No suelo escribir reseñas, pero esté libro, es tal despropósito, que me siento obligado a hacerlo.
Vamos a ir por partes, en primer lugar, la reflexión es un constante ataque a la juventud. Todo es un: "ahora estáis todo el día con el móvil, y por lo tanto no hacéis X" Toda la argumentación del ensayo es así. Da igual el tema que este tratando o el matiz que quiera explicar. ¿Los motivos? Para otro día.
De ahí nace el segundo problema: ¿Por qué estamos sin relato? Pues porque los jóvenes miran el móvil, se hacen selfis y hablan por WhatsApp o por Discord. No por un sistema que te obligue o lleve a ese punto, un cambio en el estilo de vida o cualquier otra cosa que te puedas imaginar. Es todo un: "os habéis metido en Internet y os habéis quedado tontos." Que haya un sistema capitalista que te obligue a vivir de una manera determinada, a ella le da igual. Es cierto que lo cita y lo tiene en cuenta, pero le da igual. Está muy bien citar a Sennett, Adorno o Benjamin, pero parece o que no los entiende o que cuando estos autores apuntan cosas que no le gustan, los ignora y va a otra cosa. Sennett nos dice que la precariedad lleva a los individuos a tener el carácter destruido y no son capaces de vivir siendo felices. LO DICE EL PROPIO TITULO DEL ENSAYO DE SENNETT, ella lo cita, y prefiere decir que el problema no es el capitalismo, sino que el chaval mira mucho tik tok y de mayor quiere ser tik toker... como si esto no fuera un debate que pasa en cada generación con los cambios de modo de vida que tienen el pasar de los años.
Esto lleva al tercer problema, muchísimas citas que no llevan a nada. No es que cite mucho, es que te bombardea. Para que luego muchos de los puntos, se base en créeme, mi experiencia como psicóloga me ha hecho llegar a esas conclusiones. Esto se ve muy bien cuando se inventa ejemplos, de tenemos a X persona que le pasa esto. En esos momentos es cuando se ve a la perfección todos los puntos que llevó comentado hasta aquí.
El tercer punto conlleva un cuarto, apuntando en otra reseña de esta web, el libro tiene un hilo conductor difuso. Antes de nada, el libro se mantiene siempre en el mismo tema, la cosa no va por ahí, va que ciertas partes son... un poco porque sí. Me explico mejor, en ciertas ocasiones, la autora empieza argumentar, y a lo largo de la reflexión, la misma acaba diluyéndose y yendo a otros lugares que no aportan o simplemente no se acaban de entender a qué vienen.
Un quinto punto es la equivocación de ciertos términos. Por poner ejemplos, entiende como sinónimos técnica y tecnología, los influencers los acaba entendiendo como líderes de secta... Entre otros muchos más.
Para acabar, el mismo final de la obra es característico de lo que ella misma crítica o señala. En vez de entender, los nuevos modos de vida y sus consecuencias como la pérdida de la narratividad (hecho que pasa y por eso, la existencia de este libro) acaba llevándolo a un elogio de un modo de vida a día hoy impensable para la gran mayoría, no tanto por gusto como ella deja insinuado. Claro que hay gente que quiere vivir a la luz de las velas mientras su vecina, la cual es amable y hogareña le invite a cenar, sin embargo, la juventud que tanto señala y critica, vive por suerte en un piso de alquiler que le quita el 90% del sueldo, en dónde su vecino es un extranjero diferente cada dos semanas, porque el edificio está siendo comprado para ser Airbnb, lo cual hace que el alquiler donde viva a lo mejor para el año siguiente se coma el 110% de su sueldo, echándole de la ciudad donde se crio. En ese caos de vida, ese joven decide comprar un libro para entender que es lo que está pasando con la sociedad en dónde vive, se encuentre este libro: Premio ensayo de anagrama 2024, obra que le echa la culpa porque en vez de ir a la calle a tomar una cerveza con sus amigos (cosa que no puede hacer porque tiene que elegir comer o salir de casa con esos amigos) decide de forma pactada verse una película por videollamada con sus colegas, ya que esa decisión, según la autora, le hace tener relaciones huecas y ser menos sujeto y, además tener atrofiada las capacidades narrativas.
Lo irónico de esto, y con esto finalizó, es que mientras se le echa a la juventud la culpa de la situación de Internet y sus consecuencias. Las juntas directivas y gobiernos que deberían regular, y su vez se benefician de estos problemas son personas de grandes edades que en vez de comprender a las nuevas generaciones, prefieren culparles de todos los males. Por qué está muy bien hablar y avisar del problema de las Fake News, y como estos pueden generar conflictos(cosa que hace bien el ensayo), pero si no te fijas que el mayor exponente de esto y por ende el mayor beneficiado, ha sido un empresario de más de 70 años que ha vuelto a ser elegido presidente de su país... a lo mejor el problema no es solo de la juventud, sino que el adulto no ha querido mirar sus propios problemas, evitando así, su propia fricción y culpa.