Un hombre atrincherado en un cuarto de dilemas, libros y fotografías reveladas artesanalmente, unas palabras claves y una niña curiosa que crece y ansía conocer a ese abuelo antes de que fuera su abuelo. Samurái es una historia que entrecruza vivencias, velocidad sobre una bicicleta, aprendizaje a moretones, idiomas disímiles, palabras precisas, primer amor y ese amor de toda la vida. En una pieza oscura se revelan paisajes imaginados e historias difusas que componen el relato de una familia.
Un relato sensible, complejo y poético que abre el dialogo entre dos generaciones unidas por la relación abuelo nieta. Toca temáticas como la migración, la familia, el muerte, la vocación e incluso la dictadura. La narración funciona en dos momentos temporales que no están explícitos, pero se trabajan muy bien para que el lector los entienda. La historia es sorprendente a la vez que alude a narrativas comunes para las personas que migran, sin volverlo aburrido. Es tierno, conmovedor, precioso, tiene unas pausas muy interesantes, un ritmo muy bien cuidado. Me sacó unas buenas lágrimas. De lo mejor que he leído este año.
“Y siente una paz instalada con el aplomo de las cosas que duran, las que no fueron en vano, las que valieron la pena”
*Lo leí por trabajo, pero tenía muchísimas ganas de leerlo antes