Hermanas
“Estuve en el cuerpo de otra mujer, me dice mamá. Le pregunto si me encargó, como hace con el helado, cuando vienen visitas. -Yo soy tu mamá de corazón-“ … Cierro una historia preciosa de 2 hermanas, por un lado está Vanesa que es adoptada y originaria de Italia, donde “En una casa de pueblo, si hay un niño tiene que haber un hombre. Si éste falta, el niño sobra, como las habladurías”; y por el otro lado, está Lorena, quien es la hija biológica, de una pareja Porteña.
Es un libro que está escrito en fragmentos cortos, y da la sensación de poder ver las escenas, como si estuvieras ante una pantalla. Es una familia como cualquier otra, con problemas cotidianos, donde los papás deben salir a trabajar y dejan a Lore, encargada con su hermana, quien debe crecer y madurar, a pesar de ser una niña.
Vane, quien es la narradora de la historia, empieza a contar todo, de manera simple e inocente, para después convertirse en una adolescente, ordenada, guiada por normas y agradecida. Ella le tiene un amor genuino e incondicional a su hermana, a pesar de no ser de sangre; recordándonos que para querer, cuidar y procurar a alguien, no hace falta ser familia.
Una serie de eventos, las lleva a separarse por un tiempo, sin nunca dejar de pensarse. Vanesa siente esa inquietud por saber de dónde viene y ante todo lo que puede descubrir, piensa que “La vida tiene que oler rico. Aunque su sabor sea amargo”. En cambio Lorena, no logra encontrar su lugar en el mundo y necesita “Una terapia que le ayude a conectar con la vida”.
En una historia donde “Mamá y papá le temen a las palabras”, Gisela Antounuccio, nos enseña el amor, la lealtad, la gratitud, la compasión y la empatía entre niñas que fueron educadas por las mismas personas, pero que provienen de mundos y genéticas diferentes. 37/31 ⭐️⭐️⭐️⭐️