Me empecé este libro sin saber quién era Ed Winters ni de qué iba, pero me apetecía leer un non-fiction de veganismo (ya fuera a favor o en contra del veganismo). Ha sido una total experiencia que, sin duda, repetiré.
Llevo sin comer carne ni pescado desde 2013 y siendo vegana desde 2014. Aunque durante algunas etapas he vuelto a comer huevo y algunos lácteos (por un tema de salud, no vengo ahora mismo a debatir con nadie por qué), nunca he dejado de considerarme vegana y así lo sabe todo el mundo que me rodea. Alrededor mío no acepto comentarios sobre comer cordero o ternera y tampoco que pongan en duda mis ideales, igual que yo no lo hago.
Me considero una vegana bastante suave. Pese a que al principio no podía aguantar soltar según qué comentarios (sobre todo cuando me los decían a mí primero y yo me sentía en la obligación de atacar), y quizás por eso este libro me ha dado un poco de problemas. La información está y, además, muy bien explicada. En vez de en audiolibro, me gustaría haberlo leído en físico para poder subrayar y marcar todos los datos que puedo sacar cuando alguien intente hacerme sentir inferior por no consumir carne (algo que, la verdad, no pasa casi nunca ya). No obstante, muchos de los comentarios, sobre todo hacia el final de libro, se me han hecho un poco condescendientes y soltados desde el privilegio.
Ser vegano es un privilegio. Un privilegio de ser consciente de lo que comes y por qué lo comes, un privilegio económico, un privilegio familiar (si eres joven y vives con tu familia, esta debe estar de acuerdo en de golpe cambiar toda la compra semanal por ti). La mayoría de gente come carne por conveniencia, no por ser una panda de psicópatas a los que les gusta matar. Incluso la gente que se hizo vegana y lo dejó de ser, no lo ha hecho por ser malas personas. Este libro expone muy bien las razones por las que hacerse vegano es algo positivo para la salud, los animales y el planeta (argumento que sigue siendo el que más me gusta), pero lo hace algo agresivamente.
Lo que sí destaco de este libro es como ha juntado toda la información que yo he ido recopilando después de 9 años siendo consciente de dónde vienen los muslos de pollo que me hacía mi madre. En 320 páginas, está todo resumido y, encima, con artículos modernos. Es destacable, también, el tema del coronavirus y todos los virus zoonóticos, ya que es un tema ahora mismo muy candente.Si sirve de algo que sirva para que la gente se de cuenta de cuán peligrosa es la industria del pollo para la salud de todo el mundo.
Recomiendo este libro a todo aquel que esté abierto a escuchar la opinión de un vegano algo bruto y muy masculino. Al libro le ha faltado la sensibilidad que me gusta tanto del veganismo, ya que considero que es un movimiento compasivo y no autoritario. Los veganos escogemos no ser parte del sufrimiento y maltrato animal, pero no podemos olvidarnos de las personas que nos rodean y de que cada persona lleva un ritmo diferente y tiene unas opiniones diferentes. Creo que con la compasión hacia los demás el mensaje puede llegar mucho, mucho más lejos.