Un joven recorre el cementerio con una pluma y un cuaderno. Casi como un espiritista, mancha las páginas de tinta, enardecido por un fuego investigador, elaborando la bitácora de una búsqueda, haciendo de la ciudad un conducto a través del cual descubrir el sentido de la escritura y de la escritura el sentido de los días.
Merodear por los parques, plagados de hombres y de pájaros, visitar a los poetas en los cementerios, recorrer las ciudades, reclutar a los personajes para rellenar un cuaderno y después el siguiente. Esa es la misión. Ciudades en las que no vivo es el diario de ese viaje, un texto investigador que rabia de juventud en su espíritu y de oficio en su escritura, un diario en prosa poética que traza un mapa psicogeográfico de los días exterminando la plaga de las páginas en blanco, como si al atrapar a la vida en la escritura y después comprender la escritura, lográramos así comprender la vida. Como si al despojar la escritura de farfolla y cursilería hiciéramos de la vida pura sustancia.
"Buscar a un chico del color del asfalto que busca a una paloma del color del cielo".
Poemario disfrazado de diario. Frases deslumbrantes entre cementerios, antros y rosaledas. La insatisfacción, la eterna búsqueda, vagar de ciudad en ciudad sin dar con la tecla. Creo que ganaría en forma de versos.
Me ha despertado mucho odio de clase pero la culpa es mía por ponerme a leer algo que sé que no es para mí. Como estamos en navidad todavía, intento mantenerme objetivo: hay muchos momentos lindos y hasta entretenidos, pero se vuelve muy pesado cuando se empeña en escribir sobre escribir. Luego, el tema de presentar el texto con errores a mí no me ha gustado nada, no por los errores en sí, sino porque no aportan nada. Y en realidad eso es lo que más me ha exasperado, la falta de intención. Pero hay momentos lindos.
Me gusta mucho el arranque con ese viaje luminoso a Italia, y la adicción a los cementerios, a los ángeles, a los pájaros, a los cigarros. Hay frases de las que te dan pequeñas descargas y sientes que podrás abrasarte a gusto más adelante. Me gusta el contraste con la oscuridad de Londres o la cotidianidad de Madrid, y cómo una se vuelve pesadilla y la otra casilla de salida. A mitad de camino, sin embargo, parece que de verdad los cuadernos empiezan a pesar en el bolso y que el registro se vuelve obligación, y sientes tanto el placer de los habitantes de esa dimensión tan divertida como el agotamiento en la búsqueda de inspiración.
un diario super caótico que habla de la imposibilidad del autor de escribir algo con lo que estar satisfecho, sus encuentros con numerosos hombres y su constante salto de ciudad en ciudad.
lo que para mi le falta al texto es propósito. siento que tiene una cohesion en los temas que trata, las metaforas etc pero no veo que conclusion podria sacar ningun lector de este libro
aun asi, me parece que la prosa poética del autor es en algunas partes muy remarcable y me gustaria ver otro tipo de obra suya que este mas editada, mas contenida
Coincido en que este libro no es para todo el mundo porque aún siendo para una parte muy específica puede llegar a tornarse confuso. Comprendo, valga la redundancia, la confusión; creo que solo aquellos que hemos llevado a cabo un diario alguna vez somos capaces de conectar tan intrínsecamente, como aquellos que hemos vivido en ciudades diferentes —sin llegar a pertenecer del todo a ninguna—, hemos vivido cosas muy diferentes y hemos querido escribir, más que vivir. La angustia de plasmarlo todo en el papel da igual cómo —me hace gracia la crítica que algunos llevan a cabo; ¿creéis de verdad que quien escribe en su diario se preocupa más por sus faltas que por el temor a perder lo que la memoria timbra?— porque necesitas una prueba, varias pruebas de que has vivido, porque todo va tan rápido que no parece que lo hayas hecho. Cuando no pones una pausa en un continuo vaivén de situaciones tan variopintas con personas tan diferentes ocurre que nace en ti un deseo de clavar bandera y establecer un hogar, porque el tiempo no te permite crearlo. Y ese hogar suele ser el papel. De ahí la angustia por escribir, de ahí el miedo a perder la pluma en el momento de querer hacerlo. Yo lo entiendo. No es un libro que crea que deba entenderse porque no creo que esté hecho con ese propósito. De la misma manera, no creo que escribir en un diario tenga alguno. Este libro es justamente eso: puro vómito se sensaciones, de situaciones. No pretende ser nada más. Y eso está perfecto.
Es una cosa obsesiva enfermiza este falso diario post adolescente. El edredón sobre la ciudad y el cielo azul. Envidio su juventud y sus aparentes privilegios nómadas. Pero consigue trasladarme a los sitios que invoca.
Un libro raro que me ha hipnotizado. Hacía mucho que no leía un diario. Me ha gustado imaginarme calles de Londres, me ha dado ganas de volver y mirarlo todo con otros ojos. He doblado un montón de páginas y he subrayado un montón de frases que me han gustado sobre todo porque creo que es el tipo de frases que le gustarían a Angi. Me ha gustado que este libro me haya acompañado estos días
El flujo de conciencia en literatura no es para todos, ni como autores ni como lectores. Entiendo la intención pero no he conectado en ningún momento con la obra, aunque no he dejado de pensar lo bien que quedaría en imágenes, peli experimental de mood no narrativa.
Vuelta a casa, a mi primer amor, a la primera vez k pude ver el mundo y reconocí k me sobrepasaba; cuando encontré una mezcla entre urgencia por ordenarlo que nunca había tenido de esa intensidad (pk era a mi medida) y la redención a la vez de cualquier pretensión de domarlo con las palabras.
M recuerda mucho a como nos escribíamos mi primer amor y yo, de hecho le he tenido k escribir una carta después de leerlo.
Hay algo de este libro k me niego a tratar de explicar, pero me ha regalado seguramente la noche y la mañana más bonita de este año
2.5, tiene momentos (frases) preciosos, he subrayado con gusto muchos fragmentos de este libro, pero casi me mete en un reading slump :(. A veces va sin dirección y es repetitivo, como la vida misma, como diario que es, y esto no juega a su favor.
Un diario confuso con pequenos fragmentos de virtuosismo estético. A partir da metade, a beleza deixa de ser suficiente coma contrapeso á falta de dirección.
Bastante malo, la verdad. Es un diario en el que anota todo lo que se le pasa por la cabeza, no le encuentro sentido. Está cargado de metáforas que no entiendo y de recurso literarios que, desde mi humilde opinión, no acaba de saber usar. Este libro no sé ni cómo ha llegado a publicarse, no creo que me atreva a leer nada más de esta editorial.
“ya no pasaremos la noche juntos y cuando volví a mi cuarto tuve que hacerme la cama. quizás no escribí lo suficiente sobre ti como para no acabar esta historia, o quizás da igual que escriba o no sobre ti. lo que escribo lo acabo tachando. me limitaré a sacarte de este diario. nunca me presentaste a nadie, no me llevaste a la cafetería donde te conocen, puedes irte y nadie te preguntará por mí. quizás sea mejor que deje de escribir sobre ti porque las cosas que me gustaría decirte se escapan de mi pluma.”
No he entendido nada. Y eso es lo que más triste me pone. El principio es fresco y tiene mucha identidad. Después se va diluyendo todo y solo queda una especie de broma interna que solo entiende el autor (al fin y al cabo eso es un diario, ¿no?). Por otro lado, me ha animado a seguir la tradición de escribir un diario que había dejado hace meses.
Librito en firma de diario que refleja artísticamente las obsesiones del autor: la escritura, los cementerios, las palomas, las ciudades, los hombres… Incongruentemente bello y humano, aunque algo repetitivo.
Creo que no es para mi. Entiendo el flow pero no lo comparto. Siento que la perspectiva es demasiado pasiva como para que sea una historia. Es la historia de otros narrada por un personaje secundario que piensa que es el protagonista.
Este libro camina por una línea muy fina entre la genialidad y el mamarracho. A su favor, el camino no es muy largo: un libro con pocas páginas y en un formato de bolsillo de verdad, de pantalón cargo. También la edición, con un “forrado” que es un póster y que en la portada falsa comienza a escribir. El mensaje que indica donde se terminó de imprimir también tiene una broma. Una edición hecha con verdadero cariño, que fue en realidad lo que me atrajo a comprarlo en una librería de Reus. En su contra: casi todo lo demás. Lo primero, que realmente no habla de ciudades, en las que viva el protagonista o no. Habla del protagonista tratando, en cada esquina, de besar a otros chicos, la mayoría de los cuales fuman, de escribir o de no escribir, de meter cosas en su bolso o, más adelante, el bolsas, de robar, de palomas, de colores… Todo ello repartido en episodios cortos, que suceden en lugares diferentes, ninguno de los cuales tiene demasiados rasgos distintivos: todos tienen chicos, muchos con camiseta a rayas, palomas, autobuses y cementerios. No hace falta mucho trabajo para leerlo entero, pero es un libro un tanto inane, que realmente no aporta nada.
La idea de "un diario escrito entre ciudades en las que no vivo" me atrajo mucho; me hizo pensar en mis propios cuadernos que arrastro de ciudad en ciudad, sin quedarme definitivamente en ninguna.
El libro tiene algunas imágenes bellísimas, surrealistas, unas descripciones psicogeográficas de Londres, París, Madrid, Génova que me gustaron mucho. Pero también se torna a veces repetitivo, confuso.
Pienso que podría haber sido un poemario de esta nueva generación de poetas y aún así tener sentido.
Un diario ameno en el que se divaga sobre el diario como objeto y el diario como escritura. Es bonito. Tiene frases que de pronto iluminan el párrafo y muchas palomas muertas alrededor. El cielo azul también está siempre presente. Narra varios amores inconexos asemejándolos al proceso de la escritura, inconexo de vez en cuando o siempre, tema sobre el que reflexiona diariamente. Me ha gustado mucho esta frase, “tu voz: un pájaro del que he huido para alargar la espera”.
Un diario transparente que muestra una vida inquieta entre cementerios de Londres. ausencias, pájaros, rastros azules en París, encuentros con desconocidos en parques mal iluminados, robos de libros, vidas efímeros. Tan inspirador como abstracto, me ha dejado un sabor ambiguo entre la genialidad y la pobreza literaria. En este intervalo, se encuentra este diario.
Cómo un libro puede ser tan abstracto y lúcido al mismo tiempo. Intímo y universal. Aunque tiene un tinte pretencioso creo que me gusto de más porque yo también viví en Londres y también robé narcisos.
Questo libro è arrivato al momento giusto: dopo una guarigione di un anno. E sì, continuerò a scrivere delle persone che incontro in un diario che è un po' di tutto.