Los padres de una joven quieren experimentar con el sexo y ella intentará ayudarlos a que cumplan sus sueños.
En plena crisis con su novio, Cecilia, una biotecnóloga obsesionada por su trabajo en un laboratorio, recibe un extraño pedido de sus padres, que a los sesenta y cinco años quieren ser swingers. Con su espíritu científico, entrará en ese mundo para asegurarles placeres confiables. Así, mientras asiste al ocaso de su noviazgo, verá cómo sus padres apuestan a renovar el amor abriendo la pareja. Los amigos de mis papás es la historia de una hija que no quiere saber, pero quiere ayudar. También, de un matrimonio que, en edad de jubilarse, no jubila el deseo. Una novela que habla de aquello en lo que evitamos el sexo de los padres. Romina Tamburello encuentra el tono justo para contar esta historia. Les da a sus criaturas humor, ternura, inteligencia, desprejuicio. Y nos permite asomarnos a las múltiples capas de lo humano.
muy chistoso, me gustó que tiene un trasfondo bastante sentimental y nostálgico que es lo que lleva a los papás a pedirle ayuda a su hija con lo de ser swingers.
“Mis padres tuvieron relaciones para tenerme, y probablemente todavía las tienen”. Todos llegamos a esta deducción en algún momento de nuestra adolescencia, aunque hubiéramos preferido no darnos cuenta nunca. Ese “no querer saber” es similar al que se enfrenta Cecilia, una biotecnóloga de treinta y pico, cuando su mamá le pide ayuda para probar el intercambio de parejas.
¿Qué harías si tus papás quieren ser swingers? yo prefiero ni pensarlo. En cambio, la protagonista comienza a reconocer que sus padres (Pablo y Selva), además de padres, son pareja, y cree que como son grandes ahora ella los tiene que cuidar.
Así que pese al pudor y aunque demasiado tiene con su novio (casi ex), con el gato, y con su jefa, empieza la búsqueda del lugar adecuado -cómo si se tratara de uno de sus experimentos- y va a visitar distintos clubes para que Pablo y Selva vivan su aventura pero de una forma segura. Acá es cuando la historia plantea, a través de las opiniones de Cecilia, los tabúes en torno a este tema.
Me gustó mucho porque no solo habla de una pareja madura que no jubila el deseo; sino también de la importancia de renovar el amor y las amistades. Y por otro lado, toca temas fuertes como las secuelas de una enfermedad, la depresión, el fin de una relación y de un trabajo, pero siempre está presente el humor.
Además, la prosa es inteligente: las metáforas científicas a las que apeló la autora son excelentes; y los personajes son tan reales que sentís desde la misma incomodidad que Cecilia hasta la necesidad de su mamá de sentirse querida otra vez.
Un libro entretenido y ágil. Para reírse y, a su vez, para reflexionar sobre uno de los mitos de la sexualidad: que solo las personas jóvenes la viven.
Obviamente todas estas resultan situaciones bastante extrañas y graciosas a simple vista. Un argumento que deja muchas intrigas, pero que termina siendo mejor resuelto de lo que es. Es una novela divertida, entretiene mucho y es llevadera. Tiene un trasfondo mucho más sentimental y esa es mi parte favorita, pasan tantas situaciones que dejan a Cecilia con la cabeza hecha un lío. Es una persona real, siente, la pasa mal y se enoja. Me encanta. Acostumbrada a ser tan variada con las lecturas me gusta poder remarcar y encontrar libros con mujeres tan reales, sin mencionar lo argentinizado que está todo y eso me encanta mucho más. Otro punto que quiero mencionar porque me dejó una sensación muy linda es el final. En algún momento de la lectura te das cuenta que va llegando el final, todo comienza a resolverse, a estar estable, las emociones de nuestra protagonista son más relajadas y me da una sensación de cierre muy serena, como cuando nos damos cuenta que el invierno llega a su fin porque hace menos frío y nos emociona la primavera que se aproxima.
La primicia me EN CAN TÓ: la perspectiva de la hija única de unos papás con un matrimonio desgastado pero que se quiere, que deciden abrir su círculo amistoso-amoroso-sexual y ver qué tal les viene ser swingers. La mamá además viene de un cáncer que había sido muy difícil para ambos y la hija los guía y ayuda en lo que puede.
PERO... me costó mucho empatizar con la protagonista, sé que es un personaje, pero la encontré de lo más insoportable. Y la vaquita... la prota es bióloga y trabaja con una pobre vaquita, con la cual se experimenta y a la cual al final obviamente se le asesina. Y eso se premia con una beca en una universidad bacán gracias a su "outstanding experience".
Sí, es cierto que a la protagonista le da pena la vaquita, pero no tanto como para decidirse a hacer algo con eso... y son tantos, tantos los animales que están en esa situación cada día en la realidad. Sé que ese mundo entero existe pero la forma en que se abordó así como algo que "simplemente se hace" o "simplemente sucede" que, claro "nos da un poco de penita" pero buéh, me hizo sentir pésimo. Lo bueno es que, al mostrarlo, igual pone consciencia sobre el tema, aunque sea para pensar en cuán terrible y tristísimo y dantesco es.
Pero las dos estrellas no son solamente por la vaquita (aunque no ayudó), es lo que me pasó con la historia en general.
Aún así la leí entera porque la primicia, ya lo dije, muy original y tenía partes muy bien escritas.
Una cita linda que destaqué:
"Miré las estrellas que, en el jardín de mi infancia, se veían distintas cuando los problemas eran de otros. No funcionó. Ahora, los problemas eran nuestros".
¿Qué pasaría si tus padres quisieran experimentar con el tema de los swingers? Pues de base, sería algo que les incumbiría sólo a ellos. Pero... ¿Y si tu madre te pidiera ayuda con eso de probar lo del intercambio de parejas? Pues en esas anda la protagonista de esta novela mientras pelea con su trabajo y su propia pareja se está yendo al garete. Una novela a ratos incómoda, a ratos tierna... Entretenida pero me dejó con la sensación de que podría haber dado más de sí.
“En una vida ideal me hubiera gustado que estuvieras ahí para contarte mis aventuras, y que vos me contaras las tuyas. Y que la casa se llenara de amigos en los que depositar los deseos y después reírnos. Y saber que al final del reviente nos quedaba la verdad. Nosotros.”
Un paseo por la familia, la transformación del deseo y el amor. Me entretuvo, me gustó y me sacó de un bloqueo por su ritmo y la facilidad con que toca temas profundos con liviandad y humor. Linda lectura en este verano
Lo sumo a mi categoría de libros que entretienen. Esta bien como lectura livianita para reírse. Me pareció pésimo que se usaran como sinónimos las profesiones de Bioquímica y Biotecnología, así como los términos gemelos y mellizos.
Una vez que empecé a leer, no pude parar. Es excelente la redacción, el sentido del humor y la forma de plasmar el duelo, las inseguridades, el pudor y los miedos.