[5.0⭐] 𝙃𝙖𝙣 𝙘𝙖𝙣𝙩𝙖𝙙𝙤 𝙗𝙞𝙣𝙜𝙤 es una novela escrita por Lana Corujo y publicada en 2025. La historia nos sitúa en Lanzarote y sigue la vida de dos hermanas que, durante los diez minutos en que su abuela sale a jugar al bingo, escapan de casa y corren hasta un volcán llamado El Ahorcado para luego volver sin mirar atrás.
Terminé este libro hace varias semanas atrás y, honestamente, sigo sin saber muy bien qué decir, siento que cualquier intento de poner en palabras lo que me hizo sentir se queda corto. Hay libros que uno termina, cierra y pasa al siguiente y hay otros que se quedan contigo, como una especie de eco incómodo que vuelve una y otra vez.
No es una lectura fácil, ni mucho menos,es dura y creo que parte de esa dureza viene de algo muy específico: todo lo que vemos está filtrado por la mirada de dos niñas.
Tener el punto de vista de dos niñas tan inocentes es, paradójicamente, lo que vuelve la historia aún más devastadora, ellas no entienden del todo lo que está pasando a su alrededor; perciben cosas, sienten cosas y notan las grietas en los adultos, pero no siempre tienen las herramientas para nombrarlas. Como lectores, nosotros sí entendemos lo que ellas todavía no alcanzan a comprender, así que el golpe emocional llega con el doble de fuerza. Hay momentos en que una simplemente quiere entrar en el libro, abrazarlas y sacarlas de ahí.
Algo que me fascinó profundamente es la estructura del libro. Cada capítulo corresponde a una edad de la protagonista (como si fueran números de un cartón de bingo) y la narración avanza dando saltos en el tiempo. Al principio uno está un poco desorientado, como armando un rompecabezas sin tener la imagen completa, pero de a poco las piezas empiezan a encajar.
Otro elemento muy importante que hay que destacar es la pluma de la autora. Su estilo es único: poético, delicado, juguetón y, al mismo tiempo, profundamente cruel cuando tiene que serlo. Tiene una manera muy particular de construir imágenes y emociones, como si cada frase estuviera cuidadosamente colocada para que duela un poquito más.
Hay frases que simplemente se me quedaron grabadas.
Por ejemplo:
“¿Te acuerdas que, de pequeñas, me preguntaste cuál era el animal más peligroso del mundo?
Sí.
No supe contestar.
¿Y ahora?
Sí.
¿Y cuál es?
No hay animal más peligroso que el que está herido.”
De alguna forma resume gran parte de la novela: el daño que se hereda, el dolor que se acumula y las heridas que siguen abiertas incluso cuando pasan los años.
Otra que me encantó es esta conversación:
“Tío Félix, cuando es de noche y estás en tu lanchita, ¿cómo sabes qué camino seguir para volver a la isla?
{Por las estrellas}
¿Las estrellas?
{Ellas siempre te van a guiar para volver a casa}”
Hay algo tan simple y tan luminoso en esa imagen que hasta provoca un contraste con la oscuridad de la historia.
Algo que también me gustó mucho es cómo la novela retrata la relación entre hermanas. No la idealiza y no es un vínculo perfecto ni dulce todo el tiempo; es una relación llena de amor, pero también de celos, de pequeñas rivalidades y de esa intensidad que tienen los vínculos cuando eres niño y la otra persona es literalmente tu mundo entero.
Las dos hermanas se quieren, se necesitan y se acompañan, pero también se lastiman.
Cuando terminé el libro me quedé con una sensación muy extraña, como una mezcla de tristeza, ternura y nostalgia. Son de esas historias que te rompen un poquito, pero al mismo tiempo te hacen sentir que valió completamente la pena haberlas leído.
Finalmente, puedo decir que 𝙃𝙖𝙣 𝙘𝙖𝙣𝙩𝙖𝙙𝙤 𝙗𝙞𝙣𝙜𝙤 fue una novela que me entretuvo, me impresionó y me dejó con una huella. Es una historia breve, hermosa y devastadora que convierte el dolor en algo casi poético. Un libro que duele, pero que también, de alguna manera, abraza.