Τον Οκτώβριο και τον Νοέμβριο του 2022, ο Χουάν Γκαμπριέλ Βάσκες προσκλήθηκε να δώσει διαλέξεις στην έγκριτη Έδρα Συγκριτικής Ευρωπαϊκής Λογοτεχνίας Weidenfeld του Πανεπιστημίου της Οξφόρδης, η οποία, κατά το παρελθόν, είχε φιλοξενήσει τους Μάριο Βάργας Γιόσα, Τζορτζ Στάινερ, Ουμπέρτο Έκο, Χαβιέρ Θέρκας και Άλι Σμιθ. Στις τέσσερις παρουσιάσεις, που συγκεντρώθηκαν σ’ αυτό το βιβλίο, ο Βάσκες διερευνά το αν η λογοτεχνική μυθοπλασία αποτελεί έναν τρόπο κατανόησης της ζωής που δεν συναντάται σε κανένα άλλο γνωστικό ή δημιουργικό πεδίο· το αν η λογοτεχνία μπορεί να μεταφράσει, να ερμηνεύσει και, συνεπώς, να φωτίσει τον κόσμο· το αν έχει τη μοναδική ικανότητα να διασαφηνίζει την πολυπλοκότητα της ανθρώπινης εμπειρίας –το μυστήριο κάθε ζωής, τη σύνδεσή μας με το παρελθόν, την τεταμένη σχέση μας με την πολιτική– και να μετατρέπει αυτή την ερμηνεία σε γνώση.
Δοκίμια που μας ζητούν να επαναπροσδιορίσουμε τον ρόλο της μυθοπλασίας, την κατανόηση των μηχανισμών της και τους λόγους για τους οποίους είναι πιο απαραίτητη από ποτέ, και, παράλληλα, αποδεικνύουν το μεγάλο πνευματικό ανάστημα και τη μαεστρία του πολυβραβευμένου συγγραφέα.
«Ένας εξαιρετικά προικισμένος συγγραφέας [...]. Ένας από τους κορυφαίους συγγραφείς της ισπανικής λογοτεχνίας» ―Le Figaro
Juan Gabriel Vásquez is a Colombian writer, journalist and translator. Regarded as one of the most important Latin American novelists working today, he is the author of seven novels, two volumes of stories and two books of literary essays, as well as hundreds of pages of political commentary.
"(...) a ficção existe porque não aceitamos de bom grado que a vida humana tenha limites. É talvez por isso que continuamos a precisar dela: por pura rebeldia." 🤍
¿Cuál es la función de la novela en la sociedad? ¿Qué papel cumple la ficción para el ser humano? ¿Acaso la novela, a través del uso de la ficción, podría considerarse como una alternativa a las narrativas propuestas por los diferentes sistemas que nos gobiernan? ¿Qué hace que una novela histórica difiera de una biografía? Estos son algunos de los diversos cuestionamientos que intenta responder Juan Gabriel Vásquez en "La traducción del mundo" (Alfaguara, 2023), un libro breve pero profundo, en donde reúne las conferencias que dictó para la cátedra Weidenfeld, de la Universidad de Oxford en 2022.
Vásquez menciona que la ficción, desde la edad antigua, siempre generó desconfianza desde diferentes sectores. Incluso Platón, en "La República", desconfiaba de esa capacidad de los poetas de hablar desde una identidad que no era la suya. Sin importar que sean de derechas o de izquierdas, los diferentes sistemas de gobierno reconocen que la ficción se escapa de su círculo de poder. Ello es más evidente aún en la novela, la cual nos lleva hacia mundos diferentes, evidenciando relatos desde el individuo (el autor) y no desde los relatos propuestos por "la oficialidad". Así, la ficción y la novela nos invitan a la reflexión y se transforman en una forma de rebeldía contra nuestros sistemas cotidianos, sean políticos o no.
Como artista, este es un libro al que regresaré constantemente, al igual que lo hago con "La utilidad de lo inútil", de Nuccio Ordine. Son dos de mis libros favoritos gracias a la cantidad y calidad de ideas que ambos libros presentan, enriqueciendo ampliamente las perspectivas y reflexiones sobre mi quehacer como músico. Son textos que miran hacia el pasado, sin perder la perspectiva del presente y considerando las posibilidades del futuro para el ser humano. Definitivamente Vásquez se consolida como mi escritor colombiano vivo favorito, junto a Ricardo Silva Romero.
Προτιμώ να διαβάζω λογοτεχνία, παρά θεωρητικά κείμενα για τη λογοτεχνία, στην περίπτωση του Χουάν Γκαμπριέλ Βάσκες, ωστόσο, ήμουν κάτι παραπάνω από διατεθειμένος να κάνω μία εξαίρεση, γιατί ο Κολομβιανός συγγραφέας έχει αποδείξει με τα μυθιστορήματά του όχι μόνο ότι κατέχει πολύ καλά το μηχανισμό που κρύβεται πίσω από μια συναρπαστική αφήγηση, αλλά κυρίως ότι έχει ακονίσει (λόγω και της νομικής του ιδιότητας) την ικανότητα της αρραγώς δομημένης επιχειρηματολογίας και της μεταδοτικότητας σε όσα θέλει να πει.
Στη «Μετάφραση του Κόσμου» συγκεντρώνει τις διαλέξεις του στο Πανεπιστήμιο της Οξφόρδης και παρουσιάζει ένα είδος προσωπικού μανιφέστου για τη λογοτεχνία, μακριά από το βαρύγδουπο ύφος μιας ακαδημαϊκής πραγματείας κι αποφεύγοντας την περιοριστική υποκειμενικότητα της αυτοβιογραφικής εξομολόγησης, αντιθέτως προσφέρει μια προσεκτικά υφασμένη πρόταση για το πώς η μυθοπλασία, η μνήμη και η ιστορία συνδιαλέγονται, ώστε να μας προσφέρουν ένα βαθύτερο, πιο σύνθετο βλέμμα στον κόσμο.
Και το αποτέλεσμα είναι πραγματικά απολαυστικό, ειδικά για όποιον/-α είχε την ευκαιρία να δει το συγγραφέα ζωντανά σε κάποια από τις δύο επισκέψεις του στη χώρα μας και μπορεί να ταυτίσει αυτό που διαβάζει με τη χαρισματική παρουσία του ως ομιλητή. (Ενίοτε κάνει κάπου καλό η δικηγορία.)
Κάθε μυθοπλασία είναι για τον Βάσκες μια πράξη μεταφοράς, μια μετάβαση και μια μετάφραση από το γεγονός στην ιστορία, από το ιδιωτικό στο συλλογικό, από τη σιωπή στη φωνή. Με αυτόν τον τρόπο, η λογοτεχνία δεν είναι απλώς αισθητικό καταφύγιο ή καλλιτεχνική έκφραση, αλλά επιτελεί μια ηθική και πολιτική λειτουργία και μας καλεί να αναστοχαστούμε το παρελθόν και το παρόν, να απελευθερωθούμε από τα ασφυκτικά όρια της πραγματικότητας, να χαρτογραφήσουμε κόντρα στο ρεύμα της ψηφιακής βιασύνης τις υπόγειες ροές της μνήμης, της ενοχής, της νοσταλγίας.
Με πλούσιες αναφορές σε όλη την ιστορία της παγκόσμιας λογοτεχνίας, γλώσσα κατανοητή (ακόμα και σε αναγνώστες χωρίς θεωρητικό υπόβαθρο) και ραφιναρισμένη κομψότητα στο λόγο, το βιβλίο είναι ένα γράμμα αγάπης στα βιβλία και σε όσους καταφεύγουν σε αυτά όχι μόνο για να αποδράσουν, αλλά για να επανανοηματοδοτήσουν τον κόσμο, ακόμα κι αν χάνονται στη μετάφραση.
No sé si me sorprende que un ensayista de la talla de Juan Gabriel Vásquez pueda escribir novelas tan malas (solo leí una, pero si me guío de algunas opiniones que considero estimables, el adjetivo se puede extender a algunas de las otras también). Este libro lo que contiene son conferencias y dado que en este formato lo que prima es la claridad y concisión se lee sin mucho esfuerzo. Menos mal que me incliné a leerla casi inmediatamente después del fiasco que me resultó su novela Las reputaciones. Me reconcilió con aquella positiva impresión que me dejó al leer su libro de ensayos, Viajes con un mapa en blanco, hace algunos años. Las conferencias tratan el tema de la ficción desde distintas aristas problemáticas que Juan Gabriel Vásquez desgrana desde el lugar privilegiado en el que lo pone ser él mismo un escritor. De modo que estas conferencias son reflejo de sus preocupaciones y obsesiones con las que convive a diario. Como me queda claro a mí, esa conciencia de la labor escritural no necesariamente va a producir una buena novela. Pero es reveladora y provechosa para el lector que buenamente busque explicaciones que ahonden en matices de los que difícilmente hubiera podido percatarse solo.
La ficción que ilumina: entrevista a Juan Gabriel Vásquez sobre La traducción del mundo. Las conferencias Weidenfeld 2022
Por: Juan Camilo Rincón. Periodista, escritor e investigador cultural
Para el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez la novela ha sostenido la cordura de la humanidad. En su nuevo libro La traducción del mundo (Alfaguara, 2023) el escritor colombiano publica un ciclo de conferencias que dictó en la Universidad de Oxford como parte de la prestigiosa cátedra Weidenfeld de Literatura Europea Comparada.
La novela no siempre es inocua y Vásquez expone por qué la ficción nos muestra las uñas y los dientes al “violentar un poco las coordenadas de la realidad” para convertirla en otra cosa. Este libro devela a sus lectores el detrás de cámaras de la creación en ficción y cómo el arte trabaja sobre las narrativas del mundo para reconstruirlas y darles otra forma.
¿Dónde nació la idea de trasladar a un libro estas conferencias y compartirlas con un público de lectores más amplio?
Las conferencias de Weidenfeld son una institución muy bonita por la que ha pasado gente que respeto y admiro mucho como Vargas Llosa, Steiner y Eco. Uno de ellos es Javier Cercas, quien publicó su libro de conferencias, El punto ciego, hace unos años. Como lector siempre me han gustado este tipo de libros en los que los escritores hablan de su oficio, teorizan sobre él, se preguntan por las razones de esta actividad tan misteriosa que es contar las historias de gente que no existe ni ha existido, y pedirnos a los demás que las leamos. Entonces las leemos, se vuelven importantes para nosotros y moldean nuestra manera de entender el mundo, nuestro lugar en él y nuestra noción de lo que somos. Desde que me invitaron a dar las conferencias tuve la intención de que eso acabara en un libro, porque como lector siempre me han gustado y tenía la esperanza de poder decir algo que a mis lectores les interesara.
Usted hace una reflexión sobre la dificultad o la imposibilidad de algunos lectores para separar al autor de su narrador o narradores. ¿A qué cree que se debe este fenómeno?
En buena parte es un descubrimiento muy reciente la idea de que dentro de una novela no todas las opiniones de los personajes son atribuibles al autor. Esa idea del creador de un mundo ficticio en el que los personajes están en desacuerdo, dicen cosas que son contradictorias, es relativamente nueva. Muchas veces el narrador de una novela puede representar algo completamente opuesto a lo que representa el autor o a la persona del autor. En la ficción en prosa el gran descubrimiento de Cervantes, por ejemplo, es lo que un gran crítico periodista español, Jordi Gracia, llama la conquista de la ironía: la idea de que en una ficción se pueden sostener dos puntos de vista opuestos sobre el mundo, y que sean válidos al mismo tiempo. Históricamente esto ha confundido a los lectores. Si Madame Bovary es un personaje moralmente condenable, entonces llevan a Flaubert a juicio, y así con todo. Es parte de una tensión que siempre ha acompañado a la escritura de imaginación desde Platón. Cuando leí La República por primera vez me pareció divertidísimo ver que una de las razones por las que Platón odia a los poetas y no quiere que estén en su república ideal es porque son capaces de fingir que son otra persona y hablar desde el lugar de otra persona. Eso a Platón le parece peligrosísimo porque en su república todo el mundo tiene que estar en su lugar y representar solo lo que es. La ficción siempre ha estado rodeada de este malentendido y creo que muchas veces ese es justamente un testimonio de su valor y su potencia: que leyendo una buena novela por un momento nos lleguemos a creer tanto lo que nos están contando que olvidamos que es una fabricación de una imaginación ajena. A veces eso quiere decir cosas buenas.
Ocurre no solo con el autor, sino también con la historia misma, sobre todo con la novela histórica, cuando los lectores toman la ficción como si fueran hechos reales…
Sí, claro. Esto es muy importante porque, para mí, uno de los deberes de la ficción, o de las únicas obligaciones que tiene la ficción es no ser redundante; tratar de decirnos algo distinto de lo que nos dice la historia. Por ejemplo, cuando habla de personajes reales, tratar de decirnos algo distinto de lo que nos diría una biografía. Cuando leemos una ficción desde el mismo lugar desde el cual leeríamos una biografía o un libro de historia estamos cometiendo un grave error al olvidar lo esencial de la ficción, que es tratar de decir otra cosa, violentar un poco las coordenadas de la realidad para hacer que diga otra cosa. Eso se logra de mil maneras distintas pero no es raro que una novela de esas que llamamos históricas, una obra sobre el pasado conocido difiera de los libros de historia de manera muy grande. Eso, además, es necesario porque la novela está tratando de decirnos otras cosas. Cuando creemos que el personaje de una novela es literalmente el personaje histórico estamos cometiendo un error de lectores. Es ignorar cómo funcionan los mecanismos de una novela y cuáles son las intenciones de un autor.
Como el asunto de la Masacre de las Bananeras en Cien años de soledad, que usted bien recuerda en este libro.
Exacto. Está ese episodio reciente en que María Fernanda Cabal dijo que los 3.000 muertos de la Masacre de las Bananeras que aparecían en Cien años de soledad eran demasiados; que era imposible que hubiera tantos muertos y por lo tanto el episodio era parte de una narrativa comunista. Estaba tomando una cifra dentro de la ficción como si fuera histórica y por lo tanto la criticó históricamente. Esa confusión es muy interesante, pero la mayoría de las veces revela simplemente una ignorancia de los mecanismos y de la naturaleza de la ficción, que no es reproducir la historia sino tratar de contar lo que esta no cuenta de diversas maneras.
En un momento usted dice que la mentira es necesaria para la humanidad; ¿en qué medida lo es?
No, yo creo que la ficción es necesaria para la humanidad. El libro de Vargas Llosa se llama La verdad de las mentiras y siempre he peleado con ese título porque no creo que la ficción sea una mentira. En la ficción hay un pacto entre el autor y el lector por el cual decidimos creer en algo que realmente no sucedió o no sucedió como se cuenta. Eso sí es absolutamente necesario. Hay una idea de Paul Valéry que le gustaba mucho a Piglia y él siempre la traía a colación en una conversación: para gobernar una sociedad no es suficiente con la coerción y la capacidad de imponer órdenes; son necesarias las ficciones, es necesario contar un cuento. Los seres humanos necesitamos historias para interpretar nuestra realidad y esto lo han descubierto los poderes políticos. Por eso están tratando constantemente de imponer a una sociedad esas ficciones, una versión del pasado y del presente, e incluso del futuro. Creo que ahí es donde entra la literatura como uno de muchos espacios donde los ciudadanos tratamos de recuperar de manos del poder político el derecho de contar nuestra historia, o donde levantamos la mano y contradecimos la versión que nos está dando el poder. En ese sentido las ficciones que construimos se vuelven lugares de libertad y resistencia contra la imposición de una historia única y socialmente son muy importantes. En un discurso que leí una vez de Salman Rushdie él se preguntaba quién tiene el derecho de contar nuestra historia, de decirnos qué historias podemos contar. Y claro, la respuesta es: nadie. El derecho de imaginar y contar la ficción que queramos los seres humanos sobre nuestro presente y nuestro pasado debería ser sagrado. Eso, entre otras cosas, es lo que hace la literatura: recuperar para nosotros los ciudadanos, los individuos, el derecho de contar nuestra historia.
El título La traducción del mundo me hizo pensar en Borges y sus ensayos sobre el concepto de traducir. ¿Qué significa para usted la traducción? ¿Es la creación de una obra nueva, una distorsión…?
Esto es muy interesante porque es muy misterioso que cuando leemos una obra en traducción sabemos que ninguna de las palabras que estamos leyendo fue escogida por el autor de la obra. Esas palabras no las escogió Tolstoi, porque yo no puedo leer ruso, ni Dostoievski, ni las escogió Homero. Y sin embargo te digo que a mí La odisea, Guerra y paz, Crimen y castigo me enseñaron a entender el mundo. En el oficio de traducción también hay una especie de ficción en la que aceptamos que estamos en conversación con Homero o con Tolstoi cuando en realidad no hay una sola de esas palabras que la hayan escogido ellos. Para mí la traducción -un oficio con el que me gané la vida durante muchos años- es la mejor escuela de escritura porque si convenimos que uno aprende a escribir leyendo, pues el traductor es el lector perfecto. Nadie lee tan bien como un traductor, que reconoce e identifica todos los trucos, los matices de la prosa que está traduciendo, y en ese sentido es una gran escuela de escritura. Pero es también una transposición de un mundo ajeno que solo existe por la lengua en la que se originó; lo estamos transponiendo a nuestra lengua, que es otra manera de ver el mundo distinto. Entonces, ahí también hay un fenómeno que para mí es importantísimo: el ensanchamiento de nuestra experiencia. Una lengua se agranda cuando traduce cosas que vienen de la otra porque está agrandando y ensanchando los conceptos con los cuales se entiende el mundo. Yo siempre digo que, por ejemplo, nuestra realidad colombiana no podría entenderse sin dos conceptos importados del griego, que son político e idiota. Sin esas dos cosas no podríamos entender la realidad colombiana. La traducción nos permite entender el mundo.
Ensayo muy interesante que reflexiona sobre el papel y el significado de la novela que transciende en mucho a la meras ficciones; tambien sobre sus inicios y como en ellos estaba mal considerada, era temida e incluso censurada porque como el autor expone la ficción es fundamentalmente libertad
Si los libros fuesen una familia, o al menos pudieran tener familias entre ellos, este seguro que sería un primo de El vientre de la ballena, escrito por Javier Cercas.
Juan Gabriel Vasquez transcribe (y quizá complementa) cuatro conferencias que dictó en la Universidad de Oxford para la prestigiosa cátedra Weidenfeld de Literatura Europea Comparada (la misma de la que surge el libro de Cercas).
La lectura es breve y fascinante, rodeada de reflexiones en torno a la utilidad de la ficción, la actualidad —y quizá el futuro— de la novela, así como el punto máximo que surge de esta: la otredad.
Es una muy buena sumatoria de referentes y opiniones, en donde este escritor tan talentoso va hilvanando su propia teoría de la novela: que sirve para darnos la posibilidad de ser otro, de contemplar con ojos diferentes la realidad que nos rodea, la verdad que surge de las mentiras que componen una obra de ficción.
Con citas de E.M. Forster, Ford Madox Ford, Zadie Smith y Salman Rushdie (y quizá alguna otra que se me pasa cuando escribo la reseña), lo que hace Vásquez es construir un fresco donde cada pincelada va dándole forma a un concepto sobre el sentido de la escritura de novelas. Y aunque se me ha hecho muchísimo más corto de lo que me gustaría (porque podría leer con facilidad cien o doscientas páginas más de él analizando el arte literario), parece que en el poco espacio que usa dice lo suficiente como para darle suficientes preguntas e iluminaciones al lector.
¿Acaso estás planteándote seriamente leer ficción pero dudas de la utilidad de hacerlo? ¿Eres ya un lector habitual -compulsivo o esporádico- y no sabes de dónde nace esa fuerza que te empuja a fijar tus ojos durante horas en las páginas de un libro?
Leer es un misterio … los que leemos sabemos que no lo hacemos sólo por goce, placer, fruición … hay algo más que nos lleva a la literatura y en demasiadas ocasiones no sabemos qué es. Vásquez mantiene la tesis -con otros- de que la literatura “traduce” el mundo. Es decir, nos ayuda a comprender la complejidad de lo humano. Porque sabemos que los grandes relatos -la tradición, las ideologías, las religiones- no nos lo explican. Al menos “del todo”. Lo humano es mucho más complicado. Somos seres de luz, pero también de sombras. Tremendamente contradictorios con nosotros mismos y condicionados por nuestras circunstancias. Y es ahí donde encontramos la función de la literatura: dilucidando, explicando la vida y nuestras vidas. Poniéndolas ante un espejo. Esa es su tarea
Cuatro textos (más un prólogo) interesantísimos sobre el papel y el valor de la ficción literaria a lo largo de la historia y en la actualidad, nacidos como conferencias pronunciadas en 2022 en la Universidad de Oxford.
El colombiano Juan Gabriel Vásquez, que debe de ser uno de los escritores más polifacéticos y premiados de las letras contemporáneas, reflexiona en LA TRADUCCIÓN DEL MUNDO sobre estos asuntos con perspicacia y amplitud de miras, sumando ideas propias y ajenas, vivencias, lecturas y episodios históricos para «encontrar respuestas o, en su defecto, para formular correctamente las preguntas».
El resultado es una reivindicación persuasiva y emocionante —al menos para quienes ni podemos ni queremos vivir sin los libros— de la literatura como una forma privilegiada de conocer la experiencia propia y la ajena, como el reino de lo posible y lo alternativo, como vía de acceso a los secretos y misterios que contiene cada vida, como una resistencia imprescindible contra las verdades únicas y los fundamentalismos.
La traducción del mundo es un magnífico libro de Juan Gabriel Vásquez. En él hace una elocuente y amena defensa de ese artefacto de relatos disidentes, de simpatía, de imaginación moral y exploración de las vidas propias, ajenas y de la historia, que es la novela. Como un amigo compartiendo en confianza, Vásquez despliega las razones que sostienen sus ideas sobre las funciones de la novela. Los argumentos, respaldados con erudición en una especie de síntesis de muchos pensadores, hacen de este un libro para devorar. Además, por lo cuidadas y certeras que son sus reflexiones y referencias, sé que es un libro al que se ha de volver, como a los ensayos de Kundera o de Vargas Llosa sobre la novela, por ejemplo.
Somos traductored del lenguaje de quien escribe a la forma como lo interpretamos y como lo trasmitimos. La ficción es una crónica, testimonio, una narración que hacemos desde la percepción de quien la vive aún cuando, de pronto, nunca pasó.
Hay autores que se arriesgan a explicar conceptos muy abstractos. Se lanzan a dar forma a "cosas" que pertenecen al mundo de la intuición. Este libro lo consigue de una forma muy decente. Está cargado de referencias a otros escritores e ilumina un mundo secreto, una especie de sociedad de autores que han abarcado de forma sutil o explícita esa traducción del mundo que conocieron. Me queda claro que hay una diferencia importante (y, a veces, casi invisible) entre un escritor y esos "traductores" que se apoyan en la NOVELA como herramienta con distintos fines: contar una historia para que pasemos el rato o bien relatar una historia para que nos conozcamos mejor.
Incluye el autor en el libro una foto de un cuadro que no comenta pero que resume en una imagen muchas de sus ideas de lo que es la ficción: un grupo de personas está sentado plácidamente en hamacas pero en una pose que resulta extraña pues parecen abducidos. Detrás un joven está leyendo, unos papeles o quizá un libro. Leer y la ficción, o al menos la parte de literatura que hace Juan Gabriel y los/las escritores que son su referencia, es un acto de rebeldía. Con él cada uno podemos traducir el mundo según nuestra experiencia, pues como dice hay libros, creo que el suyo es uno de ellos, que sólo se pueden leer a partir de los 40 para apreciarlos en toda su intensidad.
Además de explicar su oficio de escritor me ha resultado interesante por lo que puede aplicarse a otros procesos de creación artística. Cómo sacar la verdad de algo que no es real para que personas reales se emocionen. Sobre esa magia van estas cuatro conferencias que dictó en Oxford.
Lo hace releyendo a escritores. Paul Valèry en el ensayo El balance de la inteligencia, Proust que le sirve como epígrafe e inspiración para el título, Madame de Staël, Chejov o mi querido Javier Marías. Usando ensayos previos como el de Zadie Smith, una escritora que me cautivó con su primer libro que era ficción. Meditando el oficio de contar biografías disfrazadas con Marguerite Yourcenar, Toni Morrison, Tolstoi... Llendo al origen de la ficción con El lazarillo, Robinson Crusoe, el cuadro de las Meninas... O a sus propias novelas sobre Colombia.
Una delicia para meditar a principios del nuevo año.
Excelentes ensayos sobre el arte de la ficción y de su papel en el mundo, desde el inicio de la novela contemporánea hasta nuestros días. Puede ser considerado como también como una herramienta de escritura.
En este libro, Juan Gabriel Vásquez nos presenta cuatro conferencias que dictó como invitado en Oxford en el 2022.
El eje central de su discurso gira en torno a la ficción como herramienta o luz para iluminar los oscuros secretos de la experiencia humana que otras disciplinas como la historia, la filosofía o la sociología no logran iluminar. La ficción como un acto de rebeldía contra las verdades absolutas establecidas por el juego de poderes que dominan nuestras sociedad, un acto de humanidad por ser esa pulsion muy de nosotros de querer imaginar al otro (cuidado, imaginarlo, no definirlo) y finalmente un acto de libertad, pues el narrador despliega libremente su imaginación y comparte lo que quiere que sea descubierto por los demás.
Mientras leía no pude evitar conectar lo postulado por Juan Gabriel con una de las premisas de Yuval Noah Harari en su libro sapiens: la ficción fue la invención que permitió a los sapiens reagruparse en grandes grupos (Crear divinidades como el sol, la luna, etc.). Ficciones que determinaron la supremacía de una raza sobre las otras. Con eso constato el poder inconmensurable de la ficción.
Juan Gabriel se apoya mucho (evidentemente) en obras literarias que lo han marcado a él, pero que han sido hito en el mundo literario universal. Saqué al menos unas 10 lecturas que estoy ansioso de descubrir. Así que este libro es una fuente de obras literarias de calidad.
En conclusión, este libro y lo que está en él expuesto es una bella y sustentada forma de recordarnos la importancia de la ficción literaria en la interpretación (traducción) del mundo.
Hoy entrevisto a Juan Gabriel Vásquez sobre La traducción del mundo, que reúne sus conferencias Weidenfeld de Literatura Europea Comparada impartidas en la Universidad de Oxford en 2022.
Le pregunto por qué afirma que solo quiere escribir novelas que rescaten la condición histórica del hombre: «Yo creo que hay una relación de los seres humanos con nuestro pasado que es indispensable para vivir en el presente. Las sociedades que rompen con su pasado tienen más dificultades para entender su presente y para avanzar hacia un futuro posible. Con frecuencia el lugar donde reparamos nuestra relación con el pasado que se ha roto es la ficción». Y añade sobre las dictaduras: «Cuando un régimen autoritario empiece a mentir sobre el pasado con frecuencia eso rompe nuestra condición histórica y es en las novelas donde tratamos de reconstituir nuestra relación. Eso lo decía constantemente Ricardo Piglia cuando hablaba de la dictadura argentina y cómo desde la literatura se protegía a la sociedad civil de las versiones mentirosas. En países en conflicto siempre hay un intento por parte del poder de imponer una versión del pasado que sea útil políticamente y la literatura es el lugar donde contradecimos esa imposición, donde rebelarse contra la historia única».
Juan Gabriel Vásquez no se priva de buenos referentes. Este libro se basa en las conferencias que dio en la cátedra Weidenfeld de Literatura Europea Comparada de la Universidad de Oxford, en la que antes participaron autores como Mario Vargas Llosa, George Steiner, Umberto Eco, Javier Cercas y Ali Smith, con los que le autor tiende puentes de continuidad y afinidad. Pero también con otros como Marcel Proust, Zadie Smith, Milan Kundera, Ford Madox Ford, Joseph Conrad, el autor de El Lazarillo de Tormes, García Márquez, y como corolario de esta lista de predecesores, Borges. Vásquez traza en cuatro artículos, en cuatro grandes ideas, la necesidad de la novela, su utilidad, el sentido que tiene para el ser libre, la necesidad de la narración, su forma de ordenar el mundo como un ente polifónico, alejado de una única lectura y susceptible de ser revisado continuamente y de afirmar la gran diferencia de cada persona, de cada personaje, de cada lector y la visión del mundo y de la realidad como algo complejo y alejado de cualquier tipo de visión unicista y determinista. Una lectura refrescante y de gran calado, que aunque no quiere deslumbrarnos con ideas originales, nos afirma lo que todo lector experimenta ante un libro.
Solo me ha gustado (muchísimo) el primer ensayo del libro. El resto se me ha hecho muy bola 😮💨. No culpo a la playa, no culpo al sol, será que no me gusta.
“Por eso Velázquez me mira, nos mira, a los ojos; por eso me siento y nos sentimos atraídos o capturados por el cuadro, y dejamos de ser espectadores para convertirnos en participantes o incluso en personajes. La composición nos invita a ocupar, por un momento fugaz, el lugar de los reyes de España, a recibir toda la atención de Velázquez, pero también a algo más importante: a ser observados como sólo un artista observa a otro ser humano.
El gesto de Velázquez me parece esencialmente novelístico, muy parecido en cierto sentido a lo que motivó la escritura del Lazarillo. Es una invitación a ocupar el lugar de otro; pero ya no se trata, como en la novela anónima, de un hombre privilegiado que asume el lugar de un hombre sin privilegios. Las meninas nos invita a cubrir el trayecto en el sentido contrario: a ocupar el lugar del privilegiado, sea quien sea el observador.”
"A tradução do mundo" é um conjunto de quatro ensaios sobre escrita e o papel que os autores têm enquanto "tradutores" da experiência humana. Todos os ensaios que o compõem o livro são interessantes e pertinentes. Recomendo.
"A experiência deixa em nós um rasto de signos incompreensíveis; a tarefa do artista é transformá-los numa linguagem que permita apreendê-los e aceder aos seus significados. O romancista como intérprete de vidas; o romance como tradução da experiência - a nossa e a dos outros." (p. 55)
“ «Si la verdad es una y universal», dice Camus en El hombre rebelde, «la libertad no tiene razón de ser». Y tampoco la ficción, desde luego. La ficción existe porque nuestras verdades son diversas y porque hay fuerzas que limitan nuestras libertades; la ficción existe, para decirlo de otro modo, porque no aceptamos de buen grado que la vida humana tenga límites. Tal vez por eso la seguimos necesitando: por pura rebeldía.”
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Com a escrita de um texto para uma conferência em Oxford, o autor deu início a um conjunto de textos em que, referindo os mais diversos autores de todo o mundo, analisa a literatura ao longo do tempo. Para que serve, o que nos traz, porque assusta? Estas e muitas outras questões são levantadas e interpelam à reflexão sobre o poder da escrita de ficção.
Πολύ ενδιαφέρον ανάγνωσμα . Ο Βάσκες (μάλλον ο αγαπημένος μου από τους σύγχρονους συγγραφείς, γιατί γράφει το είδος της λογοτεχνία που απολαμβάνω περισσότερο ) μας παρέχει εδώ αρκετά επιχειρήματα για τη σημασία ύπαρξης της λογοτεχνικής σκέψης , για το ότι η μυθοπλασία είναι μια επαναστατική πράξη και θα είναι πάντα εκεί να μας προστατεύει από τις δυνάμεις που περιορίζουν τις ελευθερίες μας. Η ελληνική μετάφραση όπως πάντα εξαιρετική!