Una obra práctica que, desde la evidencia científica, aporta soluciones al daño que producen las pantallas en la infancia y en la juventud
«Lee este libro y pon en práctica las doce soluciones que te voy a explicar, sin saltarte ninguna de ellas. Si sigues al pie de la letra estos consejos, sin perdonarte ni uno, te aseguro que habrás salvado a tus hijos de la peor pesadilla que les espera.»
Si en su anterior obra Salmones, hormonas y pantallas, el prestigioso y premiado catedrático en salud pública, el doctor Miguel Ángel Martínez-González, ya abordaba el tema de la adicción al móvil de los jóvenes, aquí va un paso más allá y plantea doce soluciones concretas para los padres y educadores, proporcionando un completo repertorio de recursos para hacer frente a estos riesgos desde la cotidianidad doméstica. En su experiencia como conferenciante por medio mundo, cuenta que no hay padre o madre de menores que hoy no esté preocupado por las amenazas y daños que las pantallas conectadas a internet pueden provocar en la salud mental de sus hijos. Suena alarmante, y lo es, pero el autor también nos brinda en este libro muchos motivos para tener esperanza.
Muy buen ensayo, ideal para padres y educadores, sobre cómo abordar el complicado reto educativo de las pantallas. En ocasiones me ha parecido algo exagerado en alguno de sus planteamientos pues el enfoque de salud pública distorsiona la gradualidad de las soluciones que se proponen que tienen ser prácticas....y posibles. Con todo, una gran aportación.
Estupendas aportaciones para los que andamos agobiados con la gestión del móvil de nuestros hijos, aunque alguna de las recomendaciones es bastante exigente y algo fuera de la realidad.
Un libro maravillosamente bien desarrollado que explica con exactitud y detalle el impacto que tienen no solo las pantallas, sino el contenido de ellas en nuestros niños y adolescentes, evidenciando claramente, que no es necesario ni ser niño, ni adolescente, para ser víctima también de este sucio mercado.
Las recomendaciones, aunque a simple vista pueden ser consideradas intensas o extremas, me parece, que parten de una fuerte estructura de amor y empatía a los retos a los que estamos enfrentando a los niños con los desarrollos e “invenciones” de los mayores. Sin lugar a duda, una lectura obligatoria para lograr entender a profundidad el impacto que tiene nuestra postura ante la tecnología, las pantallas, y sus contenidos, con la percepción y herramientas emocionales que van recabando los niños que nos rodean.
Pensamientos durante el libro (kindle %) SPOILERS:
Este libro es una guía práctica e imprescindible para padres y educadores. Ofrece herramientas basadas en evidencia científica para cuidar la salud mental de los menores y el bienestar de las nuevas generaciones. Pero también es una guía para nosotros mismos, porque ¿quien no está enganchado al móvil? Doce reglas claras para ayudarnos en este camino arduo pero necesario, que es la desintoxicación a todo tipo de pantallas. Porque la salud mental de nuestros hijos está en juego. Escrito de manera muy clara y comprensible. Bien estructurado. Con un uso frecuente de frases hechas y comparaciones. Con un trabajo muy documentado. “Si en Salmones, hormonas y pantallas, el prestigioso y premiado catedrático en salud pública, el doctor Martínez González, ya abordaba el tema de la adicción al móvil por parte de los jóvenes, ahora va un paso más allá y plantea doce soluciones concretas para los padres y educadores, proporcionando un completo repertorio de recursos para hacer frente a estos riesgos. En su experiencia como conferenciante por medio mundo, cuenta que no hay padre o madre de menores que no esté hoy preocupado por las amenazas y daños que las pantallas conectadas a internet pueden provocar en la salud mental de sus hijos. Suena alarmante, y lo es, pero el autor también nos brinda en este libro muchos motivos para tener esperanza.”
Claro, directo, muy práctico. Realista a la hora de hablar de los problemas y las dificultades que se pueden encontrar a la hora de poner coto a la omnipresencia de las pantallas. Muy útil para cargarse de argumentos, reafirmar posiciones… y coger ideas que pueden servir para uno mismo.