En el País de los Dragones vivía un dragón que no era verde como los demás. Tenía la piel con lunares de color frambuesa, ya que ésta era su fruta favorita. Todos los demás dragones se burlaban de él. Intentó pintarse con pintura verde, pero el color se le quitó con el agua y los otros dragones seguían riéndose de él. Averg onzado, se marchó de la ciudad, pero los humanos se asustaron al verlo. Muy triste, se fue a una granja. Los animales lo recibieron muy bien, pero el granjero lo echó de allí. El dragón empezó a añorar su hogar y decidió volver. Cuando regresó, todos lo acogieron bien, sobre todo una dragona que le había echado mucho de menos. El dragón se puso tan contento, que hasta compartió sus frambuesas con los demás.
A ver, no es el mejor libro infantil que he leído la verdad. No sé como definirlo... es peculiar. Obviamente incluye enseñanzas, como el valor de ser diferente o el valor de saber compartir. Pero me ha sabido a poco. El título me daba altas expectativas. Aún así, he de decir que es un libro indicado para los peques, con muchas ilustraciones que seguro les gustarán, por lo que tampoco puedo pedir mucho. 3/5.
I loved this book when I was a child (something like 7-8 years). I always been a lazy reader so I always picked up short books, with lots of colorful drawings and big letters but then, one day, I discovered this gem. A smiling purple dragon hipnotized me and I couldn't ignore it. I mean, it was a dragon.
Then, I started to read.
I was shocked and amazed. That dragon loved to eat raspberries like me. And he was isolated by others, like me. He was alone, but also he just loved to eat the damn raspberries even if they turned him purple.
When I finished, I saw myself coming back some days at the week just to read it. Even when years passed, when I was in the school library for who knows what, I started to look for it because I still liked that book.