Después de ‘La psicóloga’ y ‘La comunidad’, Helene Flood regresa con ‘La herencia’, una historia de suspense psicológico en la que la memoria, los secretos familiares y la percepción de la realidad son el eje central de una trama de lo más intrigante.
Antes de que Erling sufriera un ataque al corazón y cayera fulminado en la calle, ya había sufrido una serie de “casi” accidentes bastante sospechosos. Ahora, Evy, su esposa durante cuarenta y cinco años, reflexiona: hay algo que no encaja con la muerte de su marido. Además, todo a su alrededor empieza a cambiar… ¿Puede ser que alguien deseara hacerle daño a Erling? ¿Y si ahora la persona que iba tras él, va tras ella?
Uno de los grandes logros de la novela es la construcción psicológica de los personajes. Flood, con su formación como psicóloga, consigue desarrollar personajes sólidos y complejos.
La protagonista, Evy, es un claro ejemplo del arquetipo de narradora poco fiable,m con problemas de alcohol y pastillas que la hacen dudar incluso de sus propios recuerdos. Aunque este recurso ha sido utilizado hasta la saciedad, en esta ocasión logra destacar por la sutileza con la que se construye la duda y se manipula la percepción del lector. Su mente es un laberinto en el que la verdad se confunde con la invención, creando una sensación de malestar constante. Desde el principio, la autora siembra una nota discordante: algo no encaja, algo permanece oculto, y esa incertidumbre se convierte en el motor de la historia. Evy no solo cuestiona a todos los que la rodean, sino también a sí misma, haciendo que la percepción que el lector tiene de ella evolucione conforme se van desvelando más capas de su personalidad y su historia.
Los hijos de Evy y Erling representan el egoísmo en su máxima expresión, lo que añade otra capa de conflicto a la historia. Más allá del misterio en torno a la muerte de Erling, la novela también explora la evolución del matrimonio de Evy y Erling desde su inicio, mostrando cómo la percepción de una vida compartida puede ser radicalmente diferente dependiendo de quién la cuente.
La muerte de Erling desencadena un torbellino de recuerdos fragmentados, sospechas y revelaciones, que llevan al lector por constantes saltos temporales —adelante y atrás en el tiempo (pasado, presente y futuro)— y requieren especial atención para seguir el hilo de los acontecimientos y entender cómo los hechos se entrelazan. Este recurso, lejos de ser un simple truco narrativo, refuerza la sensación de confusión y claustrofobia que envuelve la historia.
La trama aborda de manera sutil pero significativa temas como la conciencia medioambiental y las adicciones, que enriquecen la historia con una mayor profundidad temática.
La tensión crece paulatinamente gracias a una atmósfera opresiva muy bien conseguida, que mantiene al lector en vilo hasta el final. Nada es como parece inicialmente, y no es hasta la última página cuando realmente se desvela toda la verdad. Flood juega hábilmente con la incertidumbre y el engaño, dejando al lector con la duda constante de si las sospechas de Evy son reales o están basadas en una percepción distorsionada.
‘La herencia’ es una historia de personajes (no esperéis un thriller repleto de acción y giros), bien construida y con una mayor profundidad psicológica que otras historias del mismo género, que destaca especialmente por la brillante ejecución del recurso de la narradora poco fiable. Sin prisa, atrapa al lector en su red de dudas y secretos, dejándole con la incómoda sensación de que nunca se puede confiar por completo en la realidad que vemos.