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Piedra Buena: Historias dibujadas

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Piedra Buena: Historias dibujadas. De la serie Los Pioneros del Sur, publicada por el Diario "Ríoo Negro". Declarada de Interés Cultural por la Proviincia de Neuquén.

148 pages, Paperback

First published January 1, 2004

6 people want to read

About the author

Carlos Casalla

19 books6 followers
Carlos Alberto "Chingolo" Casalla fue un historietista e ilustrador argentino conocido principalmente por su historieta el Cabo Savino, que se publicó durante más de 60 años.
Publicó durante años distintas tiras diarias en el diario Río Negro, de la provincia homónima, entre ellas Los Pioneros del Sur y Luis Piedra Buena, todas ellas basadas en temas históricos de la Patagonia. Residió, hasta su deceso, en la ciudad de San Carlos de Bariloche.

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Profile Image for Variaciones Enrojo.
4,158 reviews51 followers
August 31, 2016
Reseña de Andrés Accorsi:
http://365comicsxyear.blogspot.com.ar...

Diez años después de su aparición, me siento a leer este libro que recopila tiras aparecidas en el diario Río Negro. En ese medio, el maestro Carlos “Chingolo” Casalla publicó durante muchos años la serie histórica Los Pioneros del Sur, escrita con un tono más aventurero que didáctico por el mismísimo dibujante de Cabo Savino, El Cosaco y tantos otros hitazos.
Por el dibujo del maestro, intuyo que esta etapa de la tira, la dedicada a narrar la vida de Luis Piedra Buena, debe ser de fines de los ´90 o principios de este siglo. Como aquella novela del Cabo Savino editada primero por Caleuche y después por La Duendes, esta historieta tiene el irresistible atractivo de ofrecernos un montón de páginas de Casalla en blanco y negro, sin ese color espantoso con el que lo tuvimos que padecer en las revistas de Columba, y con un rotulado manual impecable, aunque con alguna falta de ortografía. Casalla en blanco y negro es todo ganancia: acá se lucen el trazo vigoroso, nervioso de la pluma del maestro, su obsesión por los detalles, su gran equilibrio entre manchas negras y espacios blancos, y hasta hay lugar para efectos como esfumados, salpicados y texturas aplicadas con esponjas. Y después, por supuesto, la impronta personal de Casalla, lo que lo hace diferenciarse fácilmente de todos los demás dibujantes de estilo realista, que –si te gusta- acá se nota con muchísima fuerza.
La historia nos lleva a recorrer los 51 años de vida de Luis Piedra Buena, a quien Casalla nos presenta como un personaje noble, valiente, altruista, intrépido, leal, patriota, inteligente, compasivo, que se dedica a... matar ballenas, focas y pingüinos. Es muy loco que (en casi 140 páginas) al autor NUNCA le haga ruido que nos está tratando de vender como un héroe, como un prohombre ejemplar, a un tipo que se dedicaba (hace 150 años, cuando quizás no estaba tan mal visto como ahora) a cazar ballenas, focas, lobos marinos y demás ejemplares de la fauna de nuestra Patagonia. Nos muestra esta faceta de Piedra Buena con total naturalidad, como si nos dijera que para vivir plantaba zapallos o relataba partidos de futbol.
Si eso no te irrita ni un poquito, seguro te vas a emocionar al ver las increíbles proezas, las patriadas, los sacrificios, las cosas imposibles que logra este hombre cuyo amor por nuestra tierra y nuestro mar (no por su fauna, obviamente) fue tan incuestionable como ejemplar. Casalla investigó a full la vida de Piedra Buena y estudió especialmente la biografía escrita por Cándido Eyroa, un capitán de fragata que navegó bajo las órdenes del “Capitán Luis”. A partir de los testimonios históricos emerge una figura de enorme integridad, un verdadero pionero en esto de afirmar nuestra soberanía en los territorios del sur de nuestro país, en cada islita y cada canal perdidos en el culo del mundo y obviamente ignorados por los atildados políticos porteños. El rol de Piedra Buena en parte consiste en crear conciencia: esto existe, es nuestro, y está lleno de riquezas que –si no las protegemos- nos las van a avechuchear o nuestros vecinos del Oeste, o los piratas británicos que ya nos avechuchearon las Malvinas.
De todos modos, el heroico “Capitán Luis” no dudará en socorrer a marinos ingleses, a exploradores chilenos ni a ninguna otra víctima de los vientos huracanados, los fríos extremos o de algún aborigen medio pasado de rosca de la inhóspita región en la que elige vivir. Varias de las escenas de esta biografía transcurren en paralelo con “la campaña del Desierto”, pero el espíritu que predomina no es para nada el de la cacería despiadada de onas y tehuelches, sino el de fraternidad entre argentinos. Piedra Buena, en vez de matarlos, recluta a los indios para la causa nacional, les enseña a querer a nuestra bandera y a defender nuestro suelo de los posibles invasores. De hecho, los aborígenes que se ven en esta obra aparecen como tipos tranquilos, muy integrables, muy en armonía con su habitat (aunque con gran puntería para arponear cetáceos).
En fin... siempre está bueno conocer la vida de hombres importantes para la historia argentina, y la historia de Piedra Buena está narrada de forma dinámica, con una impronta aventurera, casi épica. Hay que mirar para otro lado cuando sale a masacrar animales, algo que felizmente el Chingolo Casalla no grafica de modo shockeante ni revulsivo. Un logro más de este historietista eterno, de este prócer que –con casi 88 años- sigue firme frente al tablero de dibujo jerarquizando nuestro Noveno Arte.
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