Un recorrido por la memoria familiar siguiendo las huellas geográficas, mentales y sociales de todo un siglo en nuestro país.
Tal vez el más difícil de los sujetos de estudio sea nuestra propia familia. Esta historia nace del relato fragmentado e interrumpido de los abuelos, pero también de la vivencia del conflicto como historiador del autor, Gutmaro Gómez, que es a la vez el hijo que vive el deterioro y la precariedad en la que viven sus mayores y el padre que ve como sus hijos mantienen y reproducen muchas de las claves heredadas del pasado a pesar de la distancia generacional y tecnológica,.
Los descendientes nos ofrece una visión de conjunto de todo un siglo a través de los archivos, las imágenes, los recuerdos y las experiencias familiares, y trata de explicar, en definitiva, por qué la historia se ha convertido en un arma de polarización y de división política en nuestros días. El lector tiene en sus manos un tratado de recuerdos, de fronteras, de llamadas perdidas. Un mapa de las huellas geográficas, mentales y sociales de un tiempo, un país, un continente. Una historia de los afectos, de los miedos y los fracasos que se transmiten en el hogar. Una guía, un antídoto para el dolor de adentrarnos en los silencios, en las pistas falsas y mentiras que nos legaron nuestros seres queridos.
Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid (2003) con la tesis titulada "Crimen y castigo: cárceles, justicia y violencia en la España del siglo XIX". Su línea de investigación gira en torno a la historia social de la violencia en la España contemporánea. Tratando de continuar su formación en el campo de los estudios histórico-penales, ha profundizado en temas de violencia política y el control social, que ha desarrollado en los comienzos del Estado liberal, la Guerra Civil, el franquismo y la Transición a la democracia en España. Premio de Investigación Histórica Ciudad de Alcalá 2003 y 2005.Imparte la asignatura Dictaduras y Memorias del siglo XX en el Máster Interuniversitaro de Historia Contemporánea de la UCM. Ha participado en varios proyectos europeos, dentro del ámbito de la historia de la Justicia y de la violencia política, en las universidades de Rotterdam y Lovaina sobre Historia del Derecho y la Criminología, Becario de Investigación en el Instituto de Estudios Hispánicos, Paris IV, Profesor Visitante en la London School of Economics, forma parte del proyecto Wrondoing in Spain 1800-1936: realities, representatios, reactions de la Universidad de Cambrigde, y de Exilios Españoles desde Latinoamérica: nuevas Perspectivas Históricas y de Investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Investigador Principaldel Proyecto "Madrid, 1936-1939: capital, frente, retaguardia y ciudad en guerra". HAR 2014-52065-P, de la convocatoria de I+D de Proyectos de Excelencia del Ministerio de Economía y Competitividad 2014-2017. IP coordinado Interacting Francoism. Entanglement, Comparison and Transfer between Dictatorships in the 20th Century. Codirector del Grupo de Investigación Complutense Espacio, Sociedad y Cultura en la Edad Contemporánea. REF 9149. Codirector de la revista Cuadernos de Historia Contemporánea (ISSN-0214-400X). Aula de Historia Social Complutense
Comparto plenamente la voluntad del autor de rescatar las memorias familiares, de abrir los archivos y de empezar a airear de verdad los armarios apolillados heredados de la dictadura de Franco y de la II Restauración borbónica, así que en el plano teórico el libro me parece un gran acierto. Sin embargo, a la hora de llevar a cabo su empresa, me parece que el autor comete el mismo defecto que critica: la historia familiar que cuenta es ininteligible, difícil de seguir. La primera parte, dedicada a los abuelos, los que vivieron la guerra, es confusa, uno no sabe si habla de la familia paterna o de la materna, hay comentarios velados pero no una exposición clara de hechos y consecuencias. La segunda parte, la de los hijos que vivieron la dictadura, es la mejor, bien hilvanada y expuesta. Finalmente, la tercera parte, la de nietos y bizinietos, el final de la dictadura y el inicio de la democracia, es interesante como reflexión general sobre la memoria en la España contemporánea, pero de nuevo esconde la historia familiar más cercana. En resumen, una buena reflexión teórica, pero una manifiestamente mejorable historia de una familia española en la segunda mitad del siglo XX.
UNA HISTORIA FAMILIAR QUE INTERPELA A TODA UNA SOCIEDAD
La memoria, musa de nuestro pasado, se despliega con fuerza en este brillante relato que aborda los ecos aún presentes de nuestra historia reciente. Los descendientes parte del relato de una familia concreta —los Gómez Bravo—, pero logra trascender el ámbito privado para interpelar a toda la sociedad española. Está dirigido especialmente a quienes contemplan el pasado como a través de una ventana, con curiosidad pero sin asomarse demasiado, y también a quienes "remueven el pasado" sin esperar consuelo, sin buscar relatos complacientes ni espejos donde mirarse.
Este no es un libro de exaltaciones ni de nostalgias. No hay aquí relatos encomiásticos ni imágenes idealizadas. Solo una mirada profunda hacia el pasado como vía para comprender el presente y construir un futuro más justo. Un relato familiar que se transforma en alegoría de un país, narrado con la voluntad clara de situar la Historia por encima del simple relato.
El libro se estructura en tres partes bien diferenciadas. La primera está dedicada a los abuelos, a ese pasado más lejano donde las memorias familiares se entrelazan en un relato complejo y sinuoso - y que resulta algo difícil seguir el hilo sin un árbol genealógico al lado -. Los secretos se van desvelando progresivamente, porque nada ni nadie se esconde al poder de un archivo.
La segunda parte se centra en los padres y en su experiencia durante el franquismo, un periodo dominado por el silencio, el miedo y las memorias enfrentadas. La derrota quedó silenciada tras la victoria, y esa tensión atraviesa este tramo especialmente emotivo, en el que las palabras fluyen con naturalidad, y especial sensibilidad. Además, esta segunda parte amplía la mirada hacia un pasado más global, donde diferentes pasados complicados se ponen frente a frente. Es quizá el ejemplo más claro de la tensión entre la memoria y el archivo: entre aquello que elegimos recordar y la verdad que emana de los testimonios y los silencios.
La tercera parte ofrece una reflexión más amplia sobre la memoria individual, colectiva y oficial. El autor hilvana todas las piezas anteriores para construir una profunda reflexión sobre los usos y abusos de la Historia, abordados desde múltiples ópticas, además de detenerse en el oficio del historiador y su papel en una sociedad dominada por la inmediatez y la escasez de pensamiento crítico.
Una de las mayores virtudes del libro es su capacidad para entrelazar la historia familiar con los grandes relatos del siglo XX. La Guerra Civil, el franquismo, el Valle de los Caídos o la Segunda Guerra Mundial se integran en el relato, recordándonos que la Historia también se construye desde lo íntimo. Es ahí donde el texto adquiere su dimensión más ambiciosa: mostrar cómo aquellos que "hacen la Historia" se entremezclan con quienes la padecen. Y en ese cruce entre lo personal y lo colectivo, entre lo íntimo y lo político, radica la fuerza de Los descendientes.
En conclusión, los descendientes es un libro tan ameno como profundo. Su lectura invita a una reflexión de gran calado sobre el uso de la Historia y el papel de la memoria en nuestras vidas. Un relato familiar que, sin dejar de ser íntimo, dialoga con los grandes relatos del siglo XX, entrelazando múltiples historias que merecen ser contadas como piezas de ese gran engranaje que nos permite comprender el mundo: la Historia, con mayúsculas.