“Odio hacer estas cosas, pero me hace falta el dinero. Si quieres algo decente para comer tienes que comprarlo en el mercado negro. Y los precios dan miedo”
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«Las asesinas de la Soledad» es una novela gráfica que se adentra en la vida de varias mujeres del barrio palmesano de La Soledad, para contarnos una historia real sucedida en los años 40 del siglo XX.
Solo con el título, esta historia nos hace partícipes de esa doble carga: el propio espacio, el barrio, marcado por la marginalidad y la pobreza; pero también ese abandono y desvinculación de sus protagonistas.
En esta historia nos adentramos sin complacencias, donde la violencia, el crimen y el dolor aparecen con toda su crudeza, pero sin juicios y dejando que sea el lector quien se enfrente a la incomodidad de los sucesos.
Todo ello contado con un dibujo sobrio, que no trata de embellecer sino de sostener el peso del relato. De esta forma, nos adentra en la España de posguerra, en donde reina la austeridad, la pobreza, el desamparo y la necesidad. Donde se puede apreciar las heridas de un contexto que empuja a la desesperación.
En este punto es en donde creo que la obra tiene más poder: en el equilibrio entre mostrar sin juzgar, recordándonos que no nos encontramos ante actos aislados, sino biografías atravesadas por la necesidad y la angustia. Detrás de cada titular hay una vida rota, y detrás de cada uno de los crímenes existe una historia que comenzó mucho antes del delito.
Con esta lectura, al final, nos queda claro que La Soledad se convierte en un personaje más enmarcado en un contexto muy específico de posguerra, con una población claramente empobrecida y necesitada.
El barrio es un espacio que tiene especial peso en la vida de estas mujeres que, posiblemente, hubiesen tenido otro destino de haber tenido la libertad de elegir y decidir sobre su propia vida, y de haber existido instituciones eficaces de protección de las mujeres.
Y a la vez, la soledad, -la otra, la intangible- planea en cada página como un eco constante que pone de manifiesto la ausencia de cuidados, la falta de oportunidades y la invisibilidad de estas mujeres.