A mí me pareció que Gina Montaner debió acabar el recuento del proceso de la muerte de su padre con la muerte misma. Los capítulos + texto que siguen (agradecimientos a amigos, instituciones, familia, lo que sucedió en sus vidas después del evento, lo que no, etc., etc.) no debió aparecer, pues la memoria de pronto semeja una película (más o menos novelera, más o menos sentimental), y ahora debieran listarse los créditos de la producción, quién hizo y dijo qué, cuándo, cómo y por qué. Todo eso trivializa un tanto la tragedia. Fue un fallo del editor de Planeta no hacerle ver esto a la autora.