«Si yo quiero y me lo merezco, ¿por qué no lo logro?»
Yo me lo merezco es un indispensable mapeo de la subjetividad contemporánea, arrasada por la vertiginosa digitalización global que funciona a puro estímulo y cero represión.
Nunca se ha celebrado tanto el propio bienestar y la autoestima, sin culpas ni vergüenzas ni otros atavismos de una vetusta moral burguesa con raíces religiosas que van perdiendo fuerza. Pero, si somos más libres y felices que nunca, ¿por qué sentimos tanta fragilidad y frustración? Si se nos incita al "empoderamiento", ¿por qué se ha generalizado la impotencia, la ansiedad y la depresión? Paula Sibilia analiza cómo la hipocresía de la modernidad (que premiaba la virtud y castigaba sus faltas, aunque disimulaba con pudor toda suerte de deslices) ha sido reemplazada por un nuevo tipo de cinismo, que se expresa en fenómenos perturbadores como la posverdad, las fake news, los trolls o los haters. ¡Tú puedes!, incita eufórica la época, o Just do it, excita la publicidad, capitalizando al deseo bajo la dinámica del consumismo y del espectáculo.
«Si yo quiero y me lo merezco, ¿por qué no lo logro? Parte de la respuesta a ese tipo de preguntas reside, sin duda, en la escasa neutralidad de las tecnologías digitales con las que nos hemos vuelto compatibles. Sobre todo, en la peculiar temporalidad implícita en el uso creciente de aparatos que operan en red, disponibles en todo momento y lugar, que ofrecen un menú amplísimo de opciones para el consumo online».
«Al multiplicarse tanto las opciones disponibles como las chances de concretarlas, aumenta también la lista de deseos frustrados y, en consecuencia, la deuda que jamás logrará saldarse. Entre otros motivos, porque termina siendo funcional al nuevo ré el consumidor es, por definición, alguien insatisfecho; aunque su voracidad sea constantemente excitada, nunca deberá colmarse».
«Bajo esa plétora de estímulos y ante semejante apertura de las posibilidades existenciales, sabemos que siempre habrá algo más interesante o divertido, más útil, placentero o imprescindible para ver, tener, hacer, comentar, compartir, etc. Pero también sabemos que nunca lograremos consumir (ni consumar) todo eso. La frustración está garantizada, así como la ansiedad, el cansancio e inclusive el aburrimiento».
Paula Sibilia (Buenos Aires, 1967) estudió Comunicación y Antropología en la Universidad de Buenos Aires, donde también llevó a cabo actividades docentes y de investigación. Ha obtenido una maestría en Comunicación en la Universidad Federal Fluminense de Rio de Janeiro, un doctorado en Salud Colectiva en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro, y otro en Comunicación y Cultura en la Universidad Federal de Rio de Janeiro.
Sus investigaciones más recientes se ocupan del estatuto del cuerpo y de sus imágenes, de las nuevas prácticas corporales y de las transformaciones en la subjetividad contemporánea.
Ha publicado los libros El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales (Fondo de Cultura Económica, 2005) y La intimidad como espectáculo (Fondo de Cultura Económica, 2008)
Útil para entender cómo y por qué se produjo este giro al odio que cada vez es más común ver en internet. Antes la intolerancia era un secreto a voces, ahora se grita con megáfono. Por otro lado, las nuevas tecnologías nos hacen creer que todos podemos (y merecemos) todo, mientras que en la práctica esto no sucede (y yo agregaría que está casi echado a la suerte). Todo rápido, todo ya, todo para mí porque sí. No hay espacio para la paciencia y menos para la pausa, la 2xsificación de la sociedad.
Un ensayo sobre las características de este momento de la historia que estamos viviendo. Llevadero y super claro en los conceptos, que te permite entender algo de este giro a la derecha y la forma en la que todos estamos más o menos involucrados en el proceso. Mucho análisis, mucho mirar hacía adentro para ver si se logra entender para aportar a que al menos no se profundicen los males.