“Polen” pretende ser una exploración del futuro y como la intimidad y las relaciones sociales evolucionarían, pero no llega al nivel de profundidad que sacie la premisa. El final, aunque pretende ser una análisis de la obsesión de un hombre, ensimismado en su burbuja y atrabancado por el exterior, llegó a ser anticlimático y decepcionante. Me despierta la incógnita sobre la literatura futurista, en la que se presentan esquemas y estructuras complejos y muy lejos de nuestra realidad actual; ¿Será eso lo que en realidad nos espera, o será algo como “Polen”, simple, familiar, pero con un avance tecnológico más y alienación social?