Tarde o temprano, todo termina. Dejo en mi lugar estos cuentos centinelas, cuyos ojos de tinta se vuelven hacia el abismo de lo ambiguo y lo indecible. Una mujer espiando por una ventana, un planeta inhóspito en proceso de terraformación, una escritora obsesionada con un misterio en su pueblo natal, una ciudad azotada por una tormenta peculiar y una maestra jardinera atenta a lo que hay más allá de las rejas. Estos relatos ponen punto final al movimiento de una pluma cuyo principal afán fue retratar la certidumbre de lo inquietante.