1969. La primera expedición humana a la luna está pronta a aterrizar. Paula Estrada está en sexto grado y está fascinada con Azul, una nueva compañera de clase, silenciosa y extravagante, a quien los demás burlan o ignoran. Azul dice ser la hija de la luna. Para Paula, el acercamiento a su nueva compañera implicará la revelación de una sensibilidad nueva y definitoria.
Nació el 24 de noviembre de 1973. Vive en Buenos Aires. Ha publicado, entre otros libros: El viaje a la Luna, El misterio de las medias, El bajaestrellas, Leyendas urbanas, versiones de Las aventuras de Huckleberry Finn y de Odisea y, en esta misma colección, Hugo Besugo y el misterio del perro salchicha.
De la manera más inesperada, encontré este cómic en mi primera visita a Buenos Aires. Su hipnótica portada me prometió una gran historia y eso fue precisamente lo que me entregó: un relato gráfico inolvidable sobre la amistad en tonos azules.
Con la llegada del hombre a la Luna en 1969 como contexto, las viñetas nos muestran uno de los recuerdos más valiosos de la escritora Paula Estrada; quien con precisión recuerda cómo conoció a Azul, una joven llena de magia, amante de la poesía y con una conexión especial con la Luna. La amistad entre ambas se empieza a construir desde la curiosidad por lo desconocido y el impulso del dejarse sorprender, y, aunque su encuentro es breve, finalmente se convierte en una historia que marca por completo la vida de Paula.
La construcción de esta amistad a lo largo del cómic es capaz de recordarnos cómo todos tenemos una historia de vida particular, lo importante que es ser fieles a nosotros mismos, lo lindo que es aprender de los otros y lo invaluable que puede ser el tránsito de algunas personas en nuestra vida. Tal vez por eso se convirtió en un libro especial para mí, 'Azul' me recordó a mi mejor amigo, que aunque ya no está en este mundo conmigo, sé que desde "alguna luna" me sigue sonriendo y acompañando siempre.
Qué bonito que libros como este nos recuerden eso... A agradecer por la presencia de nuestros amigos y a nunca dar por sentado lo que nos enseñan cada vez que compartimos con ellos.