En el instituto las cosas no van bien para Deb, las clases cada vez le cuestan más, sus notas se resienten y tampoco está disfrutando de las actividades extraescolares como antes. Siente que no encaja, sus rasgos son diferentes a los de sus compañeros y ni siquiera sus profesores se esfuerzan por pronunciar correctamente su nombre. Cuanto más crece, más alejada de los demás se siente, como si se hallase en un limbo, donde resulta muy coreana para los americanos, y muy americana para los coreanos. En esta época de autodescubrimiento, Deb se siente perdida, rodeada de un mundo hostil que la presiona, una madre que le exige hasta asfixiarla y unas amigas que poco a poco se alejan, nadie parece ver que Deb está pidiendo ayuda y que su salud mental cada vez está más deteriorada.
“En el limbo” de Deb J.J. Lee es un cómic que nos habla de una época especialmente dura de la vida de su autora, durante su adolescencia Deb se encontraba sin un hogar, sin un lugar a que sentir propio, donde todos le exigían algo, que fuera más de esto o que fuera menos de lo otro, que estudiara más, que fuese más lista, que fuese más guapa, que supiese relacionarse mejor, que pareciera más americana, pero que no perdiera su identidad coreana. Todo esto sumen a Lee en una vorágine de dolor y desprecio hacia sí misma, hacía su cuerpo, su rostro o sus ojos. Lee reflexiona sobre la cirugía estética, lo normalizada que está entre madres e hijas coreanas, como consecuencia del deseo agotador de encajar en el canon estético que se ha convertido en norma.
La relación con su madre es, sin duda, la cosa que más me ha afectado. La violencia que sufre a manos de esta, no solo es física, también es psicológica, lo que consigue estremecer al lector. Su madre la maltrata, la compara, la humilla, siempre bajo el la excusa de preocuparse por su futuro o por su bien. Deb y sus familiares a veces justifican este nivel de exigencia con algo cultural, pero la violencia nunca tiene justificación, y me gusta como la autora muestra la realidad de lo que vivió sin suavizar la figura de su madre, haciendo hincapié en lo compleja que siempre ha sido la relación con esta, a la que nunca consiguió entender.
Me gusta como la autora muestra su propio declive poco a poco, a través del desmoronamiento de las diferentes facetas de su vida: la vida académica, la relación familiar, sus amistades o la imposibilidad de fijar su propia identidad. Llega a producir escalofríos ver como no para de pedir ayuda, una petición que a veces parece silenciosa, no deja de ser un grito de auxilio, pero nadie está prestando atención. Me hace pensar lo desconectamos que vivimos los unos de los otros y como, a veces, incluso con las mejores intenciones, no sabemos ayudar a otros.
Siempre disfruto de las obras que hablan de la diáspora, de esa sensación de sentirse en un país que no es tu hogar, pero desconectado del otro que cada día te resulta más ajeno. Este sentimiento suele provocar conflicto entre familiares, entre los que sienten el desapego y los que no. Esto también se ve profundizado por todos aquellos nacidos en el país, ya que siempre marcan la diferencia, haciendo sentir diferente, casi una impostora, a la persona cuya familia emigró. La autora habla de identidad, de como se busca a sí misma, mientras está rodeada de gente que tiene una idea muy clara de como debería ser o como debería comportarse. Unas expectativas imposibles de cumplir.
Lo primero que me llamó la atención en cuanto abrí “En el limbo” fue su dibujo. Solo con esa primera impresión ya supe que me gustaría. Creo que los temas tan duros de los que habla la autora encajan a la perfección con sus ilustraciones, la profundidad en el trazo, la capacidad de transmitir con las diferentes intensidades el desasosiego que experimentaba la autora en esos momentos, realmente consiguió dejarme pasmado. Me he pasado grandes ratos observando cada viñeta, disfrutando de cada escena.
El final me ha gustado hasta dejarme incluso triste, pero, por otra parte, también se siente demasiado abrupto. La autora expande un poco más los acontecimientos en una nota al final de la obra que, según mi opinión, deberían haber estado incluidos dentro del propio cómic. Por lo demás, “En el limbo” me parece una obra profunda, que toca temas duros y lo hace de manera notable, y como guinda del pastel, lo acompaña de un dibujo soberbio.