Además de que el dibujo es un continuo cinco estrellas (Joe Orlando, Wally Wood, Al Williamson a veces con Frazetta, aparece Krigstein un par de veces...), entre las historias tradicionales de pulp aparecen las reivindicaciones de las fabulaciones a la manera de la EC y la lucha contra la censura. Aquí las historias pierden mano izquierda, pero se vuelven particularmente incisivas, más cuando piensas en lo que sucedió con los dos últimos números, el canto del cisne de la editorial tras la "regulación" del comics code. También molan mucho las historias que adaptan relatos de Ray Bradbury o la de Otto Binder; aire fresco para el material habitual.