Location: Osaka, but in a rural area Likes: Professional baseball, Salmon Dislikes: My stomach, sea urchin, salmon roe Recent News: I’m gargling diligently
Lucky number 13 es un manga con un romance estúpidamente adorable entre Satou, un chico universitario que está genéticamente predispuesto a la mala suerte y Tsumabuki, un otaku del baseball.
Lo curioso de esta historia es que Satou ha salido con incontables personas, pero ninguna de ellas resiste más de 1 semana con él, todo debido a su mala suerte. En cuanto acepta salir con alguien, la mala vibra parece írsele a la víctima, digo, a su pareja. Así que, pese a arriesgar su vida en un sinnúmero de “accidentes”, Tsumabuki y él permanecen juntos.
Ahora bien, como ya saben, Yamamoto Kotetsuko-sensei es una de mis mangakas favoritas porque sus historias siempre tratan de parejas que se complementan y que tienen el balance perfecto, además de que su nivel de comedia me tiene carcajeándome de lo lindo y, en efecto, todo el drama que pueda surgir, se resuelve de una manera coherente y sana.
Con esta pareja en especial, vemos momentos sumamente adorables al igual que cómicos: amé cuando Buki le manda un beso y Satou le tira el celular en la cara; cuando las aves lo llueven de excremento después de compartir un beso; y por supuesto, el montón de “primeras veces” de ambos.
En definitiva, el trabajo de Kotetsuko habla por sí mismo y si no la han leído, se están perdiendo de un puñado de joyitas, en serio.
¿Romance sano y adorable, donde los personajes sí se comunican y no hay drama innecesario? ¿Qué más podría pedir? Es sencillamente perfecto.
Gentle giant meets bad-luck boy and they fall in love. Qué historia tan cómicamente tierna. Yamamoto Kotetsuko tiene mis respetos por siempre hacer historias interesantes, bonitas y con personajes con tan buena química. Venga, que todas sus parejas son buenas haha nada de toxicidad, lol. En fin, aquí seguimos a Tsumabuki, un chico obsesionado con el beisbol al grado de tirar referencias a diestra y siniestra, y a Satou, quien nació con una predisposición genética a la mala suerte que solo el amor verdadero puede eliminar (ajá, eso). Las escenas que muestran cuánta mala suerte puede traer este chavito son sumamente graciosas, o sea, le hacen popó seis palomas, lols.
Es una premisa bastante interesante y aunque no tiene gran profundidad, ver que los personajes y su relación tiene algún tipo de desarrollo, vale mucho la pena