En la Bogotá de 1896, tras la muerte de Silva, el Loco Cacanegra, un popular personaje de las calles de la ciudad que se dedica a cuidar niños y hacer mandados, se levanta todos los días para vivir la misma aventura: demostrarles a los indiferentes bogotanos que el supuesto suicidio del amado y envidiado poeta es en realidad un asesinato.
Han pasado ya tres meses desde la fatal noche y, sin embargo, el Loco mantiene su convicción a prueba de todo: del paso de los días, de las miserias de su tiempo, del espectro de su mujer que solo le pide que este nuevo día sí logre traerla de regreso a la vida, de los recuerdos de tantas guerras civiles, de la ciudad entera en la que todos sus habitantes han aprendido muy bien a mirarse siempre por encima del hombro.
Esta ambiciosa novela puede leerse de múltiples maneras: es el retrato de una sociedad que ha insistido en sus peores vicios, es una narración histórica que descubre una ciudad malograda y cientos de bogotanos fascinantes que cargan con las frustraciones de su época, y es un relato policiaco que cuenta las andanzas de dos marginados #el loco y su amiga prostituta, la virreina#, que no tienen nada que perder y sí todo por ganar: la verdad.
Estudió Literatura en la Universidad Javeriana desde 1994 hasta 1998. En junio de 2000 recibió el título de Master en cine y televisión de la Universidad Autónoma de Barcelona. En julio de 2000 se convirtió en el comentarista de cine de la revista Semana. En agosto de 2000 se convirtió en colaborador constante de la revista SoHo. Desde 2001 hasta 2009, se descubrió trabajando en textos breves para publicaciones como El Malpensante, Número, A+, Artifex, Cambio, Babelia, El Tiempo, Arcadia, Boletín Bibliográfico y Plan B.
Ricardo Silva Romero es, hoy, columnista del diario El Tiempo, comentarista de cine de Semana, miembro del consejo editorial de Arcadia, redactor de la sección de televisión de SoHo y colaborador de la revista Credencial.
En "El libro de la envidia" Ricardo Silva Romero da en el clavo múltiples veces al describir la sociedad bogotana del siglo XIX, que no está muy lejos de la del siglo XXI. La muerte de José Asunción Silva y la historia que se teje alrededor es interesante, aunque a mi parecer innecesariamente larga y repetitiva. Eso no quiere decir que no haya disfrutado caminar por las calles de esa Bogotá de antes de la mano de uno de sus locos, ni que no haya visto la cantidad de pequeños detalles que concuerdan con las historias que he oído de mis abuelos y que he encontrado en libros de historia de la ciudad. Fue un libro que me gustó, sobre todo por sentirlo muy cercano a casa, pero no sé si sea igual de interesante para alguien ajeno a Bogotá, sus personajes y sus historias.
Podría ser un poquito menos de cuatro estrellas, pero no hay manera de dividirlas. El libro hace un retrato increíble de la Bogotá de finales del siglo XIX. Me pareció muy emocionante lo que cuenta el autor con respecto a la época, los nombres de los personajes, las calles, etc... Me la pasé un buen rato dedicado a buscar cosas históricas de las que menciona. Buscar el puente de Aranda, la calle de Borja, la historia de Russi... Chévere leer lo que hay en Google sobre esas cosas.
La historia que cuenta es interesante y entretenida. Pero me pareció un poco largo el libro y que cuando la historia se contaba desde la perspectiva del Loco Cacanegra se volvía un poco enredada. Creo que eso le quita toda la posibilidad de ser un libro de cinco estrellas.
Una mirada muy interesante a la historia de Bogotá y de Colombia de la última década del siglo XIX. La historia de la ciudad a través de los ojos de un loco y de una puta, con muchos detalles históricos y una investigación muy juiciosa de los lugares y los nombres de la ciudad en ese momento. No envuelve desde el comienzo, pero guarda un encanto particular, justamente por el contexto y la historia de los Silva.
Es un libro que cuesta leer ya que es lento y mezcla el delirio y las alucinaciones con la trama real del libro. Se repite demasiadas veces en las misma expresiones y no tiene un cierre concluyente de la trama.
“Pero él, que no acusó jamás recibo de la envidia, y que nunca perdió su tiempo probando que vivió rodeado de enemigos invisibles, siguió cometiendo sin parar el gran error de ser el mismo.”
Me encantó. Pese a algunas dificultades y erratas gramaticales o sintácticas, este libro es revelador porque evidencia una ardua investigación de la Bogotá de finales del XIX. Ahonda en temas propios del modernismo, abarca la vida de grandes poetas bogotanos como Rafael Pombo y Julio Flores, y lo mejor, narra a través de las voces de los personajes más enajenados de la época, un hecho real y dramático como el supuesto suicidio de José Asunción Silva, dando paso a la duda y a la aceptación de una posible conspiración para asesinar al poeta. Creo que en medio de toda la narrativa que se presenta en la literatura colombiana contemporánea, en su mayoría sobre la violencia del narcotráfico, es diciente e importante que se narren estos temas.