Una novela sobre la búsqueda de la identidad y también un gran retrato del mundo artístico y sus complejidades.
Una hija viaja en busca de su madre, que dejó a su familia y al país para rehacer su vida en Nueva York. La historia del pasado que las une va apareciendo hilvanada con sutileza, mientras la hija descubre o intenta descubrir quién era realmente su madre, una artista neoyorkina respetada y exitosa de la que nadie conocía su actual paradero. Una sutil novela sobre la interminable búsqueda de identidad y sobre las ineludibles y a veces oscuras influencias maternas.
Me gusta tanto la forma que Carla Guelfenbein tiene para atraparte con su prosa y narrar tan delicadamente lo que ocurre en cada página. Amo que podamos ver tanto de la mente de sus protagonistas mediante pensamientos rápidos u observaciones casuales. Este libro es bastante breve, pero siento que tuvo la cantidad necesaria de páginas para contar su historia. Me fascinó el tema de las fotografías en el libro, es un gran detalle.
Btw: Yo siempre voy a leer todo lo que publique porque es una de mis autoras favoritas. Y cada libro lo reafirma.
En extremo pretensioso para mi gusto. Mucha palabra bonita, poco contenido. No es que tenga problemas con las frases que intentan ser "poéticas" o melódicas, pero cuando la totalidad del libro es así, no puedo más que pensar en la intención fallida del autor de parecer muy intelectual o elevado. No pasa mucho en el libro ni en los personajes. ¿Qué es eso de las fotos de Manhattan al principio de cada capítulo? ¿Qué aportan las frases en inglés? Nada. No le pongo una estrella sólo porque de todas formas disfruté la compañía de este libro. Quizás estoy muy cansada para leer otra cosa mejor.
Realmente 4,5. Es un libro que me ha gustado mucho; la temática me es familiar en diferentes sentidos. En este libro se nos presenta a Lola una mujer que fue abandonada por su madre la cual ahora a desaparecido.
Está historia te invita a reflexionar sobre las relaciones con tus padres y en general; el impacto que generan en ti ciertas situaciones…
Un libro muy especial unas voces y personajes estupendamente bien construidos y complejos, una atmósfera especial ya que recuerda a Truman Capote y su Desayuno en Tiffany pero en realidad es un viaje de descubrimiento. Lola, se embarca en un viaje para buscar a Biba, su madre que marchó tiempo atrás de Chile para buscar su sueño de ser artista y se establece en Manhattan. La gran interrogante que circunda la historia es: ¿Y dónde está mi madre? y a través de una serie de encuentros, historias y lugares Lola va construyendo el paradero de su madre. Un poco el viaje del héroe, esta heroína desvela verdades a veces imcomodas donde descubre su propio abandono. Visualmente inigualable y con un final que dicta: "No olviden que todo tiene un sonido, incluso la ausencia".
He leído un par de historias de Carla, y esta, tal como las otras no decepcionó.
El formato me tomó por sorpresa. Capítulos cortos, junto con imágenes que ilustraban el viaje de la protagonista. En si la propuesta parece simple, pero tiene todo un trasfondo lleno de emoción y reflexiones.
Si bien no he pasado por la misma historia de Nina para poder sentirme identificada, realmente podía entenderla, podía comprender su hilo de pensamientos, y acompañarla por todo su viaje.
Cuando pude hablar con Carla, me dijo que esperaba que me llevara una grata sorpresa con este libro, y lo hice. Siento un abrazo al corazón y al mismo tiempo quiero abrazar a Lola, y ¿por qué no? También a Biba.
Una novela breve, con la escritura delicada que caracteriza a Carla Guelfenbein, pero esta vez bastante plana.
La historia aborda el abandono de una madre y la huella que deja en la vida de su hija, Lola, quien decide buscarla tras un nuevo desaparecimiento. Me parece que la historia invita a reflexionar la relación que hemos tenido con nuestros padres a través de las vivencias de Lola, pero el desarrollo se queda corto.
Lo más interesante del libro es el gesto poético de titular los capítulos con frases recopiladas por la autora en fotografías tomadas en Manhattan.
4.5⭐ La autora me vuelve a sorprender, su manera de hilar las historias, de llevarte en este viaje que es un reencuentro, un descubrimiento de sí misma, también a una reconciliación con esa imagen impenetrable, borrosa pero constante que es su mamá, quién la abandona para seguir sus propios sueños, pero que permanece como un ojo que todo lo ve, pero, la hija ¿realmente la ve a ella, alguna vez la vió? No necesitó más de 152 páginas para lograr que no lo soltara 😍
"Buscar. No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer, porque alguien no viene" Alejandra Pizarnik.
Un texto rápido de leer, es entretenido y simple. Nos muestra a un personaje sin estar, solo a través de otros. El final me parece abrupto y un tanto soso. Vemos una protagonista que busca pistas por todos lados, y al final solo debía esperar o hacer una llamada. No es algo que sorprenda.
*Después de cortar (la llamada) me quedo varios segundos con el auricular pegado a la oreja, sintiendo el peso del plomo que has vertido sobre mis alas.
*…ella ya hablaba de sí misma. Están los que hablan y los que escuchan. El que habla siempre sabe cuando se ha encontrado con su víctima.
*…imaginar que nada había cambiado. […] hablaríamos del tiempo y de la vida. De la que transcurre en la superficie, claro está, porque la otra es demasiado peligrosa.
*…mis propios mapas. […] Los caminos de una palabra antes de llegar a pronunciarse. […] La distribución de la rabia en una garganta.
*Percibimos y categorizamos los hechos de una forma que […] nos resulta útil y los asumimos como concretos e irrefutables. Pero lo cierto es que lo que vemos y escuchamos responde a un espectro muy angosto. […] En cada segundo de nuestra vida estamos perdiendo una porción gigantesca de la realidad. […] Y como no percibimos las mismas cosas, cada uno vive su propia realidad. […] Qué lejos estamos los unos de los otros.
*… todos le tememos a las mismas cosas y es en ese miedo donde nos encontramos con los otros.
*Cuando partiste me negaste la posibilidad de conocerte. De compartir contigo esa vida que pudo ser mía. Mi vida robada.
*En su abrazo sentí que algo muy profundo se apaciguaba en mi. Como si una parte de mi ser hubiera comprendido de pronto algo que mi mente aún lo lograba decifrar.
*Pero ¿por qué para expandir la mirada necesitábamos tanto dolor?
Leí por aquí que a alguien le había parecido una prosa demasiado preciosista y pretenciosa de principio a fin. Difiero. No me parece ni lo uno ni lo otro. De hecho, sin ser un mal libro —la tensión entre madre e hija está bien lograda—, me parece demasiado mínimo, demasiado depurado.
Fotos de grafitis más o menos poéticos dan pie a capítulos brevísimos, casi comentarios. Una ciudad que el mundo entero percibe como inconmensurable queda reducida a un par de escenarios —¿para qué situarla en una ciudad enorme, entonces?—. Lo que queda es un momento —lindo, eso sí— de búsqueda y reconciliación.
Una lectura breve, concisa y, sobre todo, profundamente cursi.
El final prácticamente podría aspirar a un premio en ese registro: la niña sorda, la resolución afectiva forzada, el beso final. Todo encaja con una perfección que termina por volverse inverosímil.
Lo más interesante es que la narradora sea crítica literaria, porque el libro, en realidad, nunca termina de despegar. Se queda —como el texto que en cierto punto parece criticar— atrapado no en la grandilocuencia ni en la pretensión, sino en una forma de sentimentalismo que lo minimiza todo.
Ese beso al final, lamentablemente, me va a tomar tiempo olvidarlo.
Mi vida robada es una novela que cuenta como Lola intenta un reencuentro con su madre, quien ha desaparecido. Reencuentro que todo el libro se mantiene en suspenso, en duda, en vilo.
A través de fotografías tomadas por la autora, los capítulos van tomando forma, dando cuenta de esta búsqueda, que mezcla esperanza, recuerdos, dolor y por sobre todo amor. Ese amor filial que muchas veces es difícil de comprender.
El desenlace me sorprendió. No lo vi venir. Quizás me desconcentré pensando en las fotos y como esas imágenes le daban vida a la historia y a sus personajes. Pero fue bueno, porque fue un plot twist que agradecí.
Es el primer libro que leo de Carla Guelfenbein y agradezco su amor por escribir, porque se nota al 100%. Muy feliz de haber leído a esta autora chilena. La súper recomiendo.
3,75 estrellas. Esta historia narra la búsqueda de una madre desconocida, de una madre ausente que desaparece sin dejar rastro. Me gusta mucho la narrativa de usar a otros personajes y sus relatos para conocer a esta madre, sin embargo muchas veces me faltaba emoción en sus gestos y palabras. Aunque sentí algunas escenas poco naturales y una idealización hacia esta persona que abandonó a sus hijos por parte de quienes relataban, los hilos acerca de quién era Biba se unieron bien a mi parecer. El final fue de mi agrado y creo que fue lo que más me transmitió emocionalidad de todo el texto. Es un libro que me gustó, pero me hubiese gustado más profundidad en el sentir de la protagonista, quien muchas veces actuaba indiferente o apurada. A pesar de todo, lo recomiendo para quien busque algo cortito.
La novela narra la travesía de Lola, quien viaja desde Chile a Nueva York para buscar a su madre desaparecida, Biba, y en el proceso descubre que la vida de ella estuvo marcada por secretos, huidas y vínculos intensos con quienes la rodearon. A través de testimonios de amigos y amantes, mapas enigmáticos y recuerdos fragmentados, Lola reconstruye la identidad de Biba hasta descubrir que su desaparición fue una decisión consciente frente al cáncer que padecía. El desenlace, con la ceremonia en Morningside Park y las cenizas esparcidas al viento, revela que la búsqueda de Lola no solo le permitió comprender la ausencia de su madre, sino también reconocerse a sí misma en las grietas de ese espejo roto.
Pienso que es una historia de búsqueda , del sentido de pertenencia de los hijos hacia la madre . Aún la madre haber partido lejos, la hija va en su busca , en esa conexión , ese cordón umbilical que no se rompe . Y podemos ver otro lado de la maternidad, una madre que se va en busca de sus sueños y que deja sus hijos , pero al final termina dejando las indicaciones de su paradero a su hija. Temas como la amistad, abandono, sentido de pertenencia, el vacío que dejan las madres y sobre todo la huida.
"Tenía que escapar de ese sentimiento de indefensión y tormento. Pero también sentí alivio. Alivio de que tu ojo vigilante ya no estuviera puesto sobre mí. Qué extraño y monstruoso puede llegar a ser el amor filial"
Y así termina mi recorrido por la obra de Carla. Este libro no me ha entusiasmado mucho, fue una lectura lenta y a la vez rápida. Siento que este libro debió de estar en una misma edición con La estación de las mujeres, no lo sé pero algo me dice que ambos libros se cocinaron juntos.
Me gusta la narración, la descripción de personajes. Se me hizo tedioso a ratos el relato de las personas que conocía, no aportaron mucho a la historia o al crecimiento personal de la Protagonista. Me encantó la descripción del sentir y pensar de la misma, muy detallado, fácil de conectar y empatizar con su sentir. La relación tan desgarradora que tiene con su madre, la pude sentir genuinamente, con todos sus matices.
Hace unos años había leído algo de esta autora y no tengo ningún recuerdo de ese libro, por eso la verdad siempre había pasado de largo sus otros libros, pero este año, decidí darle una oportunidad a su reciente lanzamiento y realmente un acierto.
El libro se sintió realmente como un viaje junto a Lola, donde vamos conociendo su pasado a través de su presente donde junto a ella además descubrimos donde está su madre.
La autora además escribe muy lindo y lo que encontré demasiado ocurrente, fue que cada capítulo llevara por título una fotografía que ella misma tomó en las calles de Nueva York, porque no solamente sirven de título, sino que además el capítulo la incluye y/o gira en torno a ella, entonces a raíz de algo elegido al azar fue capaz de generar una historia completa: seca.
Me pareció un libro breve y entretenido pero plano. Sin un gran desarrollo de los personajes, excepto por Lola de la que sabemos un poco más porque va en busca de su madre que la abandonó. Que suceda en Nueva York me parece anecdótico puesto que la historia podría transcurrir en cualquier lugar, salvo por las fotos que dan comienzo a cada capítulo y que fueron tomadas por la autora, que de alguna manera van hilando el relato.
Me gustó la manera en la que la protagonista va armando el rompecabezas de su madre. Es una forma peculiar de retratar esa relación tan complicada que se da siempre entre madres e hijas, en este casa con la dificultad añadida del abandono. A pesar de que la madre nunca la buscó, Lola no tiene una idea preconcebida de ella, sino que genuinamente busca conocerla para ver cómo impacta en su vida.
Es la segunda novela que leo de Carla Guelfenbein, tiene un estilo muy sencillo de escribir. Esta vez la trama me atrapó. Fácilmente pude identificarme en la búsqueda de la protagonista de su propia madre que la había abandonado de niña. Me gustó mucho el desenlace, realmente no me lo esperaba. Tiene un simbolismo impresionante.
3.5⭐️ Me gusta mucho la forma de escribir y de narrar la historia que tiene la autora, siento que eso me atrapo mucho. La historia es interesante de leer, pero lo que más resalta a mi parecer es la manera de escribir, me dio cierta nostalgia. Buen libro para salir de un bloqueo lector.
Un libro que narra la existencia a través de los ojos y las vivencias de lxs que te rodean, la influencia que puedes llegar a tener en sus vidas y el impacto, más allá del bien y el mal, el camino al que nos llevan nuestras decisiones y el resultado de ellas… SIMPLEMENTE HERMOSO y brillante
Lectura ligera y fácil de leer, me gustó mucho que cada capitulo se inspirara en imágenes. La historia en si me aburrió un poco pero no me esperaba ese giro, aún así, odié a la madre de la protagonista por abandonarla.
This entire review has been hidden because of spoilers.
me conmovió un poco el final pero me fue imposible no sentir que todo era medio inconexo y las frases de las fotos un pelín pretenciosas. pd: no hay ninguna manera de que SARAH UNA NIÑA SORDOMUDA haya dicho eso en lengua de señas, simplemente no hay chance seamos honestos
Es la representación de que, aunque las relaciones se tuerzan, consuman, o terminen, los vínculos que formamos con quienes quisimos se mantienen en nosotros, de una forma u otra.
tal vez lo mío no sea la poesía... ni la fotografía? hay algo que no me cautivó por completo; igual me gustó mucho su forma de escribir y le daré más oportunidades a la autora :>
Una novela algo floja, con un tema recurrente en esta autora sobre la relación del personaje femenino con la madre. Es breve, lo que la hace menos tediosa
This entire review has been hidden because of spoilers.