Serpis. Una tierra en donde la gente nace condenada según el numero de sentimientos que posee en su interior. Una tierra en donde las emociones propician la vida, en que los aduladores capturan a los vulnerables sin miedo a ser castigados, y en que una pérfida intención puede causar Manifestaciones indeseadas, caos y muerte.
Los aduladores de las emociones lo saben, pero no les importa, lo único que quieren es complacerlos. Aunque esto deje una cicatriz irreparable a miles.
Yorhel es un niño huérfano, raptado por personas que dan caza a los más indefensos, y encerrado en “Pétalos Marchitos”; un recinto en que la historia de sus cautivos no es relevante, solo las emociones desalentadas y el miedo a continuar a la deriva. “Pétalos Marchitos” no es lo que parece, es algo aún una sala de pruebas, una experiencia mortal, una probada de intensidad, y la esperanza de recibir consuelo.