Este breve cuento de Jorge Luis Borges se encuentra insertado en su libro Ficciones de 1956. Un cuento del destino inexorable del hombre. Con una excelente narración cargada de simbolismos, esas primeras líneas, de cómo Borges te va introduciendo por los laberintos narrativos del cuento, guitarra, las llanuras, para más luego caer en la trama.
Un cuento que traza el desmedido deseo de hombre de cumplir deudas de hace siete años, cuando el pulpero Recacabarren, un hombre que había ya perdido ciertas condiciones vitales, pues era paralitico, por el simple hecho de presenciar la muerte de otro, ahora es objeto de paga por la muerte del hermano del moreno. Un cuento que evoca a Martin Fierro de José Hernández.
Sin querer ir mas allá de lo que nos puede dar Borges, creo ver un excelente cuento por su forma como va narrando todo aquello que solo el lector puede ver a través de los ojos del narrador, y lo hace bien. Bien podría ver solo dos personajes en el mismo, pero hay más de dos. Una ventana por el cual se asoma el pulpero y puede tener contacto con el mundo. Adentro todo es estático, afuera todo es movimiento. Oscuridad en el cuarto del pulpero y luz en la lejanía de la llanura.
Y por ahí….