No sé cómo empezar esta reseña. Desde luego estamos ante un poemario diferente, extraño, porque, ¿quién escribiria un poemario sobre los centros comerciales, esos lugares decadentes y ya ténebres? No me quiero ir por las ramas, pero Ignacio Vleming nos trae un libro en el que se denota una especie de limbo, de estar y no estar, de recordar y olvidar. Rincones de ambigua geometria es así un poemario sobre lo que es y lo que pudo ser. Me atrevo a nombrar que este poemario tiene mucho de sociología y filosofía si acaso lo leemos con esos ojos de análisis. Es, sin duda, un poemario que hace pensar: ¿qué interés nos puede traer un centro comercial para ahondar en su lugubredad? Me viene a la mente la serie The last of us, en la que la niña protagonista baja al centro comercial y es infectada. Me viene a la mente la película El amanecer de los muertos, en la que un grupo de personas se protegen en él de hordas de zombies. Me vienen a la mente todas esas películas de los 80 y los 90 en la que los centros comerciales americanos eran los segundos protagonistas. Sin duda hay toda una filosofía en las palabras “centro comercial”. ¿Pero qué nos dice ahora? ¿Qué podría decirnos Ignacio Vleming? Con levedad y suavidad, nos muestra sus visitas, sus recuerdos, el progreso de la vida, la felicidad del consumismo.
Dice en la sinopsis que este libro puede leerse como pieza teatral agonizante o como el guión de una película o como un cancionero hackeado. Sin duda son poemas tercos, pero suaves en su forma, que nos incitan y nos invitan a ver la vida de un centro comercial desde el punto de vista de alguien que ha paseado por ellos pero que tampoco los echa de menos. Me interesa más la parte procesal del poemario, cómo lo escribió Vleming. Surgió a partir de sus días en el Monasterio de Santa María del Parral, en Segovia. Me resulta curioso y extraño que un libro sobre centros comerciales surgiera en tal bello lugar. ¿Qué le llevaría al autor a escribir sobre esto? Estamos sin duda ante un poemario locuaz, algo raro, en el que si no hemos leído muchísima poesía antes apenas lograremos interpretar lo que nos quiere decir el autor. Me gusta como ahonda en su sociología, en la belleza de las relaciones que se dan en él, esos primeros amores o esa sensación de tener toda la vida por delante. Hay un hálito de juventud en este libro, porque los centros comerciales se hicieron para la juventud, también para la familia, pero sobre todo para esos jóvenes que quieren pasar sus días entre esas cosas que les gustan.
Me pregunto si este tema de centros comerciales y lugares de ocio importará demasiado en el futuro. Ahora vamos al cine en ellos, vamos a comprar ropa en ellos, comemos en ellos. Pasamos el día allí por puro consumismo, incluso más que por necesidad. No seré yo la que indague en toda la sociología que hay tras de esto, no es mi sino, pero os animo a pensarlo, a nombrarlo, a tejer con vuestros pensamientos que es lo que han hecho los centros comerciales por nosotros.