La doble cara de la moneda se relata en todo el libro, como una es la única forma de sobrevivir a la otra en el rural gallego.
La soledad y la necesidad de crear comunidad, donde la horizontalidad y la solidaridad son un pilar.
La protagonista lo relata perfectamente: la cooperación, la memoria, los conocimientos milenarios, más formas de llamar a las cosas por una, y por otra la desigualdad, la exclusión, el abandono, la soledad y el conservadurismo.