Eloy de la Iglesia. El placer oculto del cine español nos aproxima a la trayectoria, vibrante y compleja, de uno de los directores más importantes de la Transición, responsable de títulos tan populares como El techo de cristal, La semana del asesino, El diputado, El pico o La estanquera de Vallecas. Mirado con desdén por la crítica de la época, que no le perdonó su ambición comercial, y reivindicado por las nuevas generaciones, la figura de Eloy de la Iglesia es fundamental para acercarnos a una de las etapas más convulsas de nuestra historia reciente.
Este ensayo colectivo, coordinado por Carlos Barea, profundiza en los distintos aspectos que confluyen en las películas del cineasta vasco, donde la voluntad de provocación y el erotismo más crudo conviven con la intención de mostrar de manera realista los vaivenes políticos y las transformaciones sociales. Por su extensa filmografía desfilaron las estrellas del momento (Carmen Sevilla, Amparo Muñoz, Simón Andreu, Vicente Parra o José Sacristán, entre otros) y nuevos talentos sin experiencia ante la cámara (como José Luis Manzano, su actor fetiche).
Homosexual y comunista, Eloy de la Iglesia contribuyó decisivamente a retratar las luces y, sobre todo, las sombras de un país que despertaba a la democracia pero que daba la espalda a una parte de la población. Entre los marginados se hallaban los denominados quinquis, que dieron nombre al exitoso subgénero cinematográfico, o los integrantes del colectivo LGTB, a quienes dotó de una voz hasta entonces silenciada.
Más bien 3,5/5. Algunos de los textos me han encantado (Diana Aller, La Caneli, Nicolás Grijalba…) por ofrecer diferentes aristas de un director trascendental en una época sombría como fue la Transición. Entender lo queer desde una realidad contada desde la represión y el deseo.
Also me ha requeteflipado saber que Carmen Sevilla fue una scream queen!
Mejor de lo que esperaba, con textos informativos que se agradecen como los de Eduardo Bravo, Juan Sánchez o La Caneli, y otros que van más allá y son los que venía buscando, como los de Diana Aller o Vicente Monroy (enterrado en el último lugar como... recompensa —espero— detrás de alguno completamente prescindible). Una lectura curiosa para quienes hayan visto sus películas, aunque como ya han dicho por aquí todo sean halagos por parte de los autores. Divertida también la aparición recurrente de Eduardo Fuembuena.
Yo conocía y había visto todas las pelis del cine quinqui y me encantaba. No conocía todas la producción cinematográfica de Eloy De la Iglesia anterior y gracias al libro y a FlixOlé lo estoy gozando. Me ha gustado mucho el libro y sobretodo las referencias para luego ver pelis súper interesantes.
"Creo que la perversión sexual es quizá la única forma de rebelión a nuestro alcance contra la sociedad opresiva y establecida en que vivimos. [...]
La labor de una revolución es la labor conjunta de una serie de individuos que suman sus esfuerzos, pero que elevan como estandarte su individualidad. Para mí la defensa de la individualidad y [la] de las pequeñas libertades personales son la base de toda revolución, que es la reunión de individuos que en un momento dado sacrifican su individualidad por el bien común; pero el motor inicial para que el hombre salga de la alienación y llegue a la revolución es la toma de conciencia a través de sus propios problemas, de sus propias frustraciones. Por eso es por lo que creo tanto en el sexo como elemento liberalizador y como elemento revolucionario, siendo como es el sexo una razón absolutamente unipersonal. [...]
Creo que una de las formas más válidas de estudiar la sociedad es a través de sus enfermedades, de sus traumas."
Pues bien. Sí, muy bien. Te deja con ganas. Ojalá encontrase el de Fuembuena, ese que anda descatalogado y perdido, para tenerlos juntis en mi biblioteca.