Una nueva introducción a la filosofía de la ciencia realizada por dos grandes representantes de la disciplina. Puedo decir que actualmente es la mejor introducción a la materia. Contiene, de manera magistralmente sintetizada y expuesta, las diferentes preguntas filosóficas que las ciencias han sugerido y las respuestas y ambiciones filosóficas de principio a fin. Además, tras cada capítulo se hace una extensa recomendación bibliográfica para ampliar.
Sin duda, me hubiera gustado leerlo durante el grado.
7/10 Ensayo ligero y accesible, seco en ocasiones, pero útil particularmente para personal del ámbito científico-tecnológico. Citando a autores monumentales de la talla de Geoffrey-Smith, Dupré, Hacking, Laudan, Putnam, Quine, Rorty o Kuhn, los autores ponen el acento en aspectos sociales, ideológicos y culturales que las humanidades (la filosofía, especialmente) llevan tiempo implicitamente planteando pero que sólo fueron calando en la llamada filosofía de la ciencia en las dos últimas décadas (algunos aspectos tratados deberían ser, de algún modo, evidentes para los familiarizados con la sociología o la filosofía en un sentido amplio). Sólo por ello, este opúsculo introductorio es de celebrar, especialmente al alejarse de la epistemología dura -fanática incluso- de un Mario Bunge, tan reacio a todo lo que oliera a subjetividad no reificada.
Al igual que ocurre con Steven Pinker o Lee McIntyre, los autores son cuidadosos al hablar de biología o física pero cuando "tocan" de soslayo la psicología terapeútica o la antropología, prácticas más transversales, no saben contextualizar -o subestiman-. Es una pena, en ese sentido, que se subestime (aunque sea tangencialmente) el altisimo valor propio de las CCSS o las humanidades, con dardos caricaturescos a lo "etéreo" de estas, citando de modo infantil a un psicoanálisis "freudiano" (¡de los años 20!) o a Hegel. Por suerte esto ocurre sólo marginalmente dado que los autores se moderan y matizan, y saben centrarse en lo que conocen bien, siendo más respetuosos que algunos exabruptos de Pinker o Lee McYntire (autores, aun así, muy interesantes).
Reiteramos que es una pena, no obstante, que eso ocurra tan a menudo en obras de cariz cientifista, denostrando implícitamente otras áreas de saber y conocimiento, malentendiéndolas o infravalorándolas. Hay muchos enemigos ahí fuera (astrología, supersticiones, terraplanismo, delirios psicóticos, intereres capitalistas...) como para seguir consolidando un muro infranqueable entre ciencias y humanidades. Debería aceptarse su complementariedad, en ambas direcciones, aceptando, además, que hay métodos y sectores propios. Sin duda, haría falta pronto una "introducción a la filosofía del arte, de la historia... de las humanidades".... pero claro, ésta ya existe, aunque sea más difícil de asumir, en las lecciones de Cervantes, Lacan o Proust, o en las de Haydn, Goya o Wittgenstein.
No se puede olvidar la "realidad" de las creaciones humanas, con sus metáforas y ficciones, y su interrelación con nuestras vidas, así como con síntomas individuales, ideologías individuales y urdimbres identitarias. La ciencia debe tomar nota de que su método y objetivos no pueden servir para evadirse de las problemáticas más íntimamente humanas e irreductibles, aquellas que pueden sondearse en una obra de arte (por ejemplo), pero no en el gráfico de una estadística. Éste es un aspecto central que se olvida, soslaya u obvia todavía en la filosofía de la ciencia, al buscar una autonomía un tanto aislacionista.
En conclusión, el ensayo es simple, pero efectivo, sobresaliente en su especialización propia y útil como introducción (reincidiendo: especialmente para "científicos"). Sus trazos son demasiado generales, para bien y para mal. Esperamos que sirva para abrir el interés hacia otras lecturas: no es mala introducción para los que todavía creen que la ciencia es pura técnica objetiva.
Por ejemplo, por su mayor profundidad, recomendaríamos: "Ciencia y pseudociencia en psicología y psiquiatría" (Marino Pérez Alvárez), "Crónica de una sociedad intoxicada" (Joan Ramon Laporte), "El autoritarismo científico" (Javier Peteiro), "Las ciencias inhumanas" (Gustavo Dessal) y un largo etcétera (léase a Dupré, a Hacking, a Rorty...)