Primero que nada, espero que Goodreads añada prontamente el nombre del autor: es Héctor Zagal. Parafraseando a Zagal, este libro es más ficción que historia, y creo que entender las libertades creativas que el autor se toma para explorar el México (o la Nueva España) de los 1700s, es fundamental para disfrutar al máximo la historia que se nos cuenta. Al menos en mi experiencia, no muy seguido me encuentro con una historia del "gótico méxicano", es decir, una narración que se nutre enormemente de la multivariedad de escenarios que nuestro país tiene que ofrecer y los convierte en el patio de juegos de una presunta criatura nocturna sedienta de sangre —que termina por ser, en cierto modo, peor de lo que se espera. Zagal se aprovecha enormemente del factor ficticio para tejer una conspiración en la que la corona española y la iglesia cristiana se baten en un duelo por el poder y la conquista de territorios, usando a la figura del vampiro como una metáfora fascinante del aristocráta extranjero que llega a nuestro hogar con las más viles intenciones. Por no mencionar la crítica hacia el papel que la mujer —y más aún, la mujer que además de ser de fe es estudiada y ostenta un poder que provoca las envidias de los hombres— tenía en la sociedad novohispana. La hermana sor Filotea es, con su agudeza mental y sarcasmo descarado, es uno de los personajes más divertidos que he leído en el año. Si tuviera algo que criticar, eso sería el cierre de la historia, el cual ne parece bastante anticlimático. Recomiendo encarecidamente leerlo con una caja de mazapanes al lado, un tamal de salsa verde calientito, y una buena taza de chocolate caliente, porque el antojo que transmiten sus páginas es de otro nivel.