Editoriales embusteras, comediantes retirados y niños perdidos en el subsuelo convergen en esta portentosa novela, un caleidoscopio de personajes e hilos narrativos que van tejiendo la biografía de una ciudad, Cuernavaca, de su historia y de sus habitantes. A través de fragmentos hábilmente entrelazados, moviéndose entre lo individual y lo colectivo, Amaury Colmenares nos entrega una obra extravagante y erudita, una comedia hilarante, escrita con mordacidad y lirismo. Desafiante como un puzle y ligera como una sonrisa, esta novela le devuelve a la narrativa su potencia de juego e invención.
Una editorial engañosa que publica autores con nombres que confunden a los lectores, empezando por el tratado sobre jardinería de su fundadora, J.L.P. Borges; dos amigas que aprovechan su dominio del algoritmo para hacer dinero en internet; un guía turístico que cuenta todo tipo de mentiras para hacer que su ciudad parezca más interesante; su amigo abogado que lleva más de un año atascado en el papeleo de un inmueble insólito, un caso que el bufete donde trabaja le encarga a los novatos; un célebre comediante retirado que escribe un libro de reflexiones sobre el humor mientras prepara su último chiste; un niño que desaparece durante muchísimo tiempo al caer en un hueco y que, ya adulto, se aficiona a los espejos, las física cuántica y los sueños. Esas son algunas de las piezas que, sumadas a la historia de Cuernavaca, conforman esta novela laberíntica.
acequia es un libro divertido e inteligente. Su estructura fragmentaria avanza uniendo, de formas a veces inesperadas, todas las piezas de un rompecabezas en el que algunas de sus partes encierran otros rompecabezas.
Con esta novela, el mexicano Colmenares ganó la primera versión del premio Las Yubartas, convocado por diez editoriales independientes de Hispanoamérica, una iniciativa muy valiosa y que valdría la pena que se repita.
En Acequia (Dum Dum, 2024), Amaury Colmenares presenta una mirada aguda y singular sobre Cuernavaca, “la ciudad de la eterna primavera” —imposible no pensar en el paralelismo con Cochabamba, aunque luego nos cuestionemos lo cabal del nombre—. Cuernavaca no es sólo el escenario, sino un personaje más: un entramado de calles laberínticas y casonas coloniales que reflejan las búsquedas y frustraciones de sus habitantes. Colmenares describe la ciudad con ojo atento a su historia y geografía, logrando que los lectores la perciban como una presencia activa en la narrativa.
Amaury entrelaza humor e ironía con una sutil crítica social, a través de personajes como Julieta Lucía Pensamiento Borges y el Licenciado Aguas, quienes, partiendo del absurdo, transitan situaciones que van desde lo simpático a la sátira. Amaury acuña en el humor el motor de su novela, dotándola de un tono agudo y desenfadado con una penetrante mirada sobre la vida urbana.
—Pinche ano de marrana. —Pinche fresa relamido. —Pinche pito aguado caldeado de meados. —Pinche abogado presumido. —Pinche wey todo guapo. —Pinche buscador de la verdad infinita. —Ya me tengo que ir, wey, estoy trabajando. —Ándale, pues, cuelga tú primero… (pág. 41).
La novela juega con la identidad y el equívoco a través de la ficticia editorial El Helecho. Los libros de autores inventados reta al lector y satiriza la realidad de la literatura permiten a Colmenares cuestionar la construcción de los mitos literarios y dudar de un mercado editorial donde el arte de la mentira y la autenticidad pelean en una constante contienda. Lis Seda y Lau Mundo, hackers y editoras, ejemplifican esta tensión; a través de sus actividades, Colmenares explora los límites de la manipulación digital y el poder del arte como una herramienta de creación y engaño.
La editorial embustera El Helecho empezó a ganar popularidad a nivel nacional cuando una noticia de tono sarcástico fue replicada una y otra vez hasta viralizarse. Fue uno de los primeros servicios de Mundo y Seda para Lucía: se encargaron de redactar la nota como una curiosidad del excéntrico medio artístico y la publicaron con encabezados tipo “Experta en jardinería publica libros fraudulentos y no te imaginas lo que pasó”, “Jovencita recluta gente desconocida con nombres famosos y rompe la industria editorial”, “O fabrica bestsellers con suplantación de identidad” […].” (pág. 60).
Otra herramienta fundamental es lo que Amaury llama “el humor del desconcierto”, el que transforma lo inesperado en risa, pero también genera una reflexión sobre nuestras certezas. Altaflores, el comediante olvidado por un escándalo con el Papa, encarna esta filosofía: su humor del desconcierto no busca una risa fácil, sino una reacción visceral que nos recuerda lo absurdas y dolorosamente humanas que son nuestras realidades.
Altaflores inventó el humor del desconcierto, una fórmula que perfeccionó a lo largo de los años y que consistía en hacer reír con cosas que no dan risa. Sus técnicas eran múltiples y variadas, pero la base de todo era la serenidad. […]. El humor del desconcierto. Era como un asceta zen revelando los misterios pero rodeado de gente meándose, literalmente, de la risa. (pág. 26).
En este universo, personajes como Vampiro encapsulan la esencia caleidoscópica de Acequia. Vampiro, un constructor de caleidoscopios que se convierte en arquitecto autodidacta, simboliza la transición de lo efímero a lo estructural. Sus edificaciones, como espejismos sólidos, desestabilizan la percepción de los demás, mezclando la ilusión con la realidad tangible.
Su dominio de los reflejos alcanzó tal maestría, que fue capaz de instalar un espejo en el que se reflejaba todo menos a él. A partir de ese momento se convirtió en el célebre Vampiro y dejó la adolescencia convertido en un renombrado decorador de residencias. Con ayuda de un grupo de benefactoras del orfanato que eran admiradoras de su talento y con la asistencia de un par de sus compañeros que se quedaron a trabajar con él, instaló un elegante taller de espejismos. (pág. 118).
Otros personajes, como Lópex Moctezuma, un guía turístico que se reinventa mediante la mentira, contribuye a esta visión múltiple de la vida urbana. Lópex mezcla la mentira con la historia para mantener el interés de sus turistas.
Colmenares mezcla crónica y narrativa para adentrarse en lo humano y explorar el rol del humor en nuestra percepción de la realidad. La estructura fragmentada, con múltiples personajes y relatos entrelazados, le otorga a Acequia un carácter caleidoscópico que transforma lo cotidiano en un juego de espejos donde el humor es la herramienta que revela las verdades más profundas y, al mismo tiempo, más absurdas de la existencia humana.
"... la novela es como un caldo: se le pueden agregar cuantos ingredientes uno tenga a mano, cuyo sabor no desentone, sin sobrepasar el nivel de tolerancia del líquido que los une, para lograr un platillo que tiene un sabor general, pero también pedazos de sabor único, que se puede calentar y recalentar y será cada vez más sabroso."
Creo que Amaury logró eso mismo. Cada pedazo -los personajes y lugares y tramas- es una partecita bien revuelta en el caldo de la novela.
He ido muchas veces a Cuernavaca, sobre todo últimamente. Me urge regresar: creo que, gracias a Acequia, ahora que vuelva la voy a apreciar mucho más.
Este libro es el primer ganador del Premio Las Yubartas, que entregan 10 editoriales independientes de Hispanoamérica. Es de esos libros que uno parte leyendo como avión y se va desinflando. Las historias son interesantes, quería saber cómo se iban a desarrollar, cómo las iba a unir (porque es obvio que las va a unir) y cómo las iba a terminar. Creo que era una buena idea, pero no me gustó la ejecución. Y el final no me gustó nada.
Me gustó el concepto general, pero la ejecución dejó bastante que desear. Mi interés por las historias fluctuó a lo largo del cuento. Está bien escrito, aunque su registro camp en algunos pasajes no terminó de convencerme como recurso literario con verdadero peso o significado.
Divertida, entretenida y ágil. La estructura fragmentada, donde vas leyendo muchas líneas argumentativas a la vez hace muy liviana la lectura y el momento en que las tramas comienzan a cruzarse hace todo mucho más satisfactorio. Me encantó.
"Cuando terminas el libro y lo dejas cerrado en el estante, su contenido no desaparece pero tampoco existe, se queda en un estado intermedio porque necesita ser experimentado."
Todas las historias están contadas desde el amor. La amistad, entrañable, de dos amigos de universidad. Dos amigas, dos enamoradas. El hilo conductor de este gran laberinto es el amor. Poner de frente a la escritura con sus trucos y sus trampas. Dibujar un mapa de espejos para encontrarse en cada espacio y sin darse cuenta llenar el rompecabezas que ya fue armado. Tienes más de 4 historias que se conectan, se suman y continúan aún sin protagonista. Presentar profesiones desde su mayor decadencia. Autores, editores, abogados y comediantes. Es un libro para reír y llorar. El entrañable abrazo del autor al ponerte a rescatar relaciones entre los personajes para completar una historia. Aún no encuentro un personaje principal. Las infidencias del autor como personaje en el libro es divertidísimo. La que el nombra: Historia fundacional de su familia. Es la guía de sus historias. Una sobre otra mentiras que se van convirtiendo en realidad. Para leer Acequia recomiendo entrar con el corazón abierto para jugar.
Este libro me ha detonado demasiadas teorías conspirativas. Amo lo meta que es. Lo definiría como un caleidoscopio literario, un ensayo/tratado sobre el humor. Amo que mis amigas lectoras me muestren exploraciones tan creativas de la escritura y este es un claro ejemplo de eso. La línea es muy delgada entre la ficción especulativa, realismo mágico y (lo que yo pienso) que fueron hechos reales que rebasan la ficción y por eso al autor le llevó tanto tiempo construirla. En el club donde lo leímos un compañero lanzó esta frase, la amé porque engloba perfecto la sensación de esta lectura: "Subestimamos demasiado las dimensiones de nuestra propia realidad".
Definitivamente merece muchas relecturas más. La disfruté muchísimo, reí a carcajadas y también suspiré. Ya quiero leer más de Amaury.
Yo creo que una buena medida para determinar mi gusto por un libro es la cantidad de tiempo que me quedo pensando en él después de leerlo.
He pasado toda la tarde recordando partes de la lectura y creo que Acequia es un *gran* libro.
La manera en la que está escrito hace que la intriga crezca y crezca y, conforme se avanza, se ríe y se piensa, la historia (y los personajes) toman su lugar en las casualidades de la vida de los otros.
Las peculiaridades en cada historia hacen que cada relato sea único y al leerlos se tenga una sensación de ir acomodando un camino de piezas de dominó. Entender cómo todo se entrelaza es equiparable a esa satisfacción de cuando se completa el camino, se tira la primera pieza y se vuelve una secuencia en movimiento: todo cobra sentido.
Disfruté mucho esta lectura, la novela es divertida y muy ingeniosa, con muy buenos y diversos personajes con historias diferentes que se van tejiendo por separado una a una, vas saltando entre ellas hasta que todo cierra armoniosamente. También tiene frases buenísimas y reflexiones, mi favorita: “Porque así como se suman las horas de vuelo de un piloto, se deberían de validar los kilómetros de texto recorrido con los ojos”
excelente trama, excelente enlace de la historia, fue tan buena trama que me tarde 3 meses en poder tratar de terminar de leerlo por que era tanta información al mismo tiempo que mi cerebro se cansaba jajajaja, me encanto el libro, me inspiró mucho, es como estar leyendo capítulos de una serie de 5 temporadas, es realmente bueno
Precioso libro con historias sorprendentes, personajes interesantes, magia y belleza en las palabras. El inicio es complicado debido a su estructura pero seguid adelante porque poco a poco te vas familiarizando con las historias, con los personajes y vas disfrutando del proceso del libro.
Esta navidad le voy a pedir al niño dios que Amaury Colmenares sea mi mejor amigo. El man es el horseshoe theory de la estupidez y la inteligencia, es decir, el mejor tipo de persona del mundo.
“Acequia” tiene una estructura inusual. Sus páginas narran un compendio de distintas historias que aparecen y desaparecen a cada salto de párrafo. Todas sus narraciones se ubican alrededor de Cuernavaca, ciudad mexicana donde radica la vida del autor, aunque cada una tiene sus propios escenarios temporales y espaciales.
Como afluentes que terminan en un río, las historias fluyen por las páginas de manera original con el fin de encontrarse en la orilla. El estilo con el que las narraciones juegan es imaginativo, pero no me ha terminado de atrapar. Las ideas de Colmenares son curiosas, incluso algunas desternillantes, pero me faltó un buen anzuelo que me retuviera en sus aguas.
Reconozco que puede que parte de la culpa de que no me terminase de gustar sea porque dilaté en el tiempo su lectura. Pero, a su vez, lo hice porque cuando llevaba medio libro me estaba aburriendo. Leí un libro entre medias y luego volví a la historia, aunque ya con eso vislumbraba síntomas de que no era para mí.
Tal vez le dé a Colmenares una segunda oportunidad si me lo encuentro en algún cruce de miradas en los estantes de una librería. Tal vez esta acequia suya no terminó de empaparme, pero haya otra que sí lo haga.
compré este libro antes de venir a un intercambio a Cuernavaca y lo guardé para leerlo hasta que estuviera aquí, me alegra que me haya acompañado durante mis primeros días. Con el paso del tiempo comencé a reconocer los lugares de los que se hablaban y me gustó conocer la ciudad a través de estas historias, fue un libro entretenido con diversas historias que se unen, muy interesante y muy humano ¿?
Qué novela más curiosa, más fragmentaria, más novedosa. Las construcciones de los personajes y sus hilos narrativos y la delicadeza del hilado entre sus vidas son remarcables. Además, tiene algunos pasajes maravillosos, como: "La imprenta es una tecnología cucaracha. El libro no va a desaparecer". Cuatro estrellas y media, si Goodreads me dejara.
Me deja sentimientos encontrados, me gustaron las historias pero al mismo tiempo el inicio me ha ofrecido un tanto difícil.
Es un libro lleno detalles pero que una vez que los encuentras y conectas se vuelven unas joyas, tiene personajes muy divertidos y me he quedado con ganas de visitar y conocer cuernavaca ,no sólo ir a una casa en fin de semana.