Vera, Sara y Alexander eran inseparables. Siendo adolescentes, habían establecido un vínculo especial, una amistad inquebrantable; habían trenzado sus vidas con nudos en apariencia irrompibles. ¿Por qué entonces, en la actualidad, Sara se siente sola? ¿Por qué los veranos en el lago ya no son tan mágicos como en algún momento fueron?
Andrea Longarela reside actualmente en su ciudad natal tras haber vivido en Salamanca, donde se licenció en Psicología. Durante un tiempo buscó su camino mientras escribía en sus ratos libres. Al final decidió atreverse a compartir sus obras, lo que rápidamente la llevó a hacerse un hueco entre las autoras románticas nacionales. Amor se escribe con H y otras maneras de decirte que te quiero (Esencia, 2018) fue la obra con la que dio el salto definitivo al mundo editorial. Siguieron a esta April, Adam y la trayectoria de los planetas (Crossbooks, 2019). En 2020 publicó su bilogía «Historia de Daniela» (Booket, 2020), y en 2021, Tú y yo en el corazón de Brooklyn (Esencia), Siete citas para Valentina (Booket) y Te espero en el fin del mundo (Crossbooks, 2021). En 2022 publica El faro de los amores dormidos (Crossbooks, 2022).
Además de escribir, le apasiona el cine, poner banda sonora a los momentos, el chocolate y, por supuesto, leer. No obstante, su mayor pasión es perder el tiempo imaginando que vive otras vidas, historias a las que ahora les da forma y voz.
[2.4⭐] 𝙇𝙤𝙨 𝙫𝙚𝙧𝙖𝙣𝙤𝙨 𝙤𝙡𝙫𝙞𝙙𝙖𝙙𝙤𝙨 es una novela romántica escrita por Andrea Longarela y publicada en 2025. La historia sigue a Sara, Vera y Alexander, tres amigos que fueron inseparables en su adolescencia, unidos por un lazo que parecía indestructible. Sin embargo, el presente es muy distinto: Sara se siente sola, los veranos en el lago han perdido su magia y las heridas del pasado aún no han sanado. Cuando Alex reaparece tras ocho años de ausencia, los sentimientos resurgen con fuerza, obligándola a enfrentarse a su dolor, su ira y la complejidad de las relaciones rotas.
Casi abandono este libro porque no toleraba a Alex y el curso que estaba tomando la historia. No quería que Sara terminara estando con Alex de nuevo.
Como bien dije antes, odié a Alex. Nunca lo hubiese perdonado. Abandonó a Sara durante ocho años sin escribirle ni llamarla, sin ninguna justificación válida para su comportamiento. Su regreso no solo está lleno de exigencias y manipulaciones, sino que además se siente con el derecho de invadir la privacidad de Sara al leer una carta que le escribió a Vera y husmear en su computadora: “Relájate, enana. -Cierro los ojos al oir ese apelativo que Vera siempre utilizaba conmigo y me tapo la cara con las manos, porque estoy a punto de llorar y no puedo permitirme hacerlo.- Sé que es algo privado, pero... tenía que saber, Sara. Te cierras en banda cada vez que quiero hablar de nosotros o de tu hermana. Cada vez que tienes que tocar el pasado.” En simples palabras, minimiza e invalida sus sentimientos, hasta menciona que TENÍA QUE SABERLO en vez de pedirle perdón. Él se ve con el derecho de husmear y meterse en los asuntos de Sara, como el típico macho manipulador y controlador que es.
Su actitud posesiva y celosa, incluso cuando no eran nada, es insoportable. Alex hace sentir tan mal a Sara al humillarla y criticarla por sus celos y posesividad que logra uno de sus cometidos: que admita cómo es la relación que ella y Yago tienen. Me enoja que se meta en su vida privada y que ella haya tenido que decirle que solo lo abraza para que dejara de tratarla mal. En lugar de respetarla cuando le pide que se vaya, le resta importancia a su enojo y se excusa con comentarios como “Baja la voz, por favor, tu abuela está en casa”. Su falta de empatía y su tendencia a invalidar los sentimientos de Sara hacen que su personaje sea frustrante y desagradable de principio a fin. Además, Alex pareciera que no tiene sentimientos. No lo veo rebosar de felicidad, ni estar triste, ni verdaderamente arrepentido, nada. Me estresa mucho que sea tan plano y no muestre su vulnerabilidad, se me hace bien ególatra y pedante. No me agrada.
Por todo lo que me cuenta Sara, Vera, su hermana, me cae muy mal. Es mala hermana, mala amiga y mala novia, abandona a todos sus seres queridos y juega con sus sentimientos. No tuve nada de empatía por ella a lo largo del relato.
Andrea Longarela tiene una pluma preciosa y eso es lo único que rescato de esta lectura. Su forma de escribir siempre me atrapa, pero no logré conectar con dos de los protagonistas. Solo Sara, Yago y la abuela lograron transmitirme algo real. Alex, en cambio, se las arregla para tergiversar la situación y hacer que Sara se sienta culpable por lo que claramente fue su error. Incluso llega a decirle que no le gusta la persona en la que se ha convertido, como si tuviera derecho a opinar después de haberla abandonado. Literalmente: la abandona 8 años, regresa de la nada, la critica, la manipula, le exige que lo perdone y luego le dice que no le gusta cómo es ella ahora. ¿Qué le pasa a este hombre? Lo odio.
Otro aspecto que me molestó fue la infantilización de Sara. En los recuerdos de su adolescencia, parece más una niña pequeña que una joven en crecimiento. Como profesora, paso mucho tiempo con adolescentes y esto me resultó poco realista. Además, me exasperó que en el desenlace (en las últimas 20 páginas) Sara tuviera que recorrer kilómetros para pedirle perdón a Alex cuando, en realidad, era él quien debía disculparse con ella. Y cuando por fin se reencuentran, en lugar de un diálogo significativo o una verdadera disculpa, Alex le sugiere ir a bailar e insinúa que podrían acostarse juntos. Es el personaje ficticio menos romántico en una novela de romance.
El gran plot twist me dejó sin palabras, no lo vi venir. Sin embargo, el epílogo me destrozó. Esperaba un cierre dulce y esperanzador, pero en su lugar encontré algo angustiante y triste. Me dejó con un nudo en la garganta y con la sensación de que sobraba. Un epílogo suele mostrar qué pasó con los personajes un tiempo después, pero este no cumplió esa función.
Me gustó que Sara buscara ayuda profesional, pero me entristeció que dejara de pintar, que se alejara de su abuela y que abandonara el lago, un lugar que siempre había amado. Me hubiese encantado que terminara sola, enfocada en sí misma y en su crecimiento personal. O, si debía haber romance, que hubiera conocido a otra persona en su viaje. Llegué a ilusionarme cuando tuvo una conversación profunda con un chico en el tren, pero al final todo la llevó de vuelta a Alex, lo cual fue una gran decepción.
Aún así, no puedo negar que hay frases memorables: "No importa tener miedo, Sara. El miedo es bueno. El miedo nos hace intentar ser valientes. Si no tuviéramos miedo, ¿qué tendría de valiente un acto? El miedo nos activa y nos ayuda a sobrevivir, no lo olvides nunca. El miedo te hace sentir viva, Sara. ¿No lo sientes ahora? ¿No te sientes más viva que nunca?" "-Mi niña, ¿estás bien? -No, pero lo estaré. Te lo prometo."
Amo a Andrea Longarela, pero este es, sin duda, el libro más débil que he leído de ella. La autora dice que escribió esta historia en 2016 y creo que se nota porque ahora escribe mucho mejor, 𝙀𝙡 𝙛𝙖𝙧𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙖𝙢𝙤𝙧𝙚𝙨 𝙙𝙤𝙧𝙢𝙞𝙙𝙤𝙨 y 𝙀𝙡 𝙘𝙤𝙡𝙤𝙧 𝙙𝙚 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙞𝙣𝙫𝙞𝙨𝙞𝙗𝙡𝙚𝙨 fueron muchísimo mejores. Me quedo con la belleza de su prosa, pero no con la historia ni sus protagonistas. A este libro le falta chispa; es soso, apagado y frívolo. No te deja con el corazón calentito como los otros.
Tengo que admitir algo: al principio no me estaba enganchando tanto. Probablemente sea raro decir esto y después darle esta puntuación, pero hay otra realidad y es que la historia está muy bien escrita y la autora describe los sentimientos de una manera tan preciosa, que es imposible al final no terminar enamorada. La protagonista fue el personaje que más amé. Su historia es como una montaña rusa y está muy bien logrado su crecimiento. Además, destaco que, cuando narra ella, disfruté cada párrafo y me daban ganas de marcar todas sus reflexiones. Me encantó su personalidad e inclusive me sentí identificada. Si bien es un libro con romance, lo que más disfruté y mi razón de las cinco estrellas es haber leído toda su historia y su valentía. La relación entre ellos es bonita, sana y tierna. A pesar del pasado que cargan, es muy lindo ver cómo se reencuentran y van pasando por diferentes emociones. Lo único que me hubiera gustado es haber conocido un poco más la historia de la hermana de ella, entender bien su personalidad y su forma de actuar, porque había momentos que me caía mal, pero a la vez ella cargaba con muchas cosas que no están mencionadas con tanto detalle y hubiera estado bueno profundizar un poco más en sus problemas teniendo en cuenta que el pasado es de ellos tres como un grupo de amigos súper unido. En fin, me encanta todo lo que escribe Andrea, así que se merece esta puntuación.
"Porque quererla no es una opción. Quererla es la vida." 4.5❤️🩹😭📖🌹 Andrea Longarela, es una de las mejores escritoras.
LOS VERANOS OLVIDADOS, es un libro sobre la vida, el paso del tiempo, los primeros amores, la familia, los reencuentros y las vueltas de la vida. Es un libro que me demuestra la capacidad de Andrea, para lograr transmitir tanto a través de palabras y que nos regala poesía con sus historias.
Aquí seguimos a Sara, Alex y Vera. Los tres han sido amigos desde que tenían 13 y 15 años. Sara y Vera, eran hermanas y vivían en el campo. Alex, era el chico de ciudad que sus padres llevaban al campo en verano.
Los tres se conocen al ser vecinos y todo su mundo cambia desde el momento en el que deciden ser amigos. En el libro exploramos mucho los recuerdos, ya que la historia nos plantea este presente donde Sara tiene 24 años y hace ocho años dejó de ver a Alex.
Entonces, en el libro vemos mucho sobre el cambio de los tres a través de los años, como las relaciones cambiaban a raíz de la edad que tenían, la madurez, los traumas individuales, etc. La relación de los tres es de mis cosas favoritas. Ah, y claro, hay romance pero no gira en eso. Alex y Sara, tienen mucha carga entre su historia y en el libro exploramos mucho el ANTES Y DESPUÉS de ellos. LOS AMABA❤️🩹✨️✨️✨️✨️
Además, creo que Andrea logra crear un ambiente de verano y campo, con las descripciones y logra colocar al lector en total armonía con lo que está pasando. +Puntos por recalcar la importancia de pedir ayuda y superar nuestras cosas, antes de poder construir algo con alguien.
Me gustó mucho y no es un cinco estrellas, solo porque al ser una obra de Andrea que volvió al papel, se nota mucho la evolución que tiene ahora y así❤️🩹
Novela romántica del tipo "young adult" que, aunque me ha gustado, no ha terminado de convencerme del todo. No logré conectar con los personajes al nivel que esperaba, ni sumergirme completamente en la historia. Aunque tiene algunos momentos interesantes y si me gustaron sus personajes, sentí que le faltó algo para engancharme por completo. Mi opinión en YouTube sin spoilers: https://youtu.be/X92FLBSumEc
Me ha encantado. No esperaba nada de este libro, ni sabía mucho de él y ha sido una sorpresa. Sara es una grandísima protagonista, tan dulce y sincera. He empatizado tanto con ella y su situación, y he comprendido sus miedos y dolor. Así de bien está escrito. Alex, a pesar de no entender ciertas cosas, me ha gustado mucho. Acepta sus errores y sabe dejarle el espacio que necesita a Sara. Vera… bueno, Vera, aunque se intuye desde el principio, es un espíritu libre para todo.
Muy merecidas las 5 estrellas y seguiré leyendo a Andrea siempre.
Me enamore de los personajes (en especial de Yago y Sara), de la historia. Me hubiera gustado saber más de Vera y sobre todo de que la llevo a terminar como terminó.
Solo le pongo un "pero" a la historia y es que en la mayoría del libro no se deja de mencionar lo diferente que es Sara a las demás chicas, pero fuera de eso, el libro es hermoso.
· Reconozco que para mi no ha sido el mejor libro de la autora. Supongo que tiene algo que ver con que es una de las primeras historias que ha escrito y, aunque sea reedición y esté corregido a la actualidad, se nota. Aunque sí se deja ver la esencia de Andrea, la cual me deja con un libro super marcado, como siempre 🥰 · Tengo que admitir que no he llegado a conectar con ninguno de los personajes ni sus historias. Tampoco me ha "valido" las razones que ha tenido un personaje para hacer lo que ha hecho, me ha parecido una excusa mala y a mi, sinceramente, no me ha convencido. · El "giro" que tiene me lo he visto venir antes del 50% pero admito que es complicado pensar en eso ya que en la LC en la que estuve comentando a destiempo, ninguna de mis compañeras de lectura lo había intuido. · Aún así, al igual que todos los libros de la autora, me parece un libro muy recomendable ya que tiene bastantes reflexiones muy buenas y, aunque reconozco que tiene libros mejores, este no es malo, solo eso, que nos tiene acostumbradas a otro nivel y me esperaba más por ser ella, por eso puede que no me haya llenado tanto
La historia nos presenta a Vera, Sara y Alexander, tres amigos que de adolescentes parecían inseparables. Sus veranos en el lago eran casi mágicos, un espacio donde todo parecía eterno. Pero ahora, en la adultez, esa unión ya no existe de la misma manera: las promesas se rompieron, las heridas quedaron abiertas y, sobre todo, Sara siente el peso de la soledad ya que las dos personas que ella más amaba, la abandonaron. Ese contraste entre lo que fue y lo que queda es lo que vuelve tan intrigante y dolorosa esta novela.
En lo personal, Andrea tiene esa habilidad única de ir directo a la fibra sensible, de hacerte enamorar y sufrir en partes iguales. Me encantó que los personajes no son idealizados: ni él es el héroe de armadura brillante ni ella la princesa que espera ser rescatada. Son personas rotas, con elecciones cuestionables, y justamente por eso se sienten tan reales.
Lo que sí, tengo que decir que el epílogo no me convenció. Sentí que estaba de más, como que la autora quiso generar un efecto que terminó siendo lo opuesto. Hubiera preferido que esos detalles se integraran durante la historia de otra manera y no al final. Pero ojo: eso no le quita fuerza a todo lo demás. Desde el inicio tuve esa intuición de lo que iba a pasar, y cuando sucedió, aunque lo esperaba, me destruyó. Andrea escribe como los dioses, y logra que sientas absolutamente TODO.
Amé la evolución de Sara y cómo terminó su arco; me hubiese encantado ver más de Vera, porque siento que había mucho para profundizar ahí. Y por supuesto, me enamoré de Yago: imposible no sufrir con él y, al mismo tiempo, celebrar que tenga su final feliz.
En definitiva, Los veranos olvidados es una historia que mezcla nostalgia, dolor, amistad y amor de una manera brutalmente honesta.
A la gran mayoría les gusta este libro pero para mi fue completamente olvidable y tengo varias quejas:
1. La constante infantilización de una protagonista ADOLESCENTE, mucha mención a vestidos de niña, a mancharse con pintura, a pies pequeños, y a que no entendía lo que hablaban otros adolescentes 2 años mayor que ella. En lo personal me colocaba súper incomoda porque era casi como si estuvieran describiendo a una niña de 8 años (Y ESTABAN HABLANDO DE ALGUIEN DE 15 AÑOS!!)
2. La protagonista una insoportable. La mayor parte del libro no podía entender su enojo por alguien a quien sólo veía los veranos (y fueron como 3 veranos) menos cuando ya han pasado 8 años y eres una adulta Sara.
3. Victimización total de la protagonista.
4. La historia recién comienza a colocarse emocionante en el 80% donde admito que se me escaparon algunas lágrimas, pero porque soy muy sensible. Definitivamente no me destrozó como decían que iba a hacerlo (igual en esto culpo a la comunidad lectora por crearle hype)
5. Totalmente predecible todo lo que iba a pasar
6. El epílogo jamás debió existir (cuando lo lean se darán cuenta por qué.
Le doy 2 estrellas porque decidí no tomármelo tan en serio y pensar que era un libro salido de Wattpad asi que me entretuvo, poco pero lo hizo. Es una lectura ligera que puedes terminar en una tarde.
La primera vez que leí esta historia, me emocionó y me gustó mucho más que ahora, se me ha hecho largo y eso que la historia es corta, incluso pensé que en esta reedición se le había agregado un mejor epilogo.
Alice Kellen tenía razón cuando dijo que: “Leer a Andrea Longarela es sentir.” Me imaginaba una historia diferente pero me ha gustado la dinámica de los tres, como ese triángulo perfecto que al final termina convirtiéndose en algo más fuerte pero nunca dejará de estar unido.
Esté libro me ha hecho pensar muchas cosas y reflejarme en cada una de ellas, sobretodo en que está bien el querer salir del lugar donde naciste para comerte el mundo entero y que no hay nada de malo si decides quedarte a seguir haciendo recuerdos, que es normal sentirse perdida pero jamás olvides que debes vivir y no solo sobrevivir en el camino, que habrá personas que se irán sin más y no tiene que ver con que no seas suficiente, sino que la vida siempre tendrá planes diferentes para todos, que tal vez no puedan seguir compartiendo camino, pero ese hilo que los rodea es lo suficientemente fuerte para atraerlos en el momento que sea correcto.
Ojalá todos podamos sentir así de mucho todo el tiempo.
Es de esos libros que te atrapan con su nostalgia y te envuelven en emociones sin que te des cuenta. Andrea Longarela tiene una manera preciosa de escribir sobre el amor, el pasado y las segundas oportunidades, haciéndote sentir cada recuerdo como si fuera tuyo. Hay frases que te dan ganas de subrayar para siempre.
⭐️ Perfecto para quienes disfrutan de las historias que dejan el corazón calentito y un poquito roto a la vez.⭐️
Tengo que admitir que mi camino leyendo a Andrea siempre ha sido irregular.
Con El faro de los amores dormidos y Juliette y las canciones perdidas me rompió.
Desde entonces, siempre espero que me pase lo mismo con todos sus libros. Sufrir. Que me cambien la vida.
Por eso, cuando no me rompe, me siento decepcionada. Esa decepción, no obstante, no ha tenido lugar con esta historia.
Cálida, nostálgica, pausada, dura… Esta novela es la esencia de Andrea Longarela. Un camino tranquilo aunque lleno de aristas, que te transporta a la juventud de los personajes donde todo era posible y, al mismo tiempo, te muestra como la vida adulta se cuela en el camino complicándolo todo.
Por último, el duelo, en todos sus significados, es el verdadero protagonista de esta historia, que nos invita a ser valientes, a sentir.
4,5⭐ 💚Esta es una historia de romance autoconclusiva con el cliché de segundas oportunidades y ambientada en un pueblo pequeño ✨Adoro la pluma de Andrea. Es tan especial que hace que conectes muchísimo con los personajes y siempre nos regala grandes enseñanzas y reflexiones 💚 Tenemos capítulos en pasado y presente y también tenemos varios puntos de vista pero el principal es el de Sara y Alex ✨Sara y Vera son dos hermanas que vivían en un pueblo al que un verano llegó Alexander. Se conocieron un verano cuando eran pequeños, forjaron una gran amistad y todos los veranos eran especiales. Hasta que un verano Alexander no volvió. De eso han pasado 8 años y la vida ha continuado para todos. Ahora Alexander ha vuelto y veremos qué pasa entre ellos y si hay posibilidad de recuperar ese lazo que les unía 💚Hasta aqui les puedo contar. Siento que es una historia a la que es mejor ir a ciegas. Engancha desde la primera hoja y la autora consigue que te pongas en la piel de cada personaje ✨La ambientación es increíble....te sientes en ese pueblo y en ese lago en todo momento 💚Sara, Vera y Alex tienen una personalidad muy marcada que los hace únicos. Cada uno con sus circunstancias,con sus sueños, con su forma de ver la vida... Acompañarlos en el camino y ver cómo evolucionan ha sido mágico ✨Tenemos romance en esta historia pero también una gran superación. Además la autora trata temas complejos y siento que lo hace con una sensibilidad increíble 💚Es una historia corta pero que te hace sentir mil emociones. He reído, me he enfadado, he llorado... ✨Hay ciertas cosas que me veía venir pero otras no y me sorprendieron. El final se me hizo apresurado pero me ha dejado con un buen sabor de boca 💚Una historia de segundas oportunidades, de amistad y de superación.Es de esas que dejan huella y nos hace reflexionar sobre la vida, el amor propio,los sueños,los miedos... ✨Si les gustan las historias de romance y superación,con personajes bien construidos y que evolucionan,con segundas oportunidades y que te hagan reflexionar y sentir mil emociones tienen que leerlo😍
Mi primer libro leído de Andrea Longarela y termino satisfecha y con ganas de seguir leyendo sus historias.
Muchas emociones son las que he tenido con este libro e, indudablemente, me ha llevado al pasado, a recordar esos veranos donde no teníamos teléfono y disfrutábamos con amigos mientras íbamos creciendo. Nostalgia, tensión, amor y primeras veces... He soltado alguna lágrima, me he visto reflejada en algunos momentos y me he dado cuenta de qué diferentes nos vemos a nosotros mismos en comparación con cómo nos ven los demás. Es algo universal, cómo los demás nos aprecian de una forma de la que nosotros mismos somos incapaces.
Me llevo conmigo grandes reflexiones, una historia demasiado bonita y la esperanza de vivir el presente con valentía. Para siempre conmigo.
Libros como este son la razón por la que amo leer.
Hay veces que lees una historia seguida de otras y te es imposible no compararlas. Creo que parte de mi decepción con este libro viene justamente de eso. No puedo decir que no me haya gustado o que me haya planteado abandonarla, porque para nada, pero es cierto que no me ha dado la calidez que esperaba de un amor de verano. El argumento se centra en la adolescencia de Sara y su hermana Vera, en la relación que mantienen y en la que construyen alrededor de Álex, su nuevo vecino, que cada verano pasa a ser parte importante de sus vidas. Es una novela narrada en tercera persona, con vueltas al pasado y capítulos que comienzan en forma de carta. Creo que los personajes están bien construidos como adolescentes y la trama es coherente, pero tengo que decir que la historia me ha resultado predecible y plana. Siento que hay un esfuerzo a la hora de perfilar a los protagonistas, pero no he terminado de conectar con Álex ni con Sara, quizá porque para mí se han quedado en la juventud y no he sentido que maduraran. Esta es una historia de segundas oportunidades y parte del problema viene de que no he comprendido el enfado mayúsculo de la protagonista, que me ha parecido desde el primer momento desproporcionado. Quizá estos sentimientos desbocados, que son perfectos para caracterizar a adolescentes pero que caricaturizan a los adultos, han sido los que no me han permitido empatizar con ellos. Hay reflexiones bonitas y la estructura para desvelar los secretos que esconden Sara y Vera me parece perfecta para mantener el interés, pero, pensándolo bien, aunque los diálogos y los conflictos internos sean interesantes, no es que haya momentos de tensión o escenas interesantes. Por todo ello, quiero aclarar que no me ha disgustado, pero tampoco es una historia que me haya dejado mella. Es el primer libro que leo de esta autora y no va a ser el último porque creo que puede haber una evolución favorable en sus últimas novelas, así que me gustaría darle una nueva oportunidad.
Es una bonita historia y triste a la vez, me costó mucho leerlo en el sentido que me pareció melancólico, con muy pocos momentos alegres. La parte anterior al final no me sorprendió, y tampoco me gustó que la idea se ocultara todo el tiempo. Me parece un buen libro pero hay detallitos que no me convencieron del todo.
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Los veranos olvidados de Andrea Longarela es una novela emotiva, nostálgica y muy humana. Con una prosa bonita y cercana, la autora construye una historia que habla de recuerdos, heridas y segundas oportunidades. Es de esos libros que se leen con calma y te dejan pensando en tus propios veranos olvidados. Muy recomendable si te gustan las historias que tocan el corazón sin necesidad de grandes artificios.
Se me ha hecho muy cuesta arriba. El libro no es para nada malo y está muy en la línea de todos los que ha sacado la autora desde 2020 (supongo que después de la revisión que dice que ha hecho para adaptarlo para la editorial), pero siento que me ha fallado o me han faltado o sobrado cosas por todos lados, a parte que no sé hasta qué punto la forma de enfocar psicológicamente a Sara o romantizar ciertas cosas estén actualmente bien llevadas a cabo (por ahí es por donde asoman los 8 añitos del libro).
Otras cosas que no me han gustado principalmente:
Los personajes, para mí muy difícil empatizar con personas así de pasivo agresivas y no sé hasta qué punto tóxicas. Las frasecitas happy de taza de MrWonderful. Que haya tan poca distancia entre momentos de tensión y perdón. Que se me haya hecho largo a pesar de tener solo 369 páginas. Que la parte donde pasa todo lo importante del libro (últimas 80 páginas) me hayan resultado 0 adictivas, deprimentes y aburridas. La escena en la que Alex le dice a Sara que siempre va a ser suya, como le rebate ella después y la mierda de manipulación emocional machista que le hace después 🤡, no me gusta sacar estas quejas de un libro porque suelen ser parte de la historia, que tiene el fin de ser así de desagradable, pero es que aquí me parece demasiado asqueroso y descontextualizado a la vez de romantizado.
Y es que creo que los mayores problemas que tengo con este libro son que después de leerme todo lo que ha sacado desde 2019 la autora me resulte peor, porque ni con la reforma hay cosas que se pueden ocultar, como se resuelven los problemas, las reflexiones (mucho más pobres), el saber hacer un producto adictivo… También, que no me había pasado nunca con un libro suyo (porque este se parece a todos los demás y me podría haber pasado perfectamente) es que me resulte soso y ñoño en vez de acogedor y emocionante.
Además que creo que este libro es mucho más adulto que todo el resto de la autora y estaría dirigido a un público de 40 años que lo podría disfrutar más que yo con 18.
Para mí el 2º peor libro de Andrea después de Cada atardecer.
Porque creo que tiene todo lo demás menos la chispa que tienen todo el resto de sus libros y que este he sentido como apagado pese a las apariencias.
Si tenéis pensado comprarlo por el prólogo de Alice Kellen, es necesario que sepáis que es una página y media como un comentario de instagram diciéndole a una amiga todo lo que vale, no más.
Me he quedado muy muy frío con este libro.
Solo tenía ganas de que se acabará de una vez, porque ya era un dolor de cabeza seguir leyendo.
Cuando empecé a leerlo sentía que eran 5 ⭐️ y que sería un nuevo Faro de los amores dormidos, al acabar lo sentí más parecido a Cada atardecer, un libro de 2⭐️ (mucho peor que este), que me dio un bloqueo de 10 meses (lo que me costó de leerlo), en el que no conseguí leer más de 4 libros.
Me sabe fatal de verdad que no me haya gustado, pero creo que podría optar ya a ser una de mis mayores decepciones del año, teniendo en cuenta que su libro de romance del año pasado lo consideré como una de mis mejores lecturas de 2024😭🙏.
“Que los valientes no son los que se atreven a ponerle punto final cuando desean, sino los que siguen luchando, aunque les pese.”
Andrea Longarela escribe de una forma tan bonita y única que siempre te hará sentir todo tipo de emociones cuando lees sus libros. Tenía muchas ganas de leer éste, ya que es una reedición de uno de sus libros, y había escuchado algunas cosas sobre él. Me ha gustado bastante, la verdad. Como siempre, podemos encontrar un montón de reflexiones y frases bonitas en esta historia, las cuales, marcan la diferencia con el resto de libros y autores.
La historia ha estado bien, aunque lo que ocurre con Vera yo ya lo intuía desde el principio, pero creo que no he llegado a conectar del todo con ésta y con los personajes, por lo que no he podido ponerle más puntuación a este libro. A pesar de ésto, me ha parecido una historia muy bonita y que me ha gustado. Tal vez, en mi opinión, me ha faltado más profundidad en la trama de Vera y que no la dejase tan entre líneas, ya que, es un personaje importante de la novela.
Sara y Alexander me parecen los dos personajes muy guays y me han encantado. Sara evoluciona mucho como personaje a lo largo de la historia y Alex me ha parecido muy mono. Sin embargo, ha habido ciertas actitudes y/o comportamientos de ellos con los que no he sido capaz de conectar del todo, y por eso, el libro se me ha hecho un poco bola y, en ocasiones, algo repetitivo. Por otro lado, los personajes secundarios aparecen muy convenientemente y en raras ocasiones, además de que no tienen sus propias historias al margen de los protagonistas, y eso tampoco me ha acabado de convencer, sinceramente.
En definitiva, 'Los veranos olvidados' es una historia muy bonita que me ha enamorado desde la primera página y que cuenta con unos personajes muy especiales, y aunque haya algunas cosillas que no me han gustado, creo que aún así es un muy buen libro.
Si han leído a Andrea ¿no notan en todos los libros un tono nostálgico y triste aunque ya los protas estén juntos y sean felices? No sé si solo me pasa a mí. Quizás es por la capacidad de expresar sentimientos que tiene la autora, la forma de describirlos y que los propios personajes suelen estar atormentados. Ojo, que no me molesta. Hay momento en que necesito este tipo de libros y me dan la vida pero siempre los enmarco en un azul tristeza...
En esta novela encontramos a Sara y Vera, dos hermanas que viven en un pueblo idílico al lado de un lago y Alex, un chico que va todos los veranos a la casa que tiene allí, vecino de las chicas.
Crecen y tras 8 años de ausencia Alex vuelve a la casa del lago. Hay heridas que cerrar, hay historias que asumir y, sobre todo, hay que perdonar.
La ambientación me ha encantado. Quiero vivir en esa casa en el lago, por favor. Todas las escenas estaban bien centradas en el paisaje y la casa y te hacían disfrutar mucho.
En cuanto a los protas son imperfectos, como todos los personajes de la autora, con acciones que se pueden justificar desde el dolor. He entendido muy bien la soledad de Sara, cómo se protege e intenta disfrutar de lo que le queda. Me ha costado un poco más comprender a Alex y sinceramente creo que Vera se ha quedado muy corta. No soy fan de los libros a los que les sobran páginas, aquí sin embargo me ha faltado mas Vera.
La historia habla de superación, de aceptación y de perdón y debes acompañar a los personajes en su evolución. Hacer crecer a los protas es algo que a Andrea se le da de miedo. El final no me ha terminado de convencer. Esperaba otra cosa.
Para mi no es de las mejores novelas de la autora. En esencia es Andrea pero siempre me quedaré con Te espero en el fin de mundo como mi libro más favorito y el de Juliette, aunque quizás no ha tenido el mismo éxito, a mi me gustó mucho.
Los veranos olvidados de Andrea Longarela es una historia que se lee con suavidad, como un recuerdo que aparece sin avisar. Tiene momentos honestos y una sensibilidad que conecta, especialmente cuando habla de lo que se pierde con el tiempo y de los silencios que duelen más que las palabras. Sin embargo, aunque la emoción está presente, la historia no termina de calar del todo; se queda a medio camino entre lo que promete y lo que entrega. Es un libro bonito, nostálgico, que acompaña, pero no deja una huella profunda.
Andrea Longarela me sigue conquistando con sus historias. En esta nos adentramos en dos familias alojadas en dos casas junto a un lago y que están apartadas de todo ruido social. En una de las casas vive una abuela con sus dos nietas. Dos hermanas inseparables después de la tragedia de sus padres. En la otra casa se muda una familia un poco extravagante que tiene un hijo.
Los tres adolescentes se verán envueltos en el concepto más sincero del amor y la amistad durante varios veranos y todos los acontecimientos llegan a un muy esperado final para, al menos, dos de ellos.
De nuevo una historia que se lee sola y que se mueve entre dos tiempos. Esta vez sí han sucedido cosas inesperadas y aunque una vez que se descubren, ves que estaba claro, las idas y venidas de la autora han hecho que no me diera cuenta hasta que ella quiso. Además, guarda misterio, desesperación y dolor por no llegar a ser comprendidas ni la forma de ver el mundo ni de la de vivir de una de las hermanas.
Con este último libro se confirma que voy a seguir a esta autora muy de cerca a partir de ahora.