Hebe Uhart publicó su primer libro en 1962, a los veintiséis años, en una edición de Dios, San Pedro y las almas. Se trataba de siete cuentos y cuatro microcuentos que mostraban la originalidad y valor de su escritura. El budín esponjoso (1977) representa ya una de las colecciones más logradas de la autora. Este volumen reúne los cuentos de esa primera etapa, en la que ya está presente la exploración a fondo de la propia historia, de la familia y los vínculos más cercanos; la relación con los objetos (la tela de un vestido, los atuendos en general) y las actividades (limpiar muebles, cocinar un budín, andar en bicicleta). Una visión que no aspira a la totalidad, de descripciones breves y estilo conciso, conformada por personajes a los que conocemos de cuerpo entero sobre todo a través de sus formas de hablar.
Hebe Uhart was an Argentine author born in 1936. She majored in Philosophy at the University of Buenos Aires and worked both as a teacher and a professor. She also taught in literary workshops.
Uhart published six short novels, among which we find "Camilo asciende" and "Mudanzas", and a number of short stories, collected in the books "Dios, San Pedro y las almas" (1962), "Eli, Eli, lamma sabacthani?" (1963), "La gente de la casa rosa" (1970), "El budín esponjoso" (1977), "La luz de un nuevo día" (1983), "Leonor" (1986), "Guiando la hiedra" (1997), "Del cielo a casa" (2003), "Camilo asciende y otros relatos" (2004), "Turistas" (2008) and "Un día cualquiera" (2013). During her last years she wrote the travelling chronicles "Viajera crónica" (2011), "Visto y oído" (2012), "De la Patagonia a México" (2015), "De aquí para allá" (2017) and "Animales" (2018).
Nunca había leído a Hebe y quedé conmovido por esa prosa tan extraña que tiene. Más de una vez los textos me emocionaron, y una vez me llegarona sacar lágrimas, sin que sepa expresar bien por qué.
Desde el título y la portada algo me daba la sensación de ser extremadamente familiar. Como en cualquier libro que reúne varios escritos/cuentos, algunos me gustaron mucho más que otros. Lo sorpresivo: Me encontré recordando mucho a mi abuela. Algunos modismos a la hora de hablar -escribir-, palabras que no había vuelto a escuchar más que de su boca y que aparecieron acá como un abrazo en forma de escrito. No busca narrar grandes historias, creo que por el contrario busca mostrar que todo tiene oportunidad de ser contado y puede ser bello o incómodo, pero generar algo si así lo deseamos. Fue un lindo libro para adentrarme en su universo.
La colección se divide en dos partes: una selección de los primeros tres libros de cuentos publicados por la autora (1962-1970) y el cuarto libro de cuentos íntegro (1977). Los primeros cuentan historias rurales, suburbiales, desde la perspectiva de niñas que descubren lo que la familia les oculta o de un vecino que comparta pequeñas leyendas del pueblo. Los segundos son más breves, varios de ellos escenas, de temática más variada y tono más ligero, algunos enlazados por la vida en torno a un colegio rural. En general son divertidos, concisos, suelen esconder un misterio o el tema suele quedar soslayado, suelen tener forma de parábola y estar preocupados por el tedio laboral, familiar y por las dinámicas sociales de las comunidades de provincias.
Mis cinco favoritos (de veintinueve):
5- 'Tiempos nuevos': el nuevo cura del pueblo pone en contacto a dos vecinos emigrantes del mismo país.
4- 'El señor Ludo': sobre una familia de nómadas con un padre tirano y fantasioso.
3- 'El amo y los criados': juego formal con mucho humor sobre los enredos de un señorito de provincias.
2- 'Agustina y su marido': sobre un matrimonio estricto en sus rutinas que recibe una muy mala noticia.
1- 'La señorita Inma': sobre una maestra creativa y apasionada que cree que el mundo y la escuela son una gran prisión.
La de Hebe Uhart es una escritura rara. No encuentro manera de calificar estos cuentos. Me dejaban una sensación extraña luego de leerlos. Necesitaba hablarlo con alguien (no encontré con quién, por eso esta reseña para mí misma). A medida que los iba leyendo no entendía cuáles eran los conflictos. Parece no haber. Quizás por el título esperaba encontrarme otro tipo de historias. No sé si no le encontré la vuelta al libro. Algunos cuentos me sacaron una leve mueca de sonrisa, pero aun así sentí que les faltaba algo, que siempre estaba por llegar lo importante en cada historia pero finalmente no pasaba nada. En algunos la prosa se me hizo pesada, cansadora, repetitiva. Quizás porque en la mayoría de ellos los narradores son niños.
Dejo los tres que más me gustaron y rescato:
“El viejo”, “Tiempos nuevos” y “El juego de cartas”.
Cada libro que leo de ella me gusta más. Tiene una voz y una mirada que no encuentro en otros escritores, parece infantil pero se vuelve muy oscura y retorcida rozando la locura. Parece que no dice nada y dice un montón de cosas. Dosificarla.