«Pero me arriesgo a caer en el error de declarar que yo soy todo aquello de lo que no me arrepiento.»
Iván vive habitado por la furia. No se trata de simples momentos de enojo, más o menos transitables, sino de un sentimiento turbio y feroz, que proviene de su incapacidad para aceptar el sinsentido de la vida. Y, también, del tumor canceroso que le aplasta la amígdala.
Un mal día, exasperado por el ruido de la aspiradora que ruge en el departamento arriba del suyo, comete un acto mecánicamente busca un bote de tíner y lo vacía frente a la puerta de su vecina para después prenderle fuego. La vecina muere en el incendio que ocasiona, pero Iván logra escapar a Israel, gracias a la ayuda de su adinerada familia y del Comité Central. El escondite, sin embargo, le dura poco, pues el video de seguridad que lo inculpa se difunde en Facebook, causando una voraz ola de indignación.
Siento la furia bostezar es una novela que reflexiona con descarnada lucidez en torno a los salvajes privilegios de las clases altas, a la malvada banalidad de las redes sociales, a veces disfrazada de justicia social, y a las posibilidades de nuestro libre albedrío. Con estos elementos, IvánCherem hubiera podido escribir una fábula, un complaciente relato de redención moral, y en cambio hizo algo más arduo y una ficción con la que escarba en sí mismo.
Bueno, como primera novela está muy bien. Creo que es una novela de prejuicios, de cosas fáciles que suelen marcar a la sociedad. No nos detenemos a mirar a los ojos a la gente, a intentar comprender sus acciones y actitudes algunas veces. Ahí dentro de esos prejuicios también estamos nosotros mismos, nuestros propios arrebatos y furias, nuestro propio autocontrol. Un libro rápido y fácil de leer, con capítulos cortos y una trama que se desarrolla in crescendo.
Bravo Iván, por tu primera novela: valiente, arriesgada, ágil, que me saca sonrisas, me regala esperanza, luego me la arrebata, y me termina dejando con sabor a dolor. Bravo por lo irreverente, la crítica mordaz, el humor negro, las reflexiones profundas. Bravo por la prosa, no quise, lo intenté, pero me lo devoré en una sentada. Me imagino que esto es un halago. Pero no es una lectura fácil, en lo absoluto, hay partes en las que es necesario detenerse, procesar, para entender. Creo que quiero más, saber más de lo que hace Ivan y un poco menos de lo que piensa. Quiero unas páginas más, muchas más, también lo digo en forma de halago. Y amo la portada. Mucho éxito!!
Una novela asombrosa! El tema es profundo y manejado con maestría, la calidad literaria es exquisita. Pocas veces he leído una novela tan corta que provoque tantas emociones. Esta es una lectura obligada de quien seguramente será un autor muy muy conocido muy pronto
Una novela interesante para reflexionar sobre varios temas: en primer lugar el privilegio de un sector de la sociedad por color de piel, tipo de religión y formación académica, luego un tema de diagnóstico médico terminal que afecta al comportamiento hacia la furia. Todo eso el autor lo hila con un crimen viral que se vuelve trend topic en redes sociales. Nos habla de posiciones de poder dentro de las cárceles también y reflexiones filosóficas. Me gusta cómo lo narró, cómo lector detectas todas esas carencias emocionales en los personajes, la falta de tolerancia que es un hilo muy delgado que en cualquier momento podrías romperlo. Un eje conductor que es el sinsentido de la vida.
Este libro es un golpe directo a la conciencia. Iván Chérem nos entrega una novela intensa, provocadora y llena de dilemas morales, que explora temas como el privilegio, la violencia, la responsabilidad personal y social, y los límites de lo humano.
Lo que más me fascinó fue la capacidad del autor para entretejer debates que nos atraviesan colectivamente, desde lo íntimo hasta lo político. Aquí no hay respuestas fáciles ni moralejas: hay, en cambio, una prosa afilada que incomoda, provoca y nos obliga a mirar de frente preguntas incómodas sobre el poder, el castigo social y la forma en que construimos nuestras percepciones del bien y del mal.
Después de haber tenido la oportunidad de entrevistarlo, me quedó aún más claro que detrás de esta novela hay una mirada lúcida, comprometida y profundamente reflexiva.
Siento la furia de bostezar es una lectura desafiante, ideal para quienes buscan historias que abran conversaciones y dejen eco mucho después de la última página. Recomendada para lectoras y lectores que no temen enfrentarse a las zonas grises del comportamiento humano.
para hacer una primera novela me parece que está bien escrita, el escritor trata de explorar una sociedad que se deja llevar por las redes sociales, la corrupción y el dinero. el tema principal es la furia que lo lleva a actuar de manera sin pensar, un muchacho que sabe que aún con lo que haga no importa la gravedad de las cosas ya que tiene el dinero suficiente en un país corrupto para salir del problema y sabe que lo van a ayudar. sin embargo la difusión de un video y la unión colectiva de un país provoca que lo condenen a cárcel aún cuando ya se sabe que está a punto de morir.
Es una lectura fácil y que trata de un tema interesante, sin embargo, al contextualizar a su protagonista en una burbuja de privilegio, no alcancé a entender si el autor nos quiso mostrar a un judío mexicano rico e irresponsable a quien jamás se le pusieron límites o si nos quiso hablar del poderío de la comunidad judía o si nos quiere compartir como vive alguien con un tumor cerebral y sus consecuencias, al final no entendí su fin.
Una lectura fácil pero al mismo tiempo perturbadora. Al principio el cinismo y el sarcasmo me causaron carcajadas, por que a quien no le ha pasado odiar al mundo y querer joder por nuestro entretenimiento. Pero conforme fueron pasando los capítulos más bien me causó furia. No se. Quizá ese fuera el objetivo del libro.
Siento la furia bostezar cuenta la historia de Iván, un hombre judío lleno de furia y pensamientos intrusivos. Es súper honesto y a veces no sabes si sentir lástima por él o que te caiga mal. La novela explora si su furia es algo propio o si tiene que ver con algún problema de salud.
También habla sobre el comité central para los judíos, que se encarga de arreglar varios asuntos, y nos da una idea del privilegio que puede tener un judío con dinero en México. A veces parece que el libro es un poco autobiográfico.
Es un libro fácil de leer y bastante corto, perfecto para una tarde. Además, tiene muchas frases buenas para subrayar.
La lectura es rápida. Es una historia que va tomando forma conforme avanza la lectura. El escritor nos va dando preámbulos y vamos entendiendo el contexto. Nos comparte esa historia en la que la justicia social alcanza al victimario, concluye con el fin del personaje y acapara ese deseo que la gente tiene contra alguien que asesina: el mayor sufrimiento posible.
Es la primera novela de este joven escritor. Me agrada, es el estilo de novelas que uno puede leer rápido y que no te deja soltarla porque deseas conocer los detalles de este personaje, sus pensamientos y acontecimientos.
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Excelente libro ! He de confesar que lo empecé no esperando fuera el magnífico libro que es , error de estereotipo , me ha conmovido y puesto a pensar cómo controlar la furia y que no termine por controlar ella. Gracias por cambiar mi percepción en tantos aspectos y en pocas hojas
Ayer apenas acabé el libro de Iván. Wow. Me encantó su lenguaje, su vocabulario y la cultura que tiene este chamaco. Muy valiente de escribir sobre dos temas tan difíciles: la salud mental y la cárcel. Felicítalo plis de mi parte
me gustó mucho, conocí a iván en una feria del libro y pasa esa situación rara donde conoces primero al autor y luego el libro. El libro está muy bellamente escrito, me gusta la crudeza de la realidad y aunque sea un libro corto es muy disfrutable, me da un aire al extranjero de camus, 100% recomendado
Siento la furia bostezar, de Iván Cherem, es una novela inquietante que explora la fragilidad de la mente y las heridas de la memoria. Con un lenguaje afilado, el autor nos lleva a un viaje donde la realidad se desdibuja y la violencia interior se manifiesta en silencios y desbordamientos. Es una obra que incomoda y nos obliga a reflexionar, construida con fragmentos que laten como la propia furia contenida.