No se como escribir esta reseña y describir lo que este libro me ha hecho sentir, primero agradecerle a Caroline Darian por su valentía para desnudar su alma ante nosotros, gente desconocida, debe ser muy difícil y se requiere de mucha fuerza para hacer algo como esto.
Si hay alguien en este planeta que no haya escuchado sobre el caso Pelicot, es que vive debajo de una piedra, ya me había sentido shockeada e indignada por todo lo que se supo (y fue mucho) cuando se dio a conocer la noticia y durante el juicio, la indignación creció cuando escuchabas a la abogada defensora de algunos acusados y peor cuando nos enteramos de las condenas, me parecieron tan pequeñas.
Caroline en este ejercicio de, creo yo, sanación a través de la escritura, nos relata no solo los hechos que por supuesto todos conocemos, si no, el desde dentro, como lo vivió la familia, pero sobre todo ella, aquí vemos como el mundo ordenado de una persona se cae a pedazos cada día y pasan los meses y pasan los años y siguen saliendo situaciones y se sigue enterando de cosas y más cosas, Caro nos hace ver como todo fue tan poco a poco y el dolor y la decepción y la vergüenza se van convirtiendo en todo eso que tienes que recoger para seguir con tu vida y buscar la manera de que esta situación se convierta en algo positivo, ella en su caso, comenzó a trabajar con asociaciones que ayudan a mujeres violentadas, trabaja para lograr un cambio en la legislación, para lograr que exista apoyo psicológico a la victimas por proceso, para que exista más información sobre la sumisión química, un problema que va más allá de que te echen algo en la bebida en algún bar.
Es un libro muy corto, que me he leído en unas cuantas horas pero que me ha movido todo, nosotros como espectadores conocimos a una Gisele que al menos en pantalla se veía fuerte, con la cara en alto, pero es que tuvo 4 años para poder digerir toda la situación y honestamente creo que aun hoy en día ella no ha terminado de digerir en su totalidad la situación.
Dominique Pelicot, ofreció a su mujer por más de 10 años a diferentes hombres, eso lo sabemos todos, pero los detalles que sus hijos y su mujer tuvieron que ver y escuchar, como él se refería a ella, como la ofrecía, las fotos que publicaba de ella, de su hija y de sus dos nueras, eso no fue todo.
En retrospectiva, como desgraciadamente casi siempre sucede, es cuando te das cuenta de todas las señales que ahí estaban y pasaste por alto, en retrospectiva es cuando señalas las faltas medicas por que un doctor no hizo las revisiones o estudios adecuados ante situaciones medicas extrañas, en retrospectiva se ven muchas cosas, pero eso no minimiza el trauma ni el dolor.
Este ha sido un caso muy mediático y si bien es importante que estas cosas se conozcan para que todo el mundo se concientice, también es verdad que dentro de todo eso esta una familia que ha sufrido una vejación tremenda y hay niños involucrados, hay seres humanos que se ven inmersos en una pesadilla que además es conocida por todo el mundo de manera literal.
No es una lectura sencilla, es doloroso para mi sigue siendo shockeante, saber que mas de 70 hombres participaron en violaciones, es que ¡carajo! son demasiados, ¿es que estamos rodeados de tantos depredadores? Para mi sigue siendo un tema difícil de digerir en su magnitud, la indignación es mucha y mi indignación ha crecido más aun leyendo este libro.
No se si puedo recomendar esta lectura, es bueno, si, es para todos, no, pero me parece un ejercicio que tenemos que hacer para la concientización de muchas cosas, para aprender a dejar de ver las señales solo en retrospectiva, dicen que nadie aprende en cabeza ajena, pero algo, quiero creer, que podemos agarrar para ver esas banderas rojas cuando salten.
Un abrazo a todas esas mujeres que de alguna u otra manera han sido dañadas, sin duda somos más fuertes de lo que cualquier hombre pueda siquiera imaginar, aunque creo que inconscientemente lo saben y por eso siguen haciendo estas cosas.