posible, y este libro lo demuestra con Platón, al igual que lo hicieron Virginia Woolf y Simone de Beauvoir. Creo que es importante mantener un equilibrio entre reconocer las ideas universales y los sesgos históricos, al tiempo que reflexionamos sobre las transformaciones que el feminismo ha aportado en su historia. Un debate muy interesante.