Prohibido tocarse le da voz a tres personajes en tiempos de pandemia: el Flaco, un domiciliario; el Viejo, un cascarrabias; y Ángel, un egocéntrico. El Flaco espera, ahogado en una UCI, mientras va y viene entre los recuerdos de su infancia y los últimos días en la ciudad, en los que pasó llevándole cervezas al Viejo, y conviviendo con su amigo Ángel en una relación tormentosa, más erótica que amorosa. El Viejo pasa los días obsesionado con el domiciliario, y el tiempo se le va bebiéndose las cervezas que tiene que para pedir más, y volver a verlo. Ángel, sale a caminar por la ciudad buscando un porro y la casa del Flaco, mientras piensa en lo que ha perdido y en lo mucho que extraña, y tal vez quiere, a su amigo.
me gusta cuando se nota que los autores observan y se toman el tiempo de contarme todo.
en este libro, en particular, el autor nos cuenta tres historias que se entrelazan en tiempos de la pandemia (que es un tema que no se ha tratado tanto como uno creería) y nos presenta tres personajes que si bien no son entrañables en el sentido en el que uno no puede entender del todo su insatisfacción con el mundo, nos permiten conocer tres formas de vivir una ciudad y un país profundamente quebrantado por la desigualdad.
"era de noche. Mañana va a ser otro día en el que las cuentas den"
Redondo, rotundo y tonto. Me habría gustado que no me gustara tanto, pero tiene mérito. El tercer narrador es un desastre absoluto; me costó continuar después de un punto porque me hartó: es un caos, armado con babas. Francamente, terminé esto con odio, con rabia y prisa, con desesperación.
No obstante, al final la novela se sostiene –pasa raspando, pero pasa–. Puse tres adjetivos al principio de esta reseña antireseña (tampoco es que yo sea el lector más idóneo para este tipo de novelas que surgen así) y creo que cada uno puede quedarle a cada narrador en orden de entrada.
Bacano por Morales, ojalá en la próxima escriba algo distinto.
Los niños lindos leen buenos libros. Prohibido tocarse de Juan Camilo Morales es una novela pandémica. Su espacio narrativo se despliega en el encierro y sus personajes se mueven en un tránsito limitado. La historia se compone por tres monólogos: los del Flaco, el Viejo y Ángel. Sus vidas, entrelazadas tenuemente, se precipitan hacia un abismo existencial que la pandemia del 2020 hace aún más visible. Juan Camilo aprovecha este contexto para explorar temas íntimos y universales: las relaciones humanas, el cuerpo, la enfermedad, el deseo masculino, la soledad y el aislamiento que moldea nuestras vidas posmodernas.
Las tres se tocan a través de vínculos prohibidos, no solo por la pandemia, sino por imposiciones sociales, diferencias de clase y mandatos normativos. Más allá del contacto físico, lo que separa a estos personajes es también el peso de sus miedos, heridas y la imposibilidad de pedir auxilio; buscan refugio, compañía, redención, pero cargan con una enfermedad silenciosa: el deseo irresuelto. El Flaco desea la vida de Ángel; el Viejo, la juventud y la presencia del domiciliario; Ángel desea al Flaco, sí, pero también su aparente libertad. Este vaivén entre el anhelo y la carencia sitúa a los personajes en una tensión permanente entre Eros (el amor) y Tánatos (la muerte), y allí la novela resuena con la tradición de una literatura queer que dialoga con autores como Molano Vargas, Mann o Wilde. La escritura de Juan Camilo es hipnótica y precisa. Su talento para dar voz y cuerpo a sus personajes ya era evidente en Tubo a tórax, su primera novela, pero aquí esa destreza alcanza nuevos matices; su estilo se afianza: una escritura inteligente, sensual, arriesgada, cargada de humor oscuro y capas emocionales que tensionan, con agudeza, los límites difusos de lo humano. Leer esta novela fue, para mí, una experiencia inquietante y conmovedora. Y más aun viniendo de una voz cercana, pues Juan Camilo y yo fuimos compañeros de maestría. Me alegra descubrir, en su trabajo, una historia que me perturbó y me abrazó al mismo tiempo, que me empujó al borde de la ternura y del abismo.
El autor logra plasmar, a veces con humor, a veces con rabia, como el aislamiento y la incertidumbre moldean la visión de ese mundo que aparentemente desaparece, con tres personajes que la vida ha cruzado, pero que no pueden ser más diferentes entre ellos. Me gusta como logra diferenciarse la narración de cada uno, siendo mi favorita la segunda parte.
Esta novela, especialmente el tercer relato, me hicieron recordar que hace unos 6 años nuestro mundo parecía escrito por un autor de ciencia ficción.
3.5 Un libro para recordar la pandemia y los caminos que cruzan a sus 3 personajes. Me gustó el humor negro de este libro aunque el último personaje me iba aburriendo un poco.