Esta es una historia sobre una madre y una hija. Sobre Sari (nunca Sara, ¡por favor!), sobre la demencia y lo brillante de la pérdida. Sin lugar para la autocompasión, la hija de Sari registra el momento en que la cabeza de su mamá se desordena y pierde las palabras, mientras arma el relato que ella no dejó de contar y que, a su vez, no pudo contar. La narradora anota un recuerdo que no le pertenece, una frase divertida, extractos de un diario, una escena del barrio, disparates; los amontona y los pega como un collage, como el collage en el que se transformó su mamá. ¿Por qué son tan lindos los caballos? puede ser: una novela romántica sobre las palabras, un manual de instrucciones para creer en los días, y también la biografía de Sari. En una época donde el duelo es el protagonista de tantos relatos, Julieta Correa nos trae un libro sobre la vida. Sofía de la Vega
Este libro es increíble, tiene todo, por momentos creí que me iba a derretir en llanto y terminada a carcajadas. Finalmente logró hacerme llorar cuando lo terminé, me llevo a Sari en el corazón. Gracias Julieta, que necesarios estos escritos.
Bellísimo y demoledor, un relato dosificado en capítulos cortos que te hacen sentir tantas cosas de manera muy profunda y te desgarran un poco el corazón. Un registro sobre la demencia, sobre escribir para no olvidar, sobre perderse y encontrarse, sobre la belleza de los caballos y el campo, pero por encima de todas las cosas un relato sobre el amor más puro y profundo, con todo lo imperfecto que puede ser.
El amor que transmite este libro es, ufff, inconmensurable. No intenta salvar a su madre ni recomponerse de la pérdida, sino tratar de conocerla, entenderla y honorarla a través de estos apuntes. Precioso y muy ágil de leer.
Hola booklovers! Hoy toca reseña de “¿Por qué son tan lindos los caballos?” de Julieta Correa 228 pág. / #memoria #diario
Escrito como entradas de un diario, como continuando los apuntos de su madre, la autora se acerca, la busca y conversa con ella.
Ella es Sari, "una mujer mayor que está perdiendo la memoria, las palabras, que se está apagando poco a poco." La autora, su hija, a través de quien la iremos conociendo y esta bella relación madre-hija que se borronea desde un sentido.
Un relato doloroso, conmovedor y demoledor en partes iguales que nos habla sobre los lazos familiares, los recuerdos, las palabras y su inmenso poder para dar significado, acompañar, crear, testificar y dejar huella.
Ojalá un día mi hija me recuerde tan bonito como Juli a Sari
Definitivamente de mis lecturas favoritas de enero y del año, se los recomiendo totalmente.
Este libro llegó a mis manos porque me pareció divertido el título. Jamás imaginé cuál iba a ser la trama de este. La demencia siempre ha sido un tema al que genuinamente siempre le he huido. Algo en mí decidió que a pesar de todo si quería leer este libro. Y valió la pena cada una de sus palabras. Me rompió el corazón desde el inicio y de a poquitos también, pero la fortaleza con la que Julieta escribe esos últimos años de vida de su madre y ella, hacen que valga la pena todo. Se sintió muy personal y a pesar de todo, me gustó conocer sobre Sari y Julieta.
Sari, la madre de Julieta Correa (la autora del libro), tiene demencia y este libro pretende ser una búsqueda del origen de esta enfermedad a la vez que una manera de re-conocer y entender su identidad. Sari era una mujer enamorada de la naturaleza, especialmente de los caballos. Le encantaba dibujar, bailar, hablar y escribir. Escribía muchísimo, todos los días en sus diarios.
A través de estos diarios y dibujos que realizó su madre es que la autora es capaz de crear una imagen de la persona que fue su madre, de qué pensaba y cómo experimentaba la vida. Mientras que escribe estos fragmentos, Julieta cuida a su madre y es testigo de cómo la mujer va perdiendo el color. De cómo cada vez dice menos frases y hasta es una suerte que diga diez en un día muy largo. El lenguaje la va perdiendo y con el lenguaje se escapa la memoria, los recuerdos.
Este libro es al mismo tiempo un retrato de una mujer que un diario de sus últimos momentos. Al mismo tiempo una manera para la autora de descubrir a su madre a través de la escritura que una distracción para no pensar en cómo ya no la reconoce. Un libro de fragmentos brutales que te trastocan y te dejan pensando en lo doloroso que es hacer consciencia de que la partida de alguien a quien tanto amas es cercana.
Hermoso y emocionante, lo hice durar lo más que pude. Me gustó mucho la historia y cómo está contada. Gracias por este bello libro, lo mejor que leí en el año.
Este libro es una daga. Una daga que te abraza y usa las palabras nombrar compulsivamente. Y recordar. Para volver a vivir. Para mantener el fuego de la vida, para que no se convierta en un suspiro.
En este libro, las palabras y los roles se invierten. Cambian su sentido. Se redefinen.
El tiempo se llena de palabras para que no se convierta en silencio. En vacío. En muerte.
Una hija y su madre. Julieta y Sari. El lenguaje y la falta de palabras. La escritura como un escudo ante el olvido.
Y detrás de todo —o al frente del texto— el amor. El amor de una hija que intenta aceptar las formas de amar de su madre. Formas que el tiempo transformó.
¿El resultado? Este libro. Un abrazo Un golpe de realidad Un secreto para no olvidar
Si tienen la oportunidad de leer este libro, por favor háganlo, es un libro muy conmovedor, lindo, triste y real.
Este libro me pegó muy fuerte, porque este año ha sido el más difícil de mi vida, una de las razones, es que mi abuela fue diagnosticada con demencia, y es algo con lo que vivo diariamente y me ha ido apagando de a poco, me duele tanto que algunas personas tengan que pasar por cosas así. La veía reflejada en cada página de este libro, y muchas veces no pude evitar llorar, porque al igual que Sari, ella siempre ha amado con todo su corazón los caballos.
Siento que es un libro fundamental, porque podría llegar a despertar la empatía en personas que no han pasado por esta situación, aquí se nos muestra su lado más vulnerable.
Terminé el libro con el corazón encogido, sintiéndome vacío, un poco desesperanzado, desamparado y triste, pero siento que me ayudó de cierta forma a comprender a mi madre y también a mi abuela, el cómo ha sobrellevado este proceso, en el que la apoyamos diariamente.
Que belleza. Me pareció espectacular. Es un desarrollo de escenas y momentos. Momentos en los qué me reí, momentos en los qué lloré, momentos en los qué pensé qué tengo qué llevar un diario de mis días con mi familia y en los que le tuve bronca al sistema de salud. A pensar de la triste historia de fondo, me pareció qué está contada de forma muy luminosa. Lo recomiendo mucho ❤️🔥
¿Puede el dolor fragmentarse en otras emociones, que no sean necesariamente negativas? Leyendo este libro he entendido que, curiosamente, si puede lograrse. Porque a veces para hablar de las cosas que nos son difíciles y que nos afectan, no es necesario hacerlo desde netamente el prisma más complejo, sino que se puede abordar desde un caleidoscopio de colores A ratos reí, en otros momentos quise llorar, y en un momento tuve unas pesadillas tremendas con mis fantasmas, persiguiéndome detrás. Este libro me remeció desde lo profundo.
Un libro estremecedor. Poblado, como un barrio, una casa, un campo. Caballos trotan sobre los abismos, las hondonadas o las avenidas. A veces son mariposas, sollozantes, al borde de la risa o de la histeria. La tragedia gradual deja abiertos muchos espacios, para verse uno mismo en sus propios miedos, para buscar el consuelo precario de la tragedia ajena. Dan ganas de llorar con ellas dos, de acompañarlas al destino irrefutable. Julieta ejerce el lenguaje, tan suyo. Nos deja un montón de pequeños desenlaces, de suspiros en el borde de las palabras que convoca, sin las amarras de la exactitud. El lenguaje, libre, se hace cargo de todo, como un torrente espumoso que busca el mar.
Que brutal este libro, que brutal la sinceridad de Julieta.
El ejercicio de escribir por escribir, porque no es un diario, no es una cronología, ni biografía, nada por el estilo. A medida que se va acordando Julieta va contando cosas... Como quien anota a la rápida para no olvidarse...
De verdad este libro me pilló un poco desprevenido y en un mes que tiene mucho significado para mi, así que me tocó mucho, me conmovió muchisimo
Precioso, conmovedor. Un libro que, inevitablemente, te hace pensar, aunque no haya sido el objetivo. Tierno, plagado de frases potentes. Querés a Sari y querés a Juli. Te dan ganas de abrazar a todes.
Este libro te rompe en mil pedazos. Es imposible que el tema y la forma en la que está escrito, te dejen indiferente. La vejez, las enfermedades psiquiatricas, el perderse dentro de uno mismo... el desconocer tu entorno... Hermosa lectura... es un meterte en el diario d la escritora en esos días de incertidumbre y tristeza. Llore como idiota.
Este libro es dolor transformado en pura belleza. De una sensibilidad que podría destrozarte y sin embargo se sentía como un abrazo. La voz de una hija en duelo transformado en una celebración de la vida. Genuino, dulce, sin optimismo forzado, y sin golpes bajos que no te permitan levantarte del suelo. Todo matizado con humor, con ternura. Es todo amor. Yo también quiero seguir leyendo sobre Sari, quiero reírme y buscarla en las palabras y los recuerdos.
'Por qué son tan lindos los caballos? Por qué hay tanta belleza en el mundo? Por qué lo olvidamos a veces? Pues yo no lo olvido'
#5 📚 "¿Por qué son tan lindos los caballos?", Julieta Correa (1989) 🇦🇷, 2024, Rosa Iceberg, Argentina, 224 pgs.
Me dijeron que si estaba en un momento vulnerable no lo lea. Me lo advirtieron. No hice caso. Me rompió. Pero a la vez, me parece bellísimo en su dolor. Me hizo pensar en los duelos, en los miedos, en los cuidados de las personas que queremos. Y de cómo puede siempre haber lugar para la compañía en la escritura y la lectura. Las personas somos también las historias y los recuerdos. Y todo lo que de pierde y no se recupera. La paciencia h el silencio.
Este libro duele por lo sincero que es. no apela a ningún golpe bajo si no acompañar el proceso del silencio desolador que nos deja alguien cuando paulatinamente se va apagando. Esos diálogos que no llegan a nada específico. Esos momentos que parecen no ser demasiado. Esos recuerdos que no siempre tienen palabras. Es un libro que duele. Hay que tener cuidado. También es necesario.
Un libro preciso y fragmentado sobre una hija y su madre, en un proceso paulatino de empeoramiento. Habla de la demencia pero podría hablar de la vejez.