El masivo y vertiginoso crecimiento del internet, con la llegada del nuevo siglo, reconfiguró el mundo entero. Sobre todo, la manera de comunicar a gran velocidad y alcance una cantidad descomunal de información o de desinformación, tanto verdades como mentiras. La hiperconectividad permitió, de un lado, descubrir redes trasnacionales de corrupción y, del otro, robustecerlas; fortalecer la libertad y la democracia, pero también atacarlas y socavarlas. Nunca fue tan fácil descubrir verdades ocultas, y nunca, a la vez, fue tan fácil disfrazar la más profunda mentira como una supuesta verdad.
En medio de este escenario de dicotómica efervescencia, el periodismo —en especial el de investigación— experimentó profundos cambios. Los medios tradicionales entraron en crisis y asomaron nuevas formas de publicación; los periodistas contaron con novedosas herramientas, pero enfrentaron también riesgos inéditos.
Gustavo Gorriti vivió y protagonizó, como periodista, ese proceso de innovación, de aprendizaje, de lucha y de renovado compromiso con la verdad y la justicia.
Compuesto por una selección de ensayos y crónicas breves, publicados en diversos medios locales e internacionales durante las primeras dos décadas del siglo XXI, El mejor y el peor de los tiempos refleja los ideales y las circunstancias que marcaron el quehacer periodístico de Gorriti durante más de cuarenta intensos años de sobresaliente carrera.
Artículos breves y columnas de opinión del que debe ser el mejor periodista vivo en el Perú, junto a César Hildebrandt.
A diferencia del chato, su prosa es más precisa y menos retórica, con referencias literarias sutiles y no exentas de humor y hasta optimismo, a pesar de la crítica situación del periodismo. A través de los textos, se va presenciando la evolución de esta labora en los últimos 20 años, en que se inician los primeros recortes a las unidades de investigación, pasando por el albor de las nuevas tecnologías y la situación de secretismo después del 11 de setiembre, hasta la actual concentración de medios y explosión de fake news hacen cada vez más complicado el que García Márquez definió como el "mejor oficio del mundo".
Es raro que un periodista en sus textos haga tantas menciones literarias e incluso plantea la idea de que fue la novela (gracias a las seriales de Dickens, Dumas, Twain, Melville, Flaubert o Dostoyevski) la que impulsó la compra de diarios en el siglo XIX. ¿Podría la literatura salvar al periodismo? No sé, pero si hubieran mas personas como Gustavo Gorriti, seguro que sí mejoraría.