¿Se puede volver de entre los muertos? No literalmente, claro, pero Alma negra nos demuestra que sí. Porque Ane Cestero, nuestra investigadora rebelde, está de vuelta… y sin placa. Y cuando ella pisa una escena del crimen, sabemos que la verdad saldrá a la luz, aunque duela.
En esta cuarta entrega de la serie, Ibon Martín nos lleva a la cuenca minera de Bizkaia, un escenario marcado por su pasado de explotación y su presente lleno de secretos. Teresa Echegaray, heredera de una poderosa familia y líder de un ambicioso proyecto para reabrir una mina cerrada hace décadas, aparece muerta en una sima. Lo que parece un trágico accidente pronto se revela como un crimen premeditado. ¿Quién tenía razones para querer silenciarla? ¿Los ecologistas que se oponían al proyecto? ¿Su propia familia, envuelta en luchas de poder?
Ane Cestero, apartada de la Ertzaintza y con su futuro incierto, no puede evitar involucrarse. Aunque ya no tiene placa, sigue teniendo instinto, inteligencia y una necesidad imparable de hacer justicia. Junto a su equipo, Madrazo y Aitor, se enfrenta a un caso donde los rencores del pasado, los intereses económicos y la oscuridad de la propia alma humana se entrelazan en un laberinto de mentiras y medias verdades.
Desde la primera página, Alma negra te atrapa con su mezcla de misterio, tensión y una ambientación que no es solo un decorado, sino un personaje más. La bruma envuelve los Montes de Hierro, el suelo cruje bajo las botas y el peligro acecha en cada grieta. Y aunque la historia es un thriller en toda regla, también es un reflejo de heridas sociales, de la lucha de clases y del peso del pasado.
Ane Cestero brilla como nunca. Sin su placa y con su carrera pendiendo de un hilo, sigue siendo esa investigadora feroz que no se rinde. Su vulnerabilidad, mezclada con su instinto afilado, la hacen más humana que nunca. Y el equipo, aunque incompleto, sigue funcionando con esa química que nos hace querer seguirles en cada caso.
El ritmo va en ascenso hasta un desenlace que no decepciona. “Alma negra” no es solo un thriller bien construido, es una historia que te atrapa, te envuelve y te deja pensando. Si te gustaron las entregas anteriores y adiras como yo las novelas que mezclan misterio con crítica social y personajes imperfectos pero inolvidables, este libro es para ti. Gracias, Ibon, por llevarnos una vez más a los rincones más oscuros del País Vasco… y de la mente humana.