‘El día de los perdidos’, la primera incursión literaria del cineasta Stiff Sullivan, nos traslada a la misteriosa costa gallega en una interesante historia en la que se mezclan misterio y antiguas leyendas, y en la que es más que evidente una clara influencia de su pasado cinematográfico, lo que da como resultado una lectura altamente adictiva.
El pueblo gallego de San Amaro ha aprendido a vivir con sus muertos. Diego, no. Tres años después de la inexplicable desaparición de su hermana y sus amigos, él sigue atrapado en el tormento de saber qué ocurrió aquella noche. Cuando, en el aniversario de las desapariciones, un macabro juego reabre viejas heridas, Diego empieza a descubrir que la verdad que tanto ha buscado siempre ha estado más cerca de lo que creía, y lo que parecía un simple caso de desapariciones podría ser algo mucho más oscuro.
Ya desde el primer capítulo, Sullivan construye una narrativa envolvente en la que San Amaro y esa atmósfera inquietante que lo rodea se convierten en elementos cruciales para el desarrollo de la historia. San Amaro, con sus bosques y acantilados y un aire cargado de misterio y secretos, se transforma en un escenario opresivo que constituye un personaje en sí mismo. La inclusión de antiguas leyendas como la Santa Compaña refuerza el tono de desasosiego que recubre la trama, pero, en mi opinión, podría haberse explotado aún más.
Sullivan emplea técnicas propias del lenguaje cinematográfico que dan lugar a una narrativa muy visual y dinámica. Sus descripciones, enfocadas en detalles vívidos, permiten imaginar cada escena como si del plano de una película se tratase. Un ritmo ágil, con capítulos de extensión media y escenas breves, mantiene al lector pegado a sus páginas, mientras que unos diálogos fluidos, cargados de naturalidad y salpicados de pequeños toques de humor y cinismo, aportan frescura y autenticidad a los personajes (especialmente al personaje de la inspectora Alejandra Gallardo. ¡Necesito más casos suyos!).
En el centro de la historia está Diego, un chico marcado por la pérdida que trata de afrontar el duelo al tiempo que busca respuestas a un fenómeno con tintes sobrenaturales. El conflicto interno del personaje está bien dibujado, y me ha gustado especialmente que su voz es claramente la de un chico de su edad, y sus comportamientos y actitudes, impulsivos o irracionales en ocasiones, son acordes con la situación que está viviendo, haciendo de él el personaje más sólido de la novela. El conjunto de personajes secundarios conforma un grupo interesante, pero la corta extensión de la novela no permite que alcancen el mismo nivel de desarrollo que Diego.
En las escenas clave, Sullivan demuestra su talento para transmitir tensión y generar nerviosismo en el lector. Aunque el ritmo y la intriga se mantienen hasta el final, sentí que este fue un tanto apresurado y hubiese agradecido un poco más de desarrollo.
‘El día de los perdidos’ es una primera novela muy prometedora que combina un estilo visual y directo con unos buenos diálogos y un escenario que ofrece un sinfín de posibilidades. Aunque podría haber profundizado más en ciertos aspectos, la lectura es adictiva y cumple con creces con su propósito de entretener, despertando mi curiosidad por los proyectos que pueda emprender en el futuro su autor.